martes, diciembre 23, 2008
En Bajo el volcán Gerardo García-Trío ha publicado una entrada dedicada a tres misterios: los orbs, los chemtrails y los rods. Se refiere a ellos como los "misterios" más cutres jamás contados.
He aquí el misterio de los rods (contado por Jaime Maussán y José Escamilla):
Esta es la solución al misterio (gracias a Gerardo por el enlace):
En Sobrenatural.net hay una serie dedicada a solucionar el misterioso misterio de los enigmáticos rods.
jueves, diciembre 11, 2008
He encontrado dos libros dedicados a explorar y analizar la literatura homosexual y que mencionan la obra de autores que se han dedicado a la literatura fantástica.
Angélica Tornero, en su ensayo “Literatura homosexual”, escribe que la obra teatral El tercer Fausto de Salvador Novo, es considerada por algunos críticos como la primera que trata el tema de la homosexualidad. Tornero continúa diciendo que la segunda obra en este sentido es Invitación a la muerte (1943) de Xavier Villaurrutia, esta obra se estrenó en 1947. Otras obras son Signos del zodiaco (1951) de Sergio Magaña y Cada quien su vida de Luis G. Basurto, obra estrenada en 1955. La primera novela de tema homosexual escrita en nuestro país es El diario de José Toledo de Miguel Barbachano Ponce, escrita en 1962 y publicada en 1964. En 1969 José Ceballos Maldonado publica Después de todo, y en 1974 el libro de cuentos Del amor y otras intoxicaciones. El tema sería abordado también por autores como José Revueltas, Juan García Ponce y Sergio Pitol, entre otros.
Otro autor mencionado (evidentemente no podía faltar) es Luis Zapata. Su primera novela se llamó Hasta en las mejores familias (1975). Pero es hasta 1979 cuando aparece El vampiro de la colonia Roma, obra con la que obtuvo el Premio Juan Grijalbo.
Tornero continúa con otros autores hasta llegar a Arturo César Rojas. Escribe Tornero: “En 1983 se presentó la primera y única novela de ciencia ficción homosexual llamada Xerödnny: Donde el gran sueño enraíza, de Arturo César Rojas, con el seudónimo de Kalar Sailendra”.
Arturo César Rojas también es autor, entre otras historias, de El que llegó hasta el metro Pino Suárez, Aztlán: historia verdadera de la conquista de los reinos bárbaros de Europa y La risa divina.
Tornero no menciona a Gabriela Rábago Palafox.
En 1977 la revista Ciencia y Desarrollo (del Conacyt) comienza a publicar relatos de ciencia ficción, en 1983 publican la obra de un autor mexicano: La tía Panchita de Antonio Ortiz. En 1984 Ciencia y Desarrollo publica la convocatoria del Primer Concurso Nacional Puebla de Cuento de Ciencia Ficción. El primer cuento ganador fue La pequeña guerra, del periodista Mauricio-José Schwarz.
Gabriela Rábago Palafox obtuvo el premio Puebla en 1988 por su relato Pandemia (fue la primera mujer en ganar dicho premio), y en esta obra se ocupa de la homosexualidad, el SIDA, la ignorancia y los prejuicios; pero también se ocupa de la forma en que los activistas hacen frente a la homofobia y a la falta de información.
Más Allá de lo imaginado fue la primera antología de ciencia ficción mexicana. ¿Hay algo que pueda diferenciar la ciencia ficción que se escribe en México de la que se escribe en otros países? En la introducción, Federico Schaffler afirmaba: “Además, hay una tendencia muy clara que debe enfatizarse, los autores nacionales, como muchos latinoamericanos y tercermundistas, toman la ciencia ficción como fondo para presentar historias de reacción humana ante la tecnología y lo inexplicable. Esta ciencia ficción muy propia de nosotros y difícilmente encontrable en la producción comercial mundial, es lo que puede caracterizar y darle validez al autor mexicano”.
En el primer volumen de esta antología, publicada en 1991 por el Fondo Editorial Tierra Adentro, aparecen historias de Juan Armenta Camacho, Adriana Rojas Córdoba, Mauricio-José Schwarz, Arturo Arredondo, Gabriel Trujillo, Guillermo Farber, Gerardo Horacio Porcayo, Rodrigo Madrazo, Juan José Morales, Irving Roffé, Federico Schaffler, Arturo César Rojas y Gabriela Rábago Palafox.

Sobre Gabriela Rábago, Schaffler escribió que “se caracteriza por su limpieza al escribir, por el uso adecuado de términos, situaciones y pasajes, así como por la libertad con la que toca temas como el SIDA, cristianismo y otros ‘delicados’ para muchos”. Y es que Rábago Palafox participó con una historia titulada Resurrección. En dicha historia la autora nos transporta a un mundo en el que ya no existe el cristianismo.
Gabriela Rábago también es autora de las novelas Todo ángel es terrible, Federico, y La muerte alquila un cuarto, así como de los libros de cuentos La señorita y La voz de la sangre.
Gregory Woods es el autor del libro Historia de la Literatura Gay (publicada en el 2001 por CONACULTA, y que el interesado puede encontrar en la Biblioteca de México “José Vasconcelos” con la clasificación 809.93353 W66 H57). Woods se ocupa de la literatura gay masculina a través de lenguas y culturas desde la Antigüedad hasta el presente. En su libro encontramos diversidad de épocas, temas (adolescencia, masturbación, cómo tratan el tema autores no homosexuales o bisexuales, etc.) y escritores.

Hay una parte en la que escribe sobre la literatura fantástica:
“Hoy existen muchas alternativas a las normas heterosexistas de la novela popular. Muchos de los más famosos narradores de tipo popular son gays o lesbianas, cosa que no suele decirse a menudo. Los importantes nombres de Ursula Le Guin, Samuel Delany y Clive Barker son los primeros que vienen a la mente. Dhalgren (1975), de Delany, y sus cuatro Neveryon (1979, 1983, 1985, 1987) tienen no sólo personajes destacados que son bisexuales o gays, sino también los complejos resultados de las meditaciones del autor sobre el posible futuro y sus formas, del papel de los géneros y de las orientaciones sexuales. Sus propias experiencias personales como homosexual afronorteamericano influyen claramente en la profundidad y extensión de su interés por culturas e individuos sexual y racialmente marginados. La fácil adaptación que la ciencia ficción permite de los grandes temas es utilizada por Delany en una serie ampliamente concebida de análisis de los fracasos de la heterosexualidad y del vigor de la homosexualidad.”
Woods se extiende sobre Clive Barker. Entre otras cosas, afirma que Barker es uno de los autores gays más vendidos en todo el mundo, y que aunque no escribe ni publica como autor homosexual, no oculta su orientación, de manera que ha dado entrevistas a revistas dirigidas a un público homosexual y ha realizado lecturas en librerías gays.
Sin embargo, en cuanto a cine se refiere, Woods dice que la obra de Barker no ha contado con afortunadas adaptaciones, antes bien, ha sido deformada:
“ha tenido que resignarse ante la terca negativa de los productores a agitar la tranquila superficie de la complacencia de su público –que acepta escenas incluso del más extremado horror- a tratar cuestiones sobre los valores sexuales. Como mucho antes Tennessee Williams, Barker ha visto su obra mutilada una vez llevada a la pantalla. Así, por ejemplo, la narración corta Cabal, que su autor reconoce sin problemas que se trata de una alegoría homosexual, pasó al cine en 1989 con el título de Nightbreed. Los monstruos de la historia, los breed, fueron considerados por el productor como ‘demasiados simpáticos’. Como consecuencia, las ambigüedades morales del texto original tuvieron que desaparecer para dar paso en la película al habitual conflicto entre el bien y el mal.”
¿Cuál es la diferencia entre los escritos de Barker y los de Stephen King? El mismo Barker ofrece la respuesta (que –evidentemente- se relaciona con su orientación sexual):
“Mis libros son totalmente diferentes a los de James Herbert y Stephen King. Los suyos están orientados hacia la muerte, los míos hacia la vida. Yo escribo acerca de las cosas raras que se ven con el rabillo del ojo, esperando que ocurran aventuras reales. James Herbert y Stephen King quieren sangre. Sus libros tienen una mentalidad burguesa, que se manifiesta en la idea de que si algo es raro, dispara. Sienten terror ante la diversidad y piensan que si algo es diferente, pertenece al lado oscuro; si algo es diferente, hay que acabar con ello. En todos sus libros se apoya el statu quo. Profundamente conservadores.”
Barker abunda en la afirmación de que sus libros se orientan hacia la vida: “Me encanta escribir sobre el sexo –heterosexual, gay-; es muy divertido escribir acerca de su belleza y muy divertido el practicarlo. No debemos entregarnos al pesimismo. Debemos seguir celebrando el sexo. Hay que resistir con todas nuestras fuerzas a la huida de la sensualidad.”
¿Considera Barker que su orientación sexual le ayuda a ser creativo? La respuesta es afirmativa: "pienso que como gays tenemos más espacio para soñar." A lo que Woods añade: "lo que sin duda constituye un gran don para un novelista de lo fantástico."
Al final de esta sección, Woods afirma que la literatura homosexual se ha enriquecido con la existencia de autores homosexuales (hombres y mujeres) que escriben historias de detectives, de ciencia ficción y de terror, además de historias románticas. “Sin duda, esta deliberada apropiación de los diferentes tipos de literatura popular ya posterior a las luchas de liberación gay demostrará un día que fue uno de los más logrados productos, incluso uno de los más útiles, de la propia liberación gay.”
viernes, diciembre 05, 2008
(Segunda y última parte)
En esta entrada me centraré en una cuestión: la forma en que concebían a Dios personajes como Henry More, Leibniz y Newton. Lo cual complementa lo expresado aquí, aquí, y aquí. La primera parte de este texto está aquí.
El ESPÍRITU SEGÚN HENRY MORE
Koyré explica que More aceptaba parcialmente las concepciones cartesianas. Por un lado, aceptaba hasta cierto punto la mecánica de Descartes, pero –como vimos- rechazaba la distinción entre materia y pensamiento.
De igual forma, Koyré describe a More como alguien atrapado entre la magia y la nueva ciencia. More creía en brujas, pero también fue uno de los defensores de la infinitud del espacio.
Para More no hay sustancias extensas e inextensas, todas, sean o no materiales, tienen extensión.
Explica Koyré que More no capta la relación que hay entre espacio y materia, piensa que el espacio no es móvil y que no es afectado por la presencia o ausencia de la materia. Por ello es que puede pensarse en espacio sin materia, pero no puede imaginarse materia sin la existencia del espacio.
Koyré explica la forma en que More concebía al espíritu. ¿Cuáles son las propiedades del espíritu? Las contrarias a las propiedades de la materia. Si la materia es divisible, resulta que el espíritu es indivisible. More precisa lo que es el espíritu y lo distingue del “espíritu de la naturaleza”.
