jueves, agosto 19, 2010

miércoles, enero 20, 2010

Las patillas de Asimov, no más


269 entradas. Así es como termina este espacio.

Muchas gracias a quienes aceptaron que algún material suyo fuera publicado aquí, a quienes aceptaron que les hiciera una entrevista, a quienes se han expresado de este espacio, a quienes lo han enlazado en sus blogs y a quienes lo han leído.

Por ahora necesito descansar, reflexionar, respirar... En un futuro continuaré escribiendo sobre lo que me encanta (la ciencia ficción) y sobre lo que considero necesario (la crítica a las pseudociencias). Pero eso ya será en otro espacio, Las patillas de Asimov llegan a su fin.

Claro que seguiré leyendo los sitios que tengo enlazados, así me mantendré al tanto de las novedades “cienciaficcioñeras” y de los engaños de los charlatanes.

¡Hasta pronto!

sábado, enero 02, 2010

En la entrada anterior subí la imagen de un ángel pintado por Gustavo Garnica Jaliffe. Se trata de un ángel que renuncia a la vida eterna. Para muchos hombres se trata de una locura...

¿Cuántos querubines son necesarios para que del corazón del hombre desaparezca el deseo de robar el fruto del árbol de la vida?

Sed de inmortalidad. Terrible apetito imposible de apagar. Intenso deseo que quema el alma.

No importa el precio. No importa cuánto haya que ofrecer. La recompensa hace que valga la pena cualquier sacrificio.

¿Pero se trata de una causa perdida? ¿Hay algún hombre que haya podido llegar al árbol de la vida? ¿Algún ser humano ha logrado la inmortalidad?

Mario Méndez Acosta nos dice que sí, pero ¿con la inmortalidad potencial se tiene asegurada la felicidad?


La espera
Mario Méndez Acosta

La locura ayuda un poco a sobrellevar el tedio. El tedio de la eternidad inescapable. La demencia permite construir mundos habitables en el interior de la mente, para en ellos llevar una vida tolerable, no exenta de algunas satisfacciones que brinda la química del cerebro.

La locura bendita permite narcotizar el dolor infinito que las carencias de agua, aire y alimento producen en un cuerpo inmortal, atrapado tal vez para siempre en un lugar inaccesible al medio ambiente exterior.

Pero lamentablemente la locura no puede ser absoluta en una mente incapaz de alcanzar la inconciencia por periodos prolongados. De vez en cuando resurge esa cordura extraviada que por un instante recuerda al prisionero quién es y dónde está; aunque la desesperación logra reimponer pronto esa demencia salvadora, siempre queda como una especie de niebla amarillenta y asfixiante la conciencia del tormento sin fin del emparedado.

En realidad, cada fugaz momento de lucidez le permite al especial cerebro del ser inmortal aprisionado en uno de los gruesos muros del edificio de la inquisición en la capital de la Nueva España, llevar la cuenta de los años transcurridos desde que el muro fue sellado; alivia un poco apreciar que el transcurso del tiempo parece acelerarse, los últimos cien años han pasado más rápidamente que los siglos anteriores, tal vez un efecto de la desaceleración de un metabolismo programado para preservar a toda costa la conciencia en un cerebro hecho inmortal gracias a una receta perdida ya en el tiempo de los sumerios de Ur.

Queda el refugio de la locura, la vida en un mundo interior más o menos coherente, con tintes infernales y desesperados sin más consuelo que un siempre menguante suministro de endorfinas cerebrales. Sabía el condenado al emparedamiento que el inquisidor Cabrera lo recluyó en un edificio sólido pero no eterno; su liberación o destrucción completa, también liberadora, llegaría tarde o temprano al demolerse o derrumbarse el inmueble; pero poco se imaginaba el recluso que ese edificio sería declarado monumento colonial para ser preservado por siempre.

El delito del infeliz condenado tenía que ver, como siempre en su larga existencia, con su problema de desprecio a la autoridad. Durante siglos nunca pudo adaptarse por completo a las costumbres locales de cada época y mostrar un mínimo de humanidad ante los alguaciles y jenízaros de todos los tiempos. Su propia inmortalidad potencial lo había hecho descuidado y no cumplía su propósito de residir en las sociedades más tolerantes de cada periodo.

Su religión original, que le obligaba a rendir pleitesía a deidades ya olvidadas, antecesoras de Belmaduk e Ishtar la poderosa, ya no existía en este mundo y nunca pudo convertirse a nuevas religiones siempre efímeras e imaginativas. Su impiedad e indiferencia lo hundieron en la Nueva España de finales del siglo XVII; no pagar el diezmo y no ir a misa con frecuencia, lo hicieron blanco de las sospechas y de una denuncia anónima ante la inquisición de alguien que deseaba apoderase de su negocio de telares y tintes; de igual modo, su tolerancia al dolor del tormento contribuyó a su peculiar pena de emparedamiento.

No confesó, así que no pudo ser relajado y condenado a la hoguera, por lo que se le aplicó la pena -supuestamente más piadosa- de ser emparedado, con la que solamente sucumbiría por la asfixia a los pocos minutos de sellarse el muro del recinto de su pena.

Se le sentó en una pesada silla de madera con descansos para los brazos, se le ató con cadenas y cuerdas, y se le fijó el cráneo al respaldo, con una recia atadura lo colocaron en un estrecho rincón entre dos columnas contiguas y se erigió un muro de cal y canto, que al terminarse se aplanó con esmero.

La oscuridad absoluta y la total falta de estímulos externos, con la excepción de los periódicos terremotos que alcanzaba a sentir, favorecieron el trance demencial que servía de refugio al emparedado. Su mundo interior se había convertido en una fantasía permanente acerca de los atractivos de una muerte liberadora y de una ansiada aniquilación total del ser; la inexistencia, que es algo muy distinto de la carencia total de estímulos externos, la negrura de la ceguera total y el silencio absoluto.

Pero el sueño del emparedado estaba a punto de terminar. Un día, algún experto restaurador de edificios coloniales, ya en la terminación del siglo XX, decidió ampliar el salón adjunto al emparedado para crear un aula magna; así que la piqueta comenzó a hacer su labor, el recluso empezó a percibir los golpes de marros, cinceles y zapapicos, de inmediato inició el retorno de su mundo interno, al fin había llegado el día, la ligera probada de eternidad que había tenido que sufrir estaba a punto de llegar a su fin, algo destruía el muro sellado tres siglos antes.

Sabía que con aire, agua y luz se iniciaría un proceso de rehidratación y recuperación gradual, un poco de tiempo y podría seguir su vida en este mundo futuro, extraño y seguramente lleno de maravillas.

El primer rayo de luz entró en el recinto, pronto la horadación creció en medio de una polvareda, quienes derribaban el muro pronto dieron fin a su tarea, alguien se asomó y pudo ver la figura sentada, atada, cubierta de andrajos mohosos y una larga cabellera apelmazada.

-¡Otra maldita momia! –Comentó uno de los operarios.
-Llamen al ingeniero. –Alegó otra voz.

El emparedado oyó las voces y comprendió el español en que fueron habladas, sus reflejos metabólicos de inmortal le impulsaron a inhalar; por primera vez en siglos, entró el aire a sus pulmones precariamente conservados por sus mecanismos de hibernación.

Llegó rápidamente el personaje al que aludían los peones.

-¡No, no puede ser