El espíritu de la naturaleza explicaría ciertos fenómenos que la mecánica no podía explicar. Uno de ellos era la gravedad. Para More la gravedad no podía explicarse mediante fuerzas puramente mecánicas, de hecho, estaba convencido de haber demostrado que la fuerza de gravedad contradecía las leyes de la mecánica. Las piedras lanzadas hacia el cielo no caerían a Tierra si sólo siguieran las leyes del movimiento. De lo anterior resulta que sería imposible la existencia del universo sin el Espíritu de la Naturaleza, escribe Koyré:
“Ciertamente, sin la acción de un principio no mecánico, toda la materia del Universo se dividiría y dispersaría; ni siquiera habría cuerpos, ya que nada habría para mantener juntas las partículas últimas que la componen. Además, no habría trazas de esa organización planificada que se manifiesta no sólo en las plantas, animales y similares, sino incluso en la misma disposición de nuestro sistema solar. Todo esto es obra del espíritu de la Naturaleza que actúa como instrumento, en sí mismo inconsciente, de la voluntad divina.”
Por otro lado, More identifica el espacio con la extensión divina. El filósofo llegó a la conclusión de que la identificación cartesiana de la materia con la extensión (y, por tanto, la negación del espacio vacío y la extensión espiritual), llevaba al materialismo y al ateísmo, puesto que no deja lugar para Dios. De ahí que se ocupara de exponer y responder a los “subterfugios de los que se valen los cartesianos para eludir la fuerza de mis demostraciones”.
A través de un análisis acerca de las propuestas cartesianas, More concluye que puede establecerse “la perfecta legitimidad y validez del concepto de espacio como distinto de la materia”
Una vez hecho lo anterior, More procede a explicar qué es el espacio. Afirma que los cartesianos estaban en lo correcto al afirmar que la extensión del espacio no puede ser una extensión de nada. ¿En qué se equivocan? En considerar que el espacio vacío es nada. No puede haber atributos sin sustancias, y la extensión, al ser un atributo, debe ser soportada por un sujeto. Este argumento es igual al que utiliza Descartes para demostrar que el espacio es una sustancia –así lo reconoce More-, el error de Descartes consiste en considerar que se trata de una sustancia corpórea. More concluye que esa sustancia que es el espacio “es un cierto sujeto incorpóreo o espíritu”. Y Dios es ese espíritu del que escribe More.
Luego More enumera los atributos que se atribuyen a Dios y demuestra que son aplicables al espacio, lugar interno o locus. Entre esos atributos están los siguientes: Uno, Simple, Inmóvil, Eterno, Completo, Independiente, Existente en sí mismo, Subsistente por sí mismo, Incorruptible, Necesario, Inmenso, e Increado.
Veamos una característica que según More tiene el espacio: podemos imaginar que un objeto puede desaparecer del espacio, pero no podemos pensar en la desaparición del espacio mismo.
La sustancia extensa (que es el espacio) es eterna, completa, omnipresente, incorpórea, omnipenetrante, independiente. De ahí que More identifique al espacio con Dios.
¿Esta identificación entre Dios y el espacio era una extraña y aberrante idea perdida en el mundo de la nueva ciencia? Koyré afirma que no: “Muy al contrario, en sus aspectos fundamentales fue compartida por un gran número de los grandes pensadores de su época, precisamente aquellos que se identificaban con la nueva visión científica del mundo.”
Y entre los pensadores que identificaban a Dios con el espacio estaba Isaac Newton.
DIOS Y LA FUERZA DE GRAVEDAD
Newton estudió las leyes de la gravitación sin sentirse obligado a explicar las causas de ésta. Newton no pensaba en la “fuerza de gravedad” como una fuerza real ni como una propiedad de la materia. Cuando surgía el malentendido, el mismo Newton aclaraba: “Habla usted a veces de la gravedad como algo inherente y esencial a la materia. Le ruego que no me atribuya a mi esa idea, pues no pretendo saber cuál sea la causa de la gravedad y, por tanto, llevaría más tiempo tratar de ella.”
Entre las propiedades que Newton le atribuía a la materia están las siguientes: extensión, dureza, impenetrabilidad, movilidad e inercia. Para este filósofo de la naturaleza, las propiedades de la materia son aquellas que encontramos empíricamente y que no aumentan ni disminuyen.
Mediante los sentidos aprendemos que los cuerpos son duros, sabemos que la dureza del todo surge de la dureza de las partes, inferimos así que las partículas indivisas (átomos) tienen esa propiedad; y de ahí concluimos que la dureza es una propiedad universal de todos los cuerpos. El mismo razonamiento lo aplicamos a las otras propiedades mencionadas.
Newton no considera la gravedad o atracción mutua entre las propiedades esenciales de los cuerpos. ¿Por qué? Porque no admitía que la materia pudiera actuar a distancia. En un principio trató de explicar esta atracción mediante una teoría mecánica, pero llegó a la conclusión de que podía estudiar matemáticamente la gravedad sin tener una idea clara de sus causas.
En otro escrito (una carta) Newton escribe: “Es inconcebible que la materia bruta e inanimada, sin la mediación de alguna otra cosa que no es material, haya de operar sobre y de afectar a otra materia sin contacto mutuo, como habría de ocurrir si la gravitación en el sentido de Epicuro fuera esencial e inherente a ella. Y esta es una de las razones por las que desearía que usted no me atribuyese la gravedad innata. Que la gravedad sea innata, inherente y esencial a la materia, de modo que un cuerpo pueda actuar sobre otro a distancia a través de un vacuum sin la mediación de alguna otra cosa, por la cual y a través de la cual se transmita de uno a otro su acción y fuerza, es para mí un absurdo tan grande que no creo que nadie que tenga una facultad competente de pensar en cuestiones filosóficas pueda incurrir nunca en él. La gravedad debe ser causada por un agente que actúe constantemente según determinadas leyes, pero el problema de si ese agente es material o inmaterial es algo que he dejado a la consideración de mis lectores.”
Para Newton, la causa de la gravedad era Dios (uno similar al de Henry More).
Algunos como Richard Bentley usaron las ideas de Newton para refutar el ateísmo. Newton era demasiado reservado para comentar abiertamente lo que pensaba, pero personas como Bentley, que comprendían el pensamiento newtoniano, no encontraban razones para mostrase tan tímidos.
Newton y Bentley intercambiaron cartas, en ellas Newton afirma que sería imposible nuestro universo sin la intervención de Dios, un Dios experto en geometría y mecánica.
En 1704 apareció la versión inglesa del libro en el que Newton se ocupa de la óptica, al final del mismo aparece una serie de cuestiones que son una especie de guía para futuras investigaciones. En 1706 apareció una nueva edición (latina) del libro, y Newton aumentó el número de cuestiones, éstas, además de ocuparse de problemas ópticos, también se ocupaban de problemas metodológicos, epistemológicos y metafísicos.
Como ya vimos en otro escrito, Newton era un “enemigo intelectual” de Descartes. Más arriba mencionábamos que Descartes concebía el espacio como material, Newton se oponía a esta idea.
Newton consideraba que había una sustancia (éter) que llenaba al menos nuestro sistema solar, pero ésta debía ser muy fina y elástica. Esta sustancia debía estar compuesta de partículas pequeñas entre las que existía el vacío.
Debe notarse la diferencia entre la sustancia fina y elástica que llena al universo, y la idea del espacio como materia. Son cosas diferentes. Para Newton es absurda la idea de Descartes. ¿Por qué? Eso lo explica Newton en una de las cuestiones de su Opticks. En palabras de Koyré: “Así, la Cuestión 20 (28 en la segunda edición) explica largo y tendido la inadmisibilidad física (astronómica) del plenum (un espacio totalmente lleno opondría al movimiento una resistencia tan fuerte que éste resultaría prácticamente imposible y habría cesado hace tiempo), así, como la admisibilidad física (astronómica) de que los espacios celestes estén llenos de un éter extremadamente fino, raro y tenue, cuya densidad podemos hacer tan pequeña como queramos (¿acaso nuestro aire no es “a la altura de 70, 140, 210 millas 100.000, 100.000.000.000 ó 1000.0000.0000.0000.000 veces más raro, etc.”, que sobre la Tierra?), lo cual entraña la estructura granular del éter, la existencia de un vacío y el rechazo de un medio continuo.”
Newton pensaba de esta forma: si el mundo estuviera lleno como proponen los cartesianos, entonces el movimiento cesaría rápidamente.
Más adelante Newton afirma que el objetivo básico de la filosofía natural consiste en “argumentar a partir de los fenómenos, sin imaginar hipótesis, y deducir las causas a partir de los efectos hasta alcanzar la primerísima causa que ciertamente no es mecánica.”
Newton plantea las siguientes preguntas: “¿Qué hay en los lugares casi vacíos de materia y cómo es que el Sol y los planetas gravitan unos hacia otros sin que haya entre ellos materia densa? ¿De dónde surge que la naturaleza no haga nada en vano y de dónde todo ese orden y belleza que vemos en el mundo? ¿Cuál es la finalidad de los cometas y a qué se debe que todos los planetas se muevan en la misma dirección, en órbitas concentricas, mientras que los cometas se mueven en direcciones según órbitas muy excéntricas? ¿Qué impide a las estrellas fijas caer unas sobre otras?”
Newton en otra cuestión aborda las atracciones de la gravedad, magnetismo y electricidad. Se pregunta si habrá otras de las que no nos hayamos percatado. Así, se llega a preguntar por la fuerza que mantiene unidos a los átomos.
Newton creía que todas estas fuerzas no tenían una explicación natural o materialista.
Es importante resaltar que la naturaleza no podría existir sin esas fuerzas inmateriales, ya que son la causa de la gravedad y de que los átomos puedan unirse y formar cuerpos. De tal forma que la existencia de Dios resulta innegable, escribe Newton:
“no es filosófico buscar otro origen al mundo o pretender que podría haber surgido del caos por las meras leyes de la Naturaleza, y que, una vez formado, podría continuar durante muchas eras gracias a esas leyes (...) Una uniformidad tan maravillosa en el sistema planetario exige el reconocimiento de una voluntad e inteligencia. Lo mismo se puede decir de la uniformidad de los cuerpos de los animales.”
Una idea que causó cierta polémica debido a las diferentes interpretaciones que pueden dársele es la del sensorio de Dios.
Veamos las siguientes preguntas que planteó Newton: “¿no se sigue de los fenómenos que hay un ser incorpóreo, viviente, inteligente, omnipresente que ve íntimamente las cosas mismas en el espacio infinito, como si fuera su sensorio, percibiéndolas plenamente y comprendiéndolas totalmente por su presencia inmediata en él?” ¿Proponía Newton que aquel éter elástico y fino (que mencionamos más arriba) era por donde percibía Dios? Sus siguientes palabras pueden aclararlo:
“no puede deberse más que a la sabiduría y habilidad de un agente poderoso y siempreviviente que, al estar en todas partes, es mucho más capaz de mover con su voluntad los cuerpos que se hallan en su sensorio uniforme e ilimitado, formando y reformando las partes del Universo, de lo que somos nosotros capaces con nuestra voluntad de mover las partes de nuestros cuerpos. Con todo, no hemos de tomar al mundo como el cuerpo de Dios ni a sus diversas partes como partes de Dios. Él es un ser uniforme, carente de órganos, miembros o partes, estando aquellas criaturas suyas subordinadas a él y a su voluntad (...) Dios no tiene necesidad de semejantes órganos, al estar por todas partes presente en las cosas mismas...”
Hubo varios personajes que se opusieron a las ideas teológicas que se desprendían de los escritos de Newton (más bien se oponían a las interpretaciones –a veces erróneas- que se hacían de las palabras de Newton), entre ellos estuvo Leibniz (el otro padre del cálculo). Sin embargo, Newton no enfrentó directamente a sus opositores. En su lugar lo hizo el doctor Samuel Clarke (quien decía en voz alta lo que Newton creía pero que –por no tener pruebas suficientes- callaba).
Una de las críticas de Leibniz se refería precisamente al asunto del sensorio divino.
Escribió Leibniz: “Sir Isaac Newton dice que el Espacio es un Órgano al que Dios recurre para percibir mediante él las cosas. Más, si Dios precisa de un órgano para percibir con él las cosas, se seguirá que éstas no dependen en absoluto de Él ni han sido producidas por Él.”
Koyré aclara aún más la posición de Newton con respecto al sensorium: “Por lo que a Isaac Newton se refiere, él no dice que el espacio sea un órgano que utilice para percibir las cosas, ni que Dios precise medio alguno para percibirlas. Muy al contrario, dice que Dios, estando en todas partes, las percibe por su presencia inmediata en el mismo espacio en que se hallan. Es precisamente para explicar la inmediatez de esta percepción por lo que Sir Isaac Newton –comparando la percepción divina de las cosas con la percepción de las ideas con la mente- decía que el espacio infinito es, por así decir, como el sensorium del Omnipresente Dios.”
Para finalizar mencionemos otra idea que Leibniz y Clarke discutieron.
Newton concebía que Dios actuaba constantemente en el mundo, mientras que Descartes y Leibniz proponían un Dios que no tenía necesidad de esa constante intervención. ¿Qué idea se ajusta más a la perfección divina?
Leibniz afirmaba que Newton veía a Dios como un creador poco sabio, ya que tiene que estar reparando su obra. En otras palabras, Dios tenía que estar dando cuerda a su reloj.
Clarke argumentaba que el Dios leibniziano o cartesiano no era sino un Dios ausente. ¿Por qué? Porque después de terminar su obra, se retiraba para siempre. Clarke decía: “Si un Monarca poseyese un Reino en el que todas las cosas se desarrollasen continuamente sin su gobierno o interposición o sin que atendiese y ordenase lo que en él se hace, el suyo no sería más que un reino nominal, pero en realidad no merecería en absoluto el título de Rey o Gobernante. Pues bien, del mismo modo que quienes pretendan que en un gobierno terrestre las cosas pueden desarrollarse perfectamente sin que el propio Rey disponga u ordene cada una de las cosas, pueden considerarse razonablemente sospechosos de desear dar de lado al Rey, así quien pretenda que el curso del mundo pueda desarrollarse sin la dirección continua de Dios, el supremo gobernante, estará con sus doctrinas tendiendo efectivamente a excluir a Dios del mundo.”
jueves, noviembre 27, 2008
PLATILLOS VOLADORES: EL ENFOQUE PSICOSOCIAL
Últimamente he escuchado a ciertos ufólogos referirse no ya al “fenómeno ovni” sino al “fenómeno ovni-extraterrestre”.
Uno de estos señores afirmaba en un programa de televisión que el fenómeno existe, los reportes existen, así, un escéptico le respondía que no lo dudaba, que el fenómeno es real, pero agregaba que lo que sí ponía en duda era la interpretación extraterrestre.
¿A qué llamamos fenómeno ovni? ¿Es este fenómeno un fenómeno meramente humano? ¿Será que la verdad no está allá afuera sino acá adentro?
El ufólogo francés Michel Monnerie fue el responsable –en la década de los setenta- de una publicación dedicada a los platillos voladores. Ha comentado que él comenzó creyendo que los extraterrestres eran la respuesta al “enigma ovni”, sin embrago, después de algunas reflexiones concluyó que debía dejar a un lado sus esperanzas personales y dedicarse a investigar seriamente el material que llegaba a sus manos. Monnerie estaba interesado en examinar la evidencia física de los avistamientos, específicamente se ocupó de la evidencia fotográfica. Los años que dedicó a este estudio le llevaron a una conclusión: los ovnis que aparecían en las placas fotográficas eran en realidad confusiones. Posteriormente subió un escalón y comenzó a enfocar el fenómeno ovni desde esa perspectiva. ¿Sería una confusión todo el asunto de los platillos voladores? Con esta pregunta en mente decidió revisar los casos que tenía en sus archivos.
De derecha a izquierda Héctor Chavarría, Mario Méndez Acosta, Jorge Armando Romo y Martín Fragoso. Foto de Allan Chavarría
Los ufólogos suelen realizar sus encuestas suponiendo que el testigo siempre dice la verdad y que nunca se equivoca; sin embargo, Monnerie puso especial atención en los testigos, su entorno cultural y el papel de los medios de comunicación en la formación de este supuesto misterio. Entre otras cosas se preguntó: ¿cómo influyen los conocimientos previos del testigo (obtenidos a través de lo que divulgan los medios de comunicación) en lo que cree haber experimentado? La psicología ha demostrado que la sola forma de llevar a cabo una entrevista puede alterar la memoria del sujeto.
El investigador francés finalmente publicó en 1977 sus ideas en el libro ¿Y si los OVNIs no existieran? Su segunda y última obra apareció dos años después y se titula El naufragio de los extraterrestres. ¿Qué concluyó? Que los OVNIs encarnan un sueño colectivo que se relaciona con la conquista del espacio. Fue así como dentro de la misma ufología surgió el enfoque psicosocial. Monnerie afirma lo siguiente: “La ufología no termina con los OVNI: empieza estudiando Psicología, Sociología, que ambos son campos muy interesantes. La ufología como tal merece un estudio, no ya histórico, sino también sociológico. Pero atención. Esto no equivale a decir que no existan seres en otros sistemas planetarios. Lo que sucede es que ese problema tiene nada que ver con la ufología. La ufología está basada en un rumor, en un mito muy ligado a la conquista del espacio que no tiene ninguna relación con la exobiología.”
Como decía más arriba, El naufragio de los extraterrestres fue su segunda y última obra; de hecho, Monnerie pensó que sus colegas llegarían a la misma conclusión y que lo felicitarían por haber llegado al final de la investigación. Se equivocó, pero para él sí fue el fin de su interés en el tema.
Fenómeno ovni. He repetido el término varias veces y no es posible continuar sin dar ya una definición. ¿Qué es el fenómeno ovni? Según la hipótesis psicosocial (y en palabras de Paolo Toselli, otro ufólogo que adoptaría esta hipótesis) es el conjunto de narraciones, percepciones, experiencias y creencias determinadas por la idea de que somos visitados por seres de otros mundos.
Por su parte el sociólogo Bertrand Méheust publicó en 1978 su libro Ciencia ficción y Platillos voladores, y en 1985 Platillos voladores y folklore. Ya Monnerie había notado la influencia de la ciencia ficción en lo que relataban los supuestos testigos, Méheust, en su primer libro, también pone en evidencia esta influencia. En el segundo hacía un estudio antropológico del fenómeno OVNI, ahí Méheust comparaba los relatos de los supuestos secuestros por extraterrestres con el folklore. Hadas, gnomos, demonios de la Edad Media y los actuales extraterrestres estarían emparentados. Las abducciones son vistas como mitos arcaicos con ropaje tecnológico. Según este enfoque los ufólogos no son sino folkloristas modernos.
Otro interesado en este tema y que se ha dedicado a documentar los elementos que la ufología ha tomado de la ciencia ficción es Martin S. Kottmeyer, quien afirma “Si el fenómeno ovni es de origen cultural, uno esperaría poder reconocer antecedentes culturales en sus principales características. Los auténticos extraterrestres, sin embargo, tendrían que ser independientes de cualquier cultura y, si son recién llegados, sus características deberían mostrar una discontinuidad con el pasado.” Precisamente Kottmeyer ha mostrado que no existe la ruptura que se esperaría encontrar ante la llegada de seres completamente ajenos a nuestras sociedades. En la ciencia ficción estarían los antecedentes culturales del fenómeno ovni.
En 1994 la doctora Susan Blackmore, debido a una enfermedad, se vio obligada a permanecer en cama durante varios meses. A pesar de su padecimiento, la doctora se mantenía mentalmente activa. Durante este periodo comenzó a pensar que los “memes” eran algo más que un concepto entretenido. De hecho, cambió radicalmente lo que pensaba al respecto, dejó de considerar que los memes eran una idea inofensiva. Blackmore explica: “De repente me di cuenta de que detrás de ellos se hallaba una poderosa noción, una idea capaz de transformar nuestra comprensión de la mente humana y que hasta ahora no me había percatado de ello.”
¿Qué son los memes? En pocas palabras: información que puede transmitirse de una persona a otra, especialmente por medio de la imitación.
La memética tiene sus críticos. Así, mientras que para algunos -como la doctora Blackmore- la memética puede llegar a explicar nuestra conciencia, hay quienes consideran que en realidad no se está diciendo algo novedoso, algo que no hubiera sido considerado anteriormente por los psicólogos o los antropólogos. Pero tal debate no importa para nuestro tema.
¿Por qué tenemos religión? De esto se ha ocupado el antropólogo Pascal Boyer, y en la obra que lleva por titulo dicha pregunta afirma que el fenómeno religioso es tan complejo que no puede explicarse de forma sencilla. Al inicio de su libro expone las razones por las que considera equivocadas las respuestas simplonas que suelen darse. Por ejemplo, hay quienes dicen que la gente tiene religión porque teme a la muerte, de manera que en sus creencias en el alma y en “el más allá” encuentra consuelo; ¿por qué esta respuesta no es satisfactoria? El problema es que hay quienes creen que algunas almas serán castigadas por toda la eternidad con tormentos que ni el más sádico de los hombres ha podido imaginar, entonces, ¿dónde quedó el consuelo?, más bien nos encontramos con un elemento que puede causar desesperanza y ansiedad.
Boyer considera que los memes podrían llegar a ayudarnos a comprender el fenómeno religioso.
A lo largo del libro, el antropólogo escribe sobre la naturaleza de los conceptos acerca de lo sobrenatural, lo paranormal, los dioses, los espíritus, etc. Se trata de una obra que disfrutarán aquellos que deseen profundizar en las razones por las que los seres humanos solemos creer en la magia, o –agrego yo- en los extraterrestres grises que secuestran personas para realizar experimentos o en los extraterrestres rubios que suelen dar consejos y mensajes.
Blackmore reconoce lo complejo que es el fenómeno religioso (basta ver la enorme cantidad de trabajo que la humanidad le ha dedicado a los dioses para percatarse de ello: edificios, libros, pinturas, esculturas, guerras, tiempo y esfuerzo para ir de casa en casa buscando convertir a los primeros que se dejen, etc.), y también ha tratado de explicarlo mediante la memética. Para ello recurre al concepto de “memeplexes”.
Un memeplex está formado por varios memes, éstos aparecen juntos debido a que de esa forma tienen más probabilidades de transmitirse que si lo hicieran cada uno por separado.
Este concepto de memeplexes también lo ha usado para explicar la creencia en las abducciones por extraterrestres.
De esta forma, mientras que las supuestas abducciones pueden explicarse mediante fenómenos como la parálisis del sueño, la creencia en estos pretendidos secuestros podría explicarse mediante los memeplexes.
Explica Blackmore: “El memeplex de la abducción ha tenido un éxito tremendo y en la actualidad podemos ver por qué. Para empezar desempeña un servicio muy legítimo, es decir, aporta explicaciones para experiencias terroríficas (la parálisis del sueño) (...) Por otra parte, se trata de unas ideas que gozan en la actualidad de cierto predicamento en los Estados Unidos (y quizás en menor medida, en Europa). En tercer lugar existen las productoras de televisión que promocionan entre sus consumidores más ávidos todo tipo de programas sensacionalistas mientras aquellos se afanan por participar a fin de explicar sus vivencias reales como la vida misma, únicas, fantásticas y verídicas y, al hacerlo, se sienten plenamente realizados (y, a veces, incluso se enriquecen). Para terminar, estas ideas son más o menos irrefutables y están protegidas por una conspiración de silencio más o menos auténtica.”
La doctora también ha recurrido a la memética para explicar las creencias de la llamada Nueva Era y la popularidad de las medicinas alternativas.
Para terminar mencionaré otro trabajo que se ocupa de los secuestros por extraterrestres. La psicóloga Susan Clancy es la autora del libro Abducidos: Cómo la gente llega a creer que fue raptada por extraterrestres. Ella llegó al tema debido a su interés en estudiar la forma en que se crean –bajo hipnosis- falsas memorias. Asegura que es bastante largo el proceso por el que un sujeto llega a convencerse de haber sido raptado por seres de otros planetas, pero el punto más importante es cuando acude con un supuesto experto en abducciones.
Vemos que las ciencias sociales pueden decirnos mucho acerca del misterio de los platillos voladores.
Confieso sentirme sumamente fascinado por el tema, por ello me hago la siguiente pregunta: ¿es trascendente el fenómeno ovni? Es lo que el periodista argentino Alejandro Agostinelli le preguntó a Monnerie: ¿No te parece que un rumor como el de los OVNI que ha influido en la sociedad al punto de provocar cambios importantes en las creencias populares sigue mereciendo ser objeto de reflexión? Monnerie respondió: “Seguro. Pero es probable que de momento no tengamos la suficiente perspectiva histórica como para ver las cosas con claridad. Cualquier fenómeno con la amplitud de los OVNIs es capaz de dejar huellas culturales suficientemente significativas como para que los historiadores, dentro de 50 o a más tardar 100 años, puedan dar su veredicto.”
Referencias
Boyer, Pascal. "¿Por qué tenemos religión?" Taurus. 2001.
Blackmore, Susan. "La máquina de los memes". Paidós. 2007.
Brookesmith, Peter. "Alien Abducciones" Libsa. Madrid. 1999.
En internet:
Zuñiga, Diego. "Breve Introducción a la Hipótesis Psicosociológica".
http://www.anomalia.org/perspectivas/in/h_psicosociologica.htm
Agostinelli, Alejandro. "Michel Monnerie: El Ufólogo del Gran Naufragio Espacial."
http://www.anomalia.org/perspectivas/in/michel_monnerie.htm
Sánchez, Sergio. "Bertrand Méheust: Un Etnólogo a Bordo de un Platillo Volante."
http://www.anomalia.org/perspectivas/in/bertrand_meheust.htm
Zúñiga, Diego. "Susan Clancy, la sicóloga que mató a los marcianos secuestradores: 'Estoy harta de los extraterrestres'."
http://lanavedeloslocos.cl/nave34/clancy.html
Kottmeyer, Martin. "Nada predispuestos. El trasfondo cultural de los informes de abducciones."
http://www.el-esceptico.org/n6/trasfondo.htm
lunes, noviembre 24, 2008
El pasado martes 11 de noviembre se llevó a cabo, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, la mesa redonda “Crónicas extraterrestres”, misma que fue organizada por la Sociedad Mexicana de Astrobiología (SOMA).
Participamos Antígona Segura Peralta, Héctor Castañeda, Mario Méndez Acosta, Héctor Chavarría, y el (ir)responsable de este blog. Moderó Jorge Armando Romo.
De derecha a izquierda: Antígona Segura, Héctor Castañeda, Héctor "el chino" Chavarría, Mario Méndez Acosta, Jorge Armando Romo y Martín Fragoso. Foto cortesía de Allan Chavarría
Comenzó la mesa la astrobióloga Antígona Segura Peralta (de quien he escrito aquí y aquí). Su charla se tituló: “Lecciones de un encuentro del tercer tipo: Maussán y los científicos”. Ella distingue tres sectores en cuanto al debate con respecto a la supuesta presencia de extraterrestres en la Tierra: los científicos, los escépticos y los pseudocientíficos. Precisó que por escépticos se refiere a las personas que tienen las herramientas necesarias para debatir con los ufólogos. Contó que hace algunos días fue invitada a participar en un debate en un programa de Canal 22. Ella y Jaime Maussán debatieron en el programa Box Populi (el título se debe a que el programa se realiza sobre un ring), éste se transmite los lunes a las siete de la noche y es conducido por Laura García. ¿Qué deben hacer los científicos con respecto a las afirmaciones de los “investigadores de ovnis”?, ¿debatir o no debatir? De su experiencia en ese programa, Antígona Segura concluye que refutar a los ufólogos es tarea que debe dejarse en manos de los escépticos. ¿Por qué? Porque –dice la astrobióloga- son ellos quienes conocen el tema, los casos y las supuestas evidencias. “Los científicos no debemos debatir esas cosas, porque no las conocemos. Lo que debemos hacer los científicos es presentar nuestra evidencia, es decir, explicar a lo que nos dedicamos.” Una frase que anotó y que me gustó fue la siguiente: Es muy difícil convencer a los científicos, por eso la ciencia es confiable (compárese esta actitud con la de los ufólogos, quienes rápidamente sacan conclusiones extraordinarias a partir de datos muy pobres). Explicó lo anterior haciendo un resumen de la forma en que los científicos estudiaron el meteorito Allan Hills 84001, y que presuntamente contenía microfósiles de vida marciana. También expresó que ella y sus colegas hacen ciencia, no ciencia ficción; y que la imaginación en ciencia es importante pero tiene ciertos límites.

A continuación el astrofísico Héctor Castañeda tomó la palabra. Su exposición se tituló “Extraterrestres en los medios audiovisuales”. Comenzó refiriéndose a “La guerra de los mundos” de H. G. Wells y su legado. Señaló que el tema de los extraterrestres, por lo general, se aborda de forma analítica en la literatura; en el cine y la televisión se presentan metáforas mediante imágenes, “y las imágenes tienden a la simplicidad”. También se refirió a las especulaciones que hacen los científicos con respecto a la vida inteligente y su abundancia en el universo. “La forma humanoide no es absolutamente necesaria”, comentó al notar que –por lo general- los extraterrestres de la ciencia ficción y de la ufología tienen esa forma.
Mario Méndez Acosta dijo que el objetivo de los escépticos es “presentar al público información crítica, permitir que en las programaciones en radio y televisión, y en los puestos de periódicos haya algo más, haya un punto de vista adicional al de los que proponen las pseudociencias más absurdas.” De igual forma, mencionó: “Yo creo en la confrontación con los proponentes de estas ideas porque me he dado cuenta que muchos de ellos creen en esto porque nunca nadie se les ha parado enfrente a decirles ‘eso no es cierto’, por lo menos una vez en la vida se les tiene que decir ‘lo que aseguras no es verdad, la verdad es esta, o te equivocas en esto, o la información que sacaste tiene esta falla’, no lo van a aceptar en ese momento, pero queda sembrada la semilla de la duda. Por eso sí es importante confrontarlos, y confrontarlos con energía”. También se refirió al asunto de los extraterrestres con forma similar a la humana y lo poco creíble que resultan (aún considerando la evolución convergente). Hizo un repaso de lo que se conoce sobre el surgimiento de la vida y su evolución.
Héctor Chavarría hizo una divertida exposición acerca de lo que es realmente la ovnilogía. Distinguió entre ovnílogos (personas serias) y etélatras (pseudocientíficos). Afirmó que la ovnilogía (como la que él realiza) no busca extraterrestres sino destruir mitos. Explicó el caso Roswell y el caso Puebla. Presentó su decálogo escéptico, que, entre otras cosas, afirma: en ovnilogía una imagen no vale por mil palabras; ovni no es sinónimo de nave extraterrestre; la ignorancia acerca de fenómenos aéreos se cura con estudio y conocimientos, con investigación y escepticismo; el mensaje de un “contactado” jamás ha excedido, ni excederá, el nivel de sus propios conocimientos; la única prueba de la existencia de “una nave extraterrestre” sería la “nave” misma (algo que en SOMIE han llamado “el objeto ufológico permanente”) y su estudio correspondería a la ciencia y a los métodos científicos; etc.
Mi exposición se tituló “Platillos voladores: el enfoque psicosocial”. Hice referencia a los trabajos de Michel Monnerie, Bertrand Méheust, Susan Blackmore, Pascal Boyer, Martin S. Kottmeyer y Susan Clancy (en una futura entrada subiré mi texto).
Finalmente el público realizó comentarios y preguntas. Se habló de Crop Circles y de las falsas profecías mayas (que predicen que algo extraordinario sucederá el 12 de diciembre del 2012). Algunos científicos presentes se refirieron a la idea de Antígona Segura: aquello de que no deben debatir con los ufólogos pues no están preparados para ello, afirmaron que lo que deben hacer es divulgación científica. El trabajo sucio queda entonces en las manos de los escépticos. Algo que a Héctor Chavarría, lejos de molestarle, le encanta.
domingo, noviembre 16, 2008
Una de mis novelas favoritas es El vampiro de la colonia Roma, y quien no me crea puede revisar los siguientes textos: La literatura de Luis Zapata; Adonis García, un entrañable chichifo; Influencia del cine en la vida y en la obra de Luis Zapata; Del camino que hay que recorrer para llegar a la santidad; y Mérida, ciudad donde aparentemente no pasa nada y a la vez pasa de todo.
Los platillos voladores (un tema del que he escrito abundantemente en este blog) son el último tema del que platica Adonis García en El vampiro. El enigma de los no identificados le sirve para manifestar el hastío que la vida llega a causarle:
a veces me canso ***** a veces sí me harto ***** como todo el mundo ***** y entonces sí me dan ganas de mandar todo a la chingada ***** me canso de ver la misma pinche gente ***** los mismos pinches monos ahí pendejos ***** las mismas caras y los mismos lugares ***** y entonces es cuando me dan ganas de largarme ***** pero luego digo ***** “largarme *****¿a dónde?” ***** digo ***** a dónde me podría largar que fuera diferente ***** no ***** ps tá cabrón ¿verdad? ***** en todas partes vas a encontrar la misma gente con los mismos pedos ¿no? ***** está cabrón ***** sólo que llegaran los marcianos y se pusieran en contacto conmigo y me fuera con ellos ¿no? ***** si no ***** no veo cómo ***** digo ***** porque sí puede suceder ¿no? ***** digo ***** es una cosa que hay que tomar en cuenta ¿verdad? ***** porque existen ***** por lo menos yo sí estoy seguro de que existen ***** yo he tenido pruebas de que existen ***** ¿no te conté? ***** sí ***** sí te platiqué ¿no? ***** lo de acapulco y eso *****
¿Qué pruebas tiene Adonis de la existencia de los marcianos? Se trata de varios encuentros del primer tipo (según la clasificación –los aficionados a los platívolos lo saben bien- del astrónomo, padre de la “ufología científica” y fundador del CUFOS: J. Allen Hynek).
Adonis y su amigo (que era más o menos su protector) Julián iban rumbo a Acapulco cuando vieron una extraña estrella, es decir, una luz que parecía una estrella. En realidad sólo la vio Adonis, y nada le comentó a su amigo-protector, ¿por qué?
porque ya sabía lo que me iba a contestar ***** “¿y ora ***** de cuál fumaste?” ¿no? o alguna pendejada por el estilo ***** porque julián como que tenía la impresión de que ***** ps no sé ***** de que porque alguna vez había yo tomado pastillas o fumado marihuana ***** pues me iba a pasar todo el tiempo alucinando ***** además ***** él es de esas gentes que ***** aunque se le aparezca la virgen de guadalupe bailando el jarabe tapatío ***** no cree en ella ¿verdad? ***** entons me quedé callado ***** pero no se me pudo olvidar ¿ves? como que me impresionó mucho ¿entiendes? *****
¿Por qué Adonis quedó tan impresionado? Porque le hizo reflexionar en el sentido de la vida, pensar en la existencia de extraterrestres visitando la Tierra le hizo ampliar sus horizontes, su perspectiva. En sus palabras:
y yo como que en un momento dudé que fuera real ***** porque ya ves que siempre que uno ve algo que no se puede explicar dice ***** “no ***** no es cierto” ***** como por miedo ***** o por ****** ps no sé ***** como que uno sabe que si eso es cierto ***** ps te va a afectar muchísimo ¿no? ***** es como ponerse a pensar de repente que el mundo es otra cosa ***** que el mundo está más allá de ***** cómo te diré ***** pues de lo que uno está acostumbrado a entender por mundo ¿no? ***** como que te das cuenta de que el mundo no es nada más la zona rosa y los sanborns y el metro y todo eso que está a tu alrededor ***** digo ***** es como los fantasmas ¿no? ***** aunque yo no creo en ellos *****

Adonis comenta que tuvo otros avistamientos. En alguna ocasión observó un ovni con forma de bolillo:
una noche que subí a la azotea por unos calcetines ***** volví a ver la luz ***** primero muy lejos ***** y luego fue acercándose hasta que quedó pues a una distancia en que se podía distinguir lo que era ¿ves? ***** y era un platillo volador ***** pero no así como los pintan ***** sino más boludito ***** como con la forma de un bolillo y de color amarillo o verde brillante ***** y ahí se quedó ¿no? ***** detenido ***** muchísimo tiempo ***** pero ya no bajó más ***** y es que dicen que no pueden entrar a las ciudades porque hay una barrera ***** o algo ***** de energía creo ***** que impide que pasen ***** pero yo estoy seguro de que quieren algo ***** como que lo siento ¿ves? *****
¿Y qué es lo que quieren? Adonis bromea sobre las intenciones de los visitantes (nótese que el chichifo tiene más imaginación que los ufólogos y los supuestos abducidos con respecto a la forma de los extraterrestres):
a lo mejor son marcianos gayos que me quieren dar un llegue porque hasta allá ha llegado mi fama ***** je **** no ***** no es cierto ***** vete a saber qué es lo que quieran ***** pero ***** a poco no sería increíble coger con algún ser verde o amarillo y de piel gelatinosa en la que se le hundiera la verga en cualquier parte que se la pusieras ***** hummmmmmm ****
Adonis dice que tiene la intención de visitar Tepoztlán, y que entonces los marcianos podrían ponerse en contacto con él:
así es que ya sabes ***** si no vuelves a saber de mí es que llegaron los marcianos y me raptaron ***** y nos fuimos bailando el cha cha cha ***** je ******** fíjate ***** el otro día leí en el periódico que una persona había entrado en contacto con seres extraterrestres y se había ido con ellos ***** que había mandado una postal ***** o un telegrama ***** no me acuerdo ***** a su familia ***** diciendo que se iba de este mundo ***** je ***** se dice fácil ¿verdad? ***** pero imagínate que de repente te llegué un telegrama de un cuate y te diga ***** “encontré marcianos punto ***** invítanme con ellos punto ***** parto marte punto” y hasta te quedan tres palabras ¿verdad? *****
Llegamos a la parte final de la novela, aquella en la que Zapata expone de forma genial lo que Adonis piensa y siente sobre su vida ; ¿y si recibiera la oportunidad de irse a otro planeta?
¡puta! ***** me cae que yo sí me iba ***** me cae que no lo pensaba dos veces ***** dejaría todo tirado ***** así ***** sin llevarme nada que me recordara este mundo ***** chance hasta me iría desnudo ***** como nací ***** para que ni la ropa me hiciera pensar en lo que era antes ***** y entonces sí “adiós mundo cruel” ***** como dice la ***** canción ***** ¿te acuerdas? ***** la cantaba enrique guzmán ***** y desde la nave iría viendo cómo se iba haciendo chiquita la ciudad de méxico ***** y adiós ángel de la independencia ***** y adiós caballito ***** y adiós monumento a la revolución ¿verdad? ***** como si fuera un barco que se fuera alejando poco a poco ***** y después la república ***** y el continente americano ***** hasta que quedara la tierra nomás como una bolita de billar ***** que a cada momento se iría haciendo más pequeñita y más pequeñita y más pequeñita ***** y correríamos a velocidades increíbles ***** y por la ventanilla ***** porque sí deben tener ventanillas esas cosas ¿no? ***** por la ventanilla iría viendo las estrellas que pasaban bien rápido ***** o una estrella fugaz ***** y entonces cerraría los ojos y pediría un deseo ***** que no volviera nunca ***** pero nunca ***** por ningún motivo ***** a este pinche mundo ********** y ora sí ya apágale ¿no?
lunes, noviembre 03, 2008
Entrevista con Alberto Chimal
Alberto Chimal es un escritor generoso. ¿A qué me refiero con lo anterior? A que Chimal gusta de estar en contacto con el público. En los talleres que imparte (sin ser paternalista) suele encontrar las palabras adecuadas para alentar a quienes están empezando a escribir. Además, se trata de un escritor y un divulgador de la cultura que se muestra siempre dispuesto a compartir su gusto por la literatura y sus conocimientos.
Chimal es el autor, entre otros libros, de Vecinos de la Tierra, El rey bajo el árbol florido, El ejército de la Luna, Grey y Gente del mundo. Ha obtenido varios premios, entre ellos el Kalpa (1999) por Se ha perdido una niña.
Actualmente, en la Biblioteca de México “José Vasconcelos”, imparte el taller de literatura de terror “Miedo por escrito”. Platicamos con él acerca del momento en el que decidió dedicarse a la literatura, del taller, de la ciencia ficción mexicana y de los proyectos en los que se encuentra trabajando.
Como muchos niños, seguramente tuviste que leer por obligación para la escuela, pero ¿en qué momento dejas de hacerlo por obligación y descubres que la lectura te agrada, te divierte y que quieres leer por gusto?
Yo tuve mucha suerte porque empecé a leer por gusto antes de leer por obligación. En la casa de mi mamá empecé a leer desde muy pequeño, desde los cuatro años. Hasta después fue que me recetaron las cosas por obligación. Lo que más huella me dejó de aquella época, a parte de algunos libros de cuentos con las películas de Walt Disney, fue un libro -que todavía conservo en casa de mi mamá- que era una colección de mitos y leyendas –de los que venían en fascículos y luego los encuadernabas-, muy bonito porque estaba encuadernado en tela, y era muy gordo, muy pesado, entonces para un chavito de cuatro años era una cosa pesadísima, enorme. Y ahí había un montón de historias: había historias japonesas, había cuentos rusos, medievales... y me fascinaron.
¿En qué momento te dices a ti mismo “No sólo quiero leer, también quiero escribir”?
En parte tuvo que ver el hecho de que me gustaba mucho leer cómics, historietas; entonces lo primero que hice fue dibujar. Cuando se me terminaron los libros que había en la casa, y antes de que fuera posible conseguirse más, dije “me hago los míos”. Cuando tenía seis o siete años me encontré un libro del escritor de ciencia ficción Isaac Asimov, un libro que parcialmente es autobiográfico y que habla de cuando él empezó a escribir y a publicar, gracias a ese libro me enteré que existían los escritores, y dije “¡ah, qué padre!”
Esos cómics que hacías ¿de qué trataban?
De superhéroes, de lo que había. En esa época existía Editorial Novaro, entonces eran bastante accesibles Superman, Batman, el pájaro loco. No sé si para bien o para mal, yo nunca aprendí a sostener bien el lápiz, entonces era muy cansado dibujar y me salían puras cosas horribles; así que lo dejé y me dediqué nada más a escribir.
¿Cuándo decides dedicarte a escribir de forma profesional?
En algunos momentos de la adolescencia tomé talleres, en Toluca –que es de donde vengo-. Poco después de haber salido de la prepa, la familia me persuadió a que buscara una carrera más productiva, “algo decente”. Sabían que yo tenía esta inquietud pero me decían “de eso no vas a vivir, consíguete una cosa que te de dinero y escribe cuando te jubiles.” Hice una carrera de ingeniería y no me fue mal, pero fue terrible cuando estuve viendo qué podía hacer con eso, no había algo muy interesante o que me fuera a satisfacer, tal vez sí en lo económico, pero de ninguna otra forma.
Entonces la carrera de ingeniería la hiciste persuadido por tu familia.
Sí. Y me gradué con mención honorífica, no me fue mal. Pero en 1994 mi mamá murió –estuvo enferma de cáncer- y poco después mandé todo al diablo. Seguramente tiene que ver con todos esos acontecimientos tremendos, pero lo cierto es que por esos tiempos decidí que no quería hacer eso con mi vida (dedicarme a la ingeniería), y que lo que yo deseaba hacer con mi vida era lo que ya se venía apuntando desde antes, desde mucho más chico: dedicarme a las historias, la literatura. Y lo dejé todo: dejé el trabajo que tenía, dejé la ciudad en la que vivía.
¿Ejerciste tu carrera?
Sí y no. Tuve chambas, pero nunca algo fijo. Estudié computación y el problema con la gente que estudia computación es que se vuelve obsoleta después de cierto tiempo. Cuando les cambian el chip o el sistema operativo ya no saben qué hacer. Entonces las posibilidades de trabajo no eran lo que se había prometido, no era hacer trabajo creativo o inventar cosas sino manejar cosas que ya habían sido hechas para aplicarlas a las cuestiones más aburridas. En aquella época vendían la computación como la carrera del futuro, como la robótica o la inteligencia artificial; y realmente todo se reducía a llenar inventarios en una hoja de excel o de algún otro sistema. Más razón para rechazarla. Vine aquí, estudié en la SOGEM, estuve también un rato en la UNAM –en el sistema abierto-, luego en el posgrado. Me dicen en la casa de mi familia que lo que hacía se veía como una especie de salto suicida: echarlo todo por la borda, incluyendo una carrera ya completa. Pero de haber seguido ahí, hubiera echado por la borda algo más importante, al menos como yo lo veo. Y sí ha sido muy complicado. Me vine hace casi 14 años y ha sido picar piedra.
¿Y ahora -que eres escritor, que has publicado y que tienes reconocimiento- qué te dice tu familia?
Están contentos. El principal reconocimiento –desde su punto de vista- es que he salido en la tele en varias ocasiones, en el Canal 34 (televisión mexiquense). Digamos que como ya salí en la televisión, entonces ya existo; estoy validado en ese sentido. Tengo un reconocimiento masivo y ya con eso están contentos, al menos tienen la idea de que estoy haciendo algo como para salir en la tele. Pero la mayor parte de mis familiares no ha leído lo que he escrito. Lo cual me entristece un poco, pero ni modo, es así.
No todos los escritores hacen una labor de difusión cultural, ¿cuándo comienzas a hacerla?
Me gusta hacer esa labor. Los primeros proyectos en los que estuve involucrado –que la revista, que el suplemento- y que hice estando todavía allá en Toluca, eran estimulantes; tanto por la posibilidad de descubrir como la de dar a conocer cosas. Eso siempre me ha gustado mucho, y es la recompensa que se puede tener en una actividad semejante, porque no hay dinero o reconocimiento de tu propia persona. Pero siempre he tenido esa avidez por encontrar cosas distintas, cosas nuevas. Y realmente creo que nada de lo que se hace en este campo acaba de tener sentido mientras no se da a conocer, mientras no haya quienes lean; y entonces de ahí viene ese propósito. Cosas como la enseñanza y los cursos vienen en principio por necesidad, como modo de vida; pero con el tiempo se vuelve muy satisfactoria la tarea en sí misma. Esto es un aprendizaje constante, si bien uno no puede decir que ya lo sabe todo, al menos tiene la base suficiente como para empezar a aprender cosas nuevas a partir de lo que está enseñando, y ese es un proceso gratificante. Con el tiempo he aprendido a no decir demasiadas tonterías.
Además del taller de literatura de terror que estás impartiendo en este momento, anteriormente, en este mismo lugar, habías impartido otro sobre Julio Verne. ¿Cómo nacen estos talleres?
Ha habido más talleres, el año pasado di uno de literatura fantástica, y por ahí hubo algún otro. Surgen por interés de la biblioteca, que quiere organizar estas actividades como parte de sus programas de difusión; en algunos casos estos talleres han estado ligados a exposiciones, por ejemplo el de Julio Verne. Después de algún tiempo a la gente de la biblioteca le interesó que hubiese una vez al año algún taller aunque no estuviera ligado a una exposición. Así es como sale este curso en particular, y otro que ya está bastante avanzado, que se impartirá el año próximo, dedicado exclusivamente a la obra de Edgar Allan Poe, en conmemoración de su bicentenario. Y me parece una gran cosa que sean gratuitos porque llega un público distinto.
¿Siempre han sido de literatura fantástica?
No. A mí me interesa mucho ese tema, pero trato de irle variando. Por ejemplo, en el caso del taller sobre Julio Verne no se enfatizaba tanto el asunto de lo fantástico sino las cuestiones de los viajes, la exploración, el descubrimiento y la anticipación. En el que viene de Poe se hablará de su literatura fantástica pero también de su literatura policíaca, sus historias de detectives, y también de sus cuentos de amor, o los humorísticos -que también los tiene-; el taller va a estar más concentrado en el autor y en sus facetas que en una sola vertiente.
Los talleres que has impartido ¿qué satisfacciones te han dado?
Muchas. La posibilidad de conocer a muchas personas, la posibilidad de leer los textos de otra manera, la posibilidad de descubrir cosas. Son satisfacciones que puede uno obtener de los cursos y los talleres cuando los da con la idea de aprender como cualquier otro. Y no lo digo en el sentido en el que a veces lo dicen los funcionarios culturales: “Con esta chamba, de la que no sé absolutamente nada, aprendí un montón.” No se trata de eso, se trata de que cada oportunidad de comunicar lo que uno ha descubierto es la oportunidad de descubrir algo nuevo; porque hay una gran cantidad de aspectos y posibilidades que uno no descubre por sí mismo, sólo pueden descubrirse al tener contacto con los lectores, con el público, con la gente; para eso sirve esta clase de trabajo en grupo.
La literatura en general ha sido importante en tu vida, pero ¿cuál es la importancia que ha tenido la literatura fantástica?
¡Híjole, pues muy importante! No me interesan tanto cosas como personajes, escenarios o ambientes. No me interesa tanto que el maguito o el dragoncito, aunque sería válido, pero no es lo que a mí me interesa. Me interesa la cuestión de la imaginación. Mediante la imaginación es posible crear cosas maravillosas, extrañas y tremendas; además permite relacionar la realidad de afuera con la realidad de adentro: nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestros sueños; todas esas cosas que son parte de nuestra vida interior y que a veces las pasamos por alto. Creo que las mejores obras y los mejores exponentes de la literatura fantástica indagan en la naturaleza de la realidad. A lo mejor no tratan de explicarla del mismo modo en que trata de hacerlo un filósofo, pero sí están intentando subvertirla, ponerla en crisis. Muchos de nosotros vivimos siempre con una serie de ideas –en general recibidas- acerca de cómo es el mundo, cómo son las cosas y cómo deben ser; me refiero a los sistemas filosóficos, las fes religiosas, los modelos de la vida en sociedad, pero ninguno de estos modelos es totalmente satisfactorio, ninguno puede prever todo lo que puede pasar para explicárnoslo o consolarnos. En esos puntos donde falla nuestra visión de la realidad es donde entra lo fantástico, la imaginación entra para mostrarnos qué hay más allá o qué cosa pasamos por alto. Por eso creo que la literatura fantástica y la ciencia ficción tienen un papel muy importante aunque no siempre se les reconozca, nos señalan qué cosas no habíamos pensado. A lo mejor la gran lección de la literatura fantástica es como una especie de trago amargo, porque nos muestra las limitaciones que tenemos los seres humanos, nuestra falibilidad; pero si esa es la lección de la literatura fantástica, se trata de una lección valiosa porque nos hace ser menos arrogantes, nos obliga a entendernos mejor, a refinar la idea de lo que realmente somos.
Tú libro Grey me hace pensar que Dios se manifiesta de muchas formas y en algunas de ellas cae en el humor involuntario...
Como sus designios son inescrutables de vez en cuando tenemos derecho a pensar que no le salieron las cosas, como que la escena dramática le resultó más bien ridícula, o viceversa, lo que iba a ser simplemente cosa de risa se le convirtió en una cosa espantosa.
Lo anterior se refiere a Dios y el sentido del humor, pero ¿cómo concibes lo sagrado?, ¿qué relación tienes con un aspecto religioso o místico?
Fíjate. Yo me crié en una familia católica, pero por diversas razones biográficas -y algunas están contadas en clave en Grey- actualmente me considero agnóstico, no tengo pruebas. Mi problema con estas cuestiones no es la idea de Dios, que puede o no existir -y en caso de existir no necesitaría de mi validación-, sino con la idea de las instituciones religiosas. Muchas de ellas sólo quieren despojar a la gente de su dinero, o exprimirla o controlarla, además algunas ni siquiera están interesadas realmente en la idea de lo divino, ni siquiera están interesadas en tener un contacto con lo que está más allá de lo humano, son una forma de distracción o de abandono. Es lo mismo que ir a ponerse como loco en el concierto de cualquier artista o ir a ponerse como loco en cualquier templo, tirarse al piso y patalear; la respuesta física es la misma, la adoración hacia una figura inalcanzable es la misma. Yo creo que lo divino está en otra parte, y si puede adscribirse a una deidad, no está en estos rituales sino en otra esfera más personal, más íntima, está –tal vez- en el descubrimiento de nuestras propias limitaciones, en el descubrimiento de que más allá de nosotros hay otra cosa, que a lo mejor nos quiere, o a lo mejor no... a lo mejor tiene conciencia de nosotros, o tal vez no, a lo mejor nos tiene sólo para divertirse, pero que no es nosotros, que a lo mejor nos engloba pero que está más allá de nuestra propia naturaleza. Ese descubrimiento me parece valioso. Cualquiera que sea el nombre que se le quiera dar. Y esto tiene relación con lo que decíamos de lo fantástico, me parece que la buena literatura –de la que hay de a poquito- es una forma laica de esta iluminación o de este mismo descubrimiento. ¿Por qué? Porque nos permite llegar a una conciencia mayor de lo que somos, o de lo que no somos.
Yo conocí la ciencia ficción mexicana por revistas y fanzines como Asimov, Umbrales, SUB, ¡Nahual!, etc. ¿Cómo ves actualmente a la ciencia ficción mexicana?
De capa caída. Me temo que lo que pudo haber sido el movimiento de los ochentas y noventas, implotó, desapareció. Hay algunas personas que juegan dentro de este campo pero ya no hay un movimiento concertado, hay algunas cosas aledañas, ciertas porciones de lo que ahora se llama fantasía oscura, como gótico, dark; hay algunas cosas así, pero el grueso de lo que había hizo crisis porque no consiguió subirse al carro de la literatura publicada, de lo que se difundía más allá de lo subterráneo. Lamentablemente los proyectos que había en los noventa fracasaron por diversas razones –entre ellas los problemas en la educación-. Yo personalmente nunca estuve escribiendo ciencia ficción. Pero si te fijas todos tuvieron que jalar para otro lado: el realismo sucio, la mini-ficción, el thriler policíaco... Otra cosa que pasó fue que se vieron hondamente reducidas las posibilidades de supervivencia para este tipo de literatura, porque a los grandes consorcios editoriales no les importa lo que se produce aquí, ni lo necesitan. Cosas que indican Guiichi y algunos otros libros que andan circulando es que ahora a la ciencia ficción mexicana le toca difundirse y propagarse por el lado de la literatura para niños y jóvenes. Es un acotamiento un poco raro pero que ha dado sus buenos resultados hasta el momento, como puede verse. Es otro terreno y otro enfoque, pero puede que por ese lado suceda algo.
Para finalizar ¿en qué proyectos estás trabajando actualmente?
En febrero de 2009 aparecerá una novela, que no es fantástica, es algo que pensé que era realismo sucio, pero como ahora hay que inventar etiquetas para todo, la llamé realismo raro. Es realista pero es muy rara. Se llama Los esclavos. Y me encuentro terminando otra.
¿Por qué dices que es rara?
Porque la idea es mostrar un entorno real, pero no con las técnicas habituales. Por ejemplo, mucha gente cree que el realismo sucio consiste en hablar directamente de la violencia, del tedio, de la abulia, la depresión o el desencanto. Pero lo que me interesa es mostrar los conflictos de ciertos personajes particulares en este entorno, ya se describió suficientemente lo mal que estamos a principios del siglo XXI. En esta novela el tema fundamental es el poder, es la historia de dos parejas en relaciones muy densas, muy extremas; me refiero a la cuestión del poder y la sumisión.
¿Y la que estás escribiendo de qué trata?
Es una novela fantástica. Está todavía todo como con alfileres. Es de aventuras, no está completa, la estoy terminando. Pero no sé qué pasará con ella. También saldrán textos en un par de antologías, el Fondo de Cultura Económica va a publicar una antología que se llama El nuevo libro rojo, a la manera de esta colección de historias sobre hechos violentos, misma que realizó Vicente Riva Palacios en el siglo XIX, pero actualizada hasta nuestra época, entonces se hablará de las muertas de Juárez, del terremoto del 85, de Tlatelolco en el 68, y a mí me tocó escribir de dos temas: un caso criminal de los años cincuenta: el "pelón" Sobera, un loco que de pronto un día se lanzó a matar gente y acerca de la explosión de San Juanico en el 84.
lunes, octubre 27, 2008
El escéptico Phillip Klass decía que si se le pidiera a distintos ufólogos hacer una lista con los diez casos más sorprendentes, verídicos e inexplicables, cada uno de ellos presentaría un listado diferente. De tal forma que lo que para unos sería un caso extraordinario, para otros sería un fraude o una confusión. Un ejemplo es Billy Meier, ciertos ufólogos lo consideran un fraude, otros siguen pensando que se trata de uno de los mejores casos.
Por ello es que escribir sobre el caso más importante en toda la historia de la ovnilogía podría llevar a algunos a pensar que se trata de un caso en el que al fin existe acuerdo en la comunidad ufológica, y no es así. De hecho, pocos son los interesados en el tema que han dado su opinión sobre este video; no sólo eso, seguramente para muchos se trata de un caso menor o sin verdadera importancia.
¿Por qué hablar entonces del caso más trascendente de la historia? Porque el caso al que me referiré está siendo presentado de esa forma por quien asegura ser el mejor investigador ovni de todo el mundo; bueno, así es como el ufólogo se presenta a sí mismo cuando publicita sus conferencias. Y como veremos, su tendencia a la exageración no se queda sólo en la forma en que se publicita.
La investigación de los no identificados –los ovnílogos de todo el mundo lo sabrán- cambió radicalmente el pasado 12 de octubre. El asesor científico de Jaime Maussán llevó a cabo un trabajo histórico (cualquier otro calificativo menor podría ser injusto). Con ese trabajo se puede hablar de un “antes” y un “después” en la ufología. Los escépticos ya no pueden argumentar que no existen verdaderas pruebas científicas que sustenten la afirmación de que la Tierra es visitada por seres extraterrestres. Y todo lo anterior a pesar de que en internet existía un complot cuyo único fin era demostrar que Rodolfo Garrido (el famoso asesor científico de Maussán) no había realizado el histórico trabajo con el que la ufología se transformó. Con lo cual, “todos aquellos que participaron en dicho complot, tendrán que vivir con ello”, decía Maussán.
No sé si estemos presenciando el final de la noveleta ufológica protagonizada por Mauricio Ruiz (sobre todo porque como buen repetidor, seguramente continuará suministrando material), pero vale la pena escribir sobre el caso por una razón: uno puede observar la forma en que Jaime Maussán ha ido fabricando –con material marca patito- “el caso más importante de la ufología”.
¿Qué trabajo histórico llevó a cabo Garrido? Llevar a la UNAM el video de Mauricio Ruiz. Científicos de la máxima casa de estudios confirmaron que la cinta fue afectada por el campo magnético de la nave extraterrestre grabada, un estudio científico así nunca se había llevado a cabo en la ufología. Hynek se hubiera puesto verde de la envidia. El CUFOS es nada frente a Maussán producciones.
Jaime Maussán y Rodolfo Garrido afirmaron que la cinta de Mauricio Ruiz había sido analizada en el Instituto de Geofísica de la UNAM, pero no daban mayor información. Esto me llevó a escribir correos electrónicos tanto a las oficinas de Maussán como a dos investigadores de dicho instituto; en esos correos solicitaba datos como los nombres de los investigadores, el tipo de análisis realizados, etc. De parte del Instituto de Geofísica sólo recibí una respuesta, en ésta se me indicaba que el instituto no había realizado esos análisis. Posteriormente recibí una respuesta de parte del equipo de Maussán, me sugerían que me comunicara por teléfono con alguno de los vigilantes, y ellos podrían responder mis preguntas. No lo hice, preferí esperar a que Maussán diera más datos al respecto.
¿Existió el complot para demostrar que no se habían llevado a cabo los análisis en la UNAM? No, al menos no lo conozco. Si alguien sabe de alguno, agradecería que me informara. Maussán miente (o se equivoca) si se refiere a la entrada en la que di a conocer la respuesta del Instituto de Geofísica y que fue comentada en algunos sitios en internet. Y se aleja de la verdad porque mi intención era obtener información sobre los supuestos análisis, por ello, además de escribir al instituto, le escribí a sus oficinas.
Este es el correo que envié:
Mi nombre es Martín Fragoso. Por medio del presente correo me permito solicitarles algunos datos.
Hace dos domingos vi Los Grandes Misterios de Tercer Milenio. Jaime Maussán y Rodolfo Garrido afirmaron que cuentan con evidencia científica en el "caso Alvin, Texas". Durante el programa esperé que presentaran algún reportaje o documento al respecto, sin embargo, no sucedió así.
Por lo que entendí Rodolfo Garrido examinó la cinta y encontró que había sido afectada por el campo electromagnético del ovni videograbado. ¿Se trata de una hipótesis al ver las alteraciones de la cinta o Garrido realizó algún tipo de análisis a la misma? En caso de haber realizado un análisis, ¿podrían decirme en qué consistió?, ¿presentarán estos análisis y las conclusiones en algún documento disponible al público?
Por otro lado, en el programa del domingo no mencionaron los nombres de los científicos de la UNAM que respladan la veracidad del caso, ¿me podrían informar quiénes son, a qué rama de la ciencia se dedican y en qué instituto trabajan? En el programa de Alfredo Adame se menciona al Instituto de Geofísica. ¿La investigación de la cinta se llevó a cabo en dicho instituto?, ¿presentarán algún documento de este instituto en el que se expliquen las investigaciones que llevaron a cabo y las conclusiones a las que llegaron?, ¿podremos tener acceso a estos documentos a través de la página de internet?, en caso de no ser así, aquellos que estamos interesados ¿podríamos obtener esa información?
Agradezco su atención.
Martín Fragoso.
Esta es la respuesta que recibí (varios días después de la entrada en la que transcribí la respuesta de la doctora Mendoza):
Le agradecemos la amabilidad de su atención, así como su correo.
A continuación le enviamos los números telefónicos en los cuales se puedecomunicar con alguno de nuestros expertos (Carlos Clemente o DemetrioFeria) para obtener la información que desea.
Esperamos que siga con nosotros. ¡Hasta pronto!Atentamente:La producción de “LOS GRANDES MISTERIOS DEL TERCER MILENIO”.
¿Pedir información y ser crítico es formar parte de un complot? Sólo para alguien que está convencido de que se le debe creer sin rechistar. Con esto Maussán demuestra ser de piel delicada.
Además, aquella entrada la finalicé con las siguientes palabras:
¿Alguien habrá hecho esos análisis en el instituto de geofísica y la doctora Blanca Mendoza no está al tanto? Señor Maussán, de a conocer los análisis realizados en el Instituto de Geofísica de la UNAM, de lo contrario pensaremos que está mintiendo.
Preguntas, sólo preguntas; preguntas tanto al Instituto de Geofísica como a Maussán producciones. Nunca existió el complot del que hablaba el ufólogo.
En varias emisiones de Los Falsos Misterios del Tercer Milenio Maussán decía que pronto presentaría los análisis realizados en la UNAM. Entonces apareció el número 26 de su revista, decidí comprarla al ver que en la portada aparecía el platillo volador presuntamente grabado por Mauricio Ruiz. Mi interés estaba –obviamente- en los misteriosos análisis. Decepción. No se daban datos al respecto. Aparecía una entrevista al supuesto testigo.
Lo que aparece con respecto a los análisis es parte de una entrevista que Maussán le realizó a Garrido:
JM: Nos interesa en esta investigación esos análisis científicos que se le practicaron al video original de Mauricio Ruiz, básicamente porque el video muestra interferencias magnéticas y rastros a manera de huellas que el OVNI dejó impresos en la cinta al estar siendo grabado. De manera relevante me interesa esa interferencia magnética que se escucha claramente en el audio del video, incluso antes de que la imagen se interrumpa por primera vez. Estoy seguro de que el audio de este video es sumamente importante, pues nos puede proporcionar información sobre la clase de energía magnética que estaba afectando a la cámara de video en ese momento.
RG: Este video lo presenté en dos lugares diferentes. En la Universidad Nacional Autónoma de México ante especialistas en campos magnéticos y lo vieron también profesionales en partículas de alta energía. Les llamó la atención primordialmente tres cosas.
Primero: la pérdida del audio en varios segmentos del video continuo y, al perderse el audio, subía su amperaje y este efecto es provocado por un inmenso campo presente. Se sabe que cuando hay pérdida de video en una cinta se requiere que en esa área donde está la cámara deba haber un campo no menor a 2300 gauss. Esto, desde luego, no es natural, o sea que se tiene que generar: la naturaleza no lo proporciona. Si esto es así, o sea, si este objeto que estamos viendo en el video es la única fuente directa, el cual se encuentra a 50 metros de distancia en línea recta, este objeto debió estar generando un campo arriba de los 300,000 gauss lo cual científicamente son valores muy respetables. En el mundo de los aceleradores de partículas, esos enormes ingenios que tienen generadores que valen millones de dólares, son precisamente los que generan esos campos. Para dar un ejemplo, imagínate uno de estos generadores que tiene un diámetro aproximadamente de diez a doce metros y que lo colocas allí arriba, en ese punto del cielo en Alvin, para generar ese campo, pues evidentemente estamos hablando de una energía enorme, controlada y tecnológica. Este campo también es susceptible a que pueda quemar transformadores como así sucedió y la compañía de luz tuvo que ir a repararlos. Este Enorme campo generado también es susceptible a que pueda crear manchas o presencias luminosas en el medio ambiente, pues se trata de campos enormes por arriba de los 110,000 gauss, en un promedio de 12 ó 13 metros de distancia a la que estaba este hombre con su cámara y esto puede crear efectos no sólo en el medio ambiente sino también en la persona que grabó el video.
JM: La cinta de video muestra una serie de puntos negros durante la interferencia sobre el color blanco donde la imagen se bloquea. ¿Qué nos puedes decir sobre esto?
RG: Precisamente como el campo magnético es enorme y es variable, o sea está caminando, es una línea como una enorme oreja magnética que está cambiando una después de otra y crea este efecto llamado de sobremagnetización, entonces la cabeza grabadora de la cámara está magnetizada y crea este efecto sobre la cinta. El video es real, pues esas pérdidas de video u audio, así como la subida del amperaje, revelan la presencia de un campo magnético fuera de serie. Tendría que ser irremediablemente un medio alterado lo cual allí no se ve. Solamente se aprecia el objeto, así que se tiene que atribuir definitivamente a éste, el cual posee una extraña y avanzada tecnología que no conocemos y que estaba ahí en el aire flotando. Estos son elementos incuestionables, punto.
En las conclusiones mencionaban:
Una vez presentados los elementos en esta investigación, con los testimonios, evidencias y estudios, concluimos, hasta el momento con las pruebas en la mano que estamos ante un caso OVNI de gran importancia para la Ufología mundial, un auténtico parteaguas que nos viene a proporcionar valiosos datos e informaciones en nuestro estudio del Fenómeno OVNI.
Como escribí más arriba, el 12 de octubre la ufología cambió cuando se presentaron, ¡al fin!, los análisis del Instituto de Geofísica de la UNAM.
No, perdón, se presentaron los análisis realizados por el Ingeniero Químico Miguel Ángel Canseco en el Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM. Aquello de que la cinta había sido analizada en el Instituto de Geofísica era una mentira (además, nótense las fechas: ¿cuándo dijeron tener los análisis del Instituto de Geofísica y cuándo fue analizada la cinta en el Instituto de Investigaciones en Materiales?).
“No seas tan quisquilloso, lo que importa es que sí se analizó la cinta. ¿O vas a dudar de la seriedad del Instituto de Investigaciones en Materiales?”, me podría argumentar algún maussanita (sí, me consta que todavía existen seguidores del ufólogo de la TV). No dudaré de la seriedad de Canseco (aunque eso tampoco significa aceptar sus análisis sin antes revisarlos).
Malpensados como Luis Ruiz Noguez creen que en realidad la cinta fue dañada por alguien que pretende engañarnos (el tal Noguez sugiere que la cinta pudo ser sometida a un campo electromagnético intenso mediante una máquina de tomografías). Y todo podría quedar en sospecha de no ser por la siguiente circunstancia:
Existen dos versiones de la cinta original. ¿Cómo es eso posible? Tal y como puede verse en el cuadro que presentamos a continuación (y que elaborara Jesús Antonio), la cinta que originalmente se presentó (en abril) aparecía “limpia”, es decir, carecía de los efectos causados por el magnetismo de la nave interplanetaria; en cambio, la cinta presentada un mes después, ya presentaba esos efectos.

¿Qué cinta fue analizada?, ¿alguna de las “originales”?, ¿una tercera? ¿Quién le metió mano a la cinta limpia?, ¿el mismo Mauricio Ruiz? El hecho de que existan las dos versiones demuestra que el caso es un fraude, y vuelve irrelevante cualquier estudio (por serio que sea) realizado sobre una cinta cuyo origen desconocemos (y que pudo haber sido manipulada).
Aquí pueden verse los más recientes capítulos de la ufo-novela.
El caso más importante en toda la historia de la ufología no es más que una fabricación chafa de Mauricio Ruiz, Jaime Maussán y Rodolfo Garrido.
Anteriores entradas en las que escribí sobre este caso:
Videos de OVNIs, ¿Y dónde están los científicos? y I want to know.
martes, septiembre 23, 2008
A finales de 1994 Revista de revistas publicó cinco números dedicados al vampirismo. En el último número de la serie (el 4420, y que corresponde al 17 de octubre de 1994) apareció un texto del periodista Mario Méndez Acosta. En dicho texto, el presidente de SOMIE nos cuenta la terrible experiencia que en el metro vivió su colega Arturo Marquina...
¡No se duerma en el metro!
Mario Méndez Acosta
Hay cosas en la vida, y eso incluye a esta ciudad de México, que más vale que nunca averigüemos. La ignorancia nos permite dormir con placidez en la noche, y concentrarnos en nuestros respectivos trabajos. Por ejemplo: ¿se ha preguntado usted qué les sucede a las personas que se quedan dormidas en el Metro, cuando éste llega a la terminal de una línea, lo que causa que no escuchen la advertencia que les pide abandonar el vagón y sigan adelante en el mismo, adentrándose en un profundo túnel oscuro que aparentemente no lleva a ninguna parte? La verdad es que esa es una de las cosas que en realidad no nos conviene averiguar, si es que queremos mantener la ilusión de que vivimos en un universo racional.
Sin embargo, no está de más tomar algunas precauciones sencillas, que bien pueden evitarnos experiencias en verdad lamentables. Una de ellas es la de no dormirnos nunca en el Metro; en especial, después de la puesta del sol.
Para Arturo Marquina, periodista ya no tan joven, y autor ocasional de relatos de ficción científica, cuentos de horror y novelitas policíacas nunca publicadas, ese descuido le produjo un extraño desarreglo que sus amigos califican casi de locura. Se niega Arturo, quien es una persona sensata, racional y de buen humor, a acercarse siquiera a las entradas del Metro. Se niega también a pasar por encima de las ventilas o registros del sistema de transporte colectivo de esta capital. En eso puede ponerse hasta agresivo y desagradable. Marquina se niega a hablar de esa extraña fobia que lo aqueja. Siempre logra desviar la conversación cuando se le interroga al respecto. Sólo una vez, en una cantina de Bucareli, después de varias horas de consumo y animada conversación, llegó un momento en que se puso serio e hizo una advertencia a uno de los amigos, que le dijo que utilizaba el Metro cotidianamente, y en especial a muy altas horas de la noche.
“¿Llegas a alguna terminal a esas horas?”, preguntó Arturo. Ante la respuesta afirmativa, nuestro amigo abandonó su discreción. “¿Tú has sabido qué le ocurre a las personas que se quedan dormidas en los vagones que siguen avanzando después de la última estación?”. –“La verdad, no”- repuso el compañero. “Yo sí lo sé”, continuó Arturo. “Esto que te voy a contar no es un cuento, te pido que me lo creas, por tu bien. Nunca lo repetiré ante ustedes”.
“Fue hace justo un año. Serían cerca de las once de la noche y salía yo del trabajo después de un día durísimo. Tomé el Metro en la estación Hidalgo, y me dirigí hacia Tacuba. Ahí transbordé hacia Barranca del Muerto. Ya a esa hora, el Metro va casi vacío. Cerca de Tacubaya me quedé dormido. El tren llegó sin duda a la terminal, sin que yo despertara. No oí la distorsionada voz de advertencia que sale del sistema de sonido, ni el insistente pitido del silbato electrónico que anuncia las paradas. Unos segundos después, cuando ya el vagón se dirigía hacia el inquietante túnel que continúa el trayecto, alcancé a ver el letrero y la insignia de mi estación de destino, la cual quedaba atrás. Con preocupación y fastidio, pude ver que no iba sólo. Unos asientos más adelante iba un tipo viejo y desastrado, en evidente estado de ebriedad, que seguía dormido y cabeceaba con cierto ritmo. Pensé que quizá el tren cambiaría de vía y regresaría por el mismo trayecto en unos momentos más. Pero no fue así.
“El vagón siguió adelante, se desvió hacia la derecha y después de avanzar varias decenas de metros, hizo alto en un lugar totalmente oscuro. El motor se detuvo, y lo mismo la ventilación. El silencio más absoluto cayó sobre nosotros. Fue entonces cuando las luces se apagaron. Ahí empecé a sentir algo de miedo. Había un poco de claridad, proveniente de la parte posterior del túnel. Por fortuna traía mi linterna de bolsillo, y además ésta tenía pilas. Me paré y me dirigí a mi aún dormido compañero de tribulación. Me acerqué a él y lo sacudí por el hombro. Me preguntó qué pasaba y rápidamente le expliqué nuestra situación. Respondió con una imprecación y puso su rostro contra la ventana para tratar de ver dónde nos hallábamos. Me di cuenta que este vagón se quedaría ahí toda la noche, por lo que me dispuse a tratar de forzar una de las puertas. Era inútil, me convencí que sólo saltando a través de una de las ventanas podríamos salir del carro. Fue entonces cuando oí un ruido en el techo. Algo cayó encima del vagón y recorría el techo. De pronto, se escuchó otro ruido en el extremo opuesto del carro. Dirigí el haz de mi linterna y pude ver una sombra que caía al suelo después de haber entrado por la ventana. “¡Vaya, al fin!... ¡Oiga, necesitamos que nos ayude a salir!” No hubo respuesta. El borracho fue más directo. Avanzó hacia el intruso y lo tomó por las ropas. “¡Sáquenos de aquí! ¡Esto es un atropello, malditos burócratas!”. El extraño no respondió, sólo levantó una mano.
“A la luz de mi linterna pude ver que era blanca como la harina, delgada y fibrosa, y con unas larguísimas uñas que semejaban garras. Como un rayo, esa mano rasgó la garganta del pobre vagabundo. Fue entonces cuando vi el rostro del ser que tenía enfrente. Pálido, calvo, con enormes ojos amarillos, orejas largas, una nariz grotescamente respingada con dos protuberancias carnosas en la punta. Vi como abrió la boca llena de dispares y puntiagudos dientes, que pronto recibió el borbotón de sangre que salía del desafortunado pasajero. Fue en esos momentos cuando recibieron mis narices la patada del nauseabundo olor que despedía esa criatura. El espectáculo y el olor me hicieron de inmediato vomitar. En medio de las arcas de la basca, escuché otro ruido metálico detrás de mí. ¡Alguien más entraba al vagón por otra ventana! No esperé un segundo más. Me lancé hacia el primer intruso, que aún se cebaba en su víctima, y derribándolos a ambos llegué a la ventana por donde había penetrado el primer monstruo. Escuché un forcejeo detrás de mí, con el que sin duda el invisible perseguidor se abría paso también entre la pareja víctima-victimario que se interponía entre nosotros. Salté fuera del vagón y logré caer en el suelo sin dislocarme siquiera un tobillo. Emprendí la huída, como un poseso, hacia el extremo iluminado del túnel. Detrás de mí se dejaba oír un jadeo que acompañaba rítmicamente a un penetrante chillido.
“La luz aumentaba poco a poco. Sentía que mi perseguidor rápidamente iba descontando ventaja. Decidí voltear la cabeza... y quizá eso sea lo que más me ha desgraciado la vida de toda esa experiencia. Vi a un ser similar al que había despedazado al pobre ebrio en el vagón, nada más que éste mostraba una regocijada sonrisa idiota. En la penumbra del túnel veía su tez, amarillo limón, y su larga frente con que se relamía con anticipación. Por fortuna, de frente llegaba otro tren de vagones del Metro. Salté a su paso y alcancé la parte central del túnel. Mi perseguidor no quiso hacer lo propio. Recorrí los últimos metros que me separaban ya de la iluminada estación. Al llegar a ella, subí al andén. Justo a tiempo. Unos metros atrás la criatura, que se había desplazado por el techo del túnel, asida de sus largas garras, tanto de manos como de pies, cayó detrás de mí y alcanzó a lanzarme un zarpazo a la pantorrilla”.
Arturo nos mostró una cicatriz, que aún dejaba ver las huellas de una prolongada infección que apenas había sido dominada.
“Ya en el andén, emprendí la carrera hacia la calle. No me detuve hasta llegar a mi departamento, donde atranqué la puerta y me refugié en un garrafón de mezcal.
“Me expliqué por qué en los talleres del Metro se trapea y se friega con tanto esmero el piso de los vagones todas las mañanas. ¡No se duerman en el Metro! Si lo hacen, corren el peligro de, por lo menos, no volver a dormir nunca más con tranquilidad”.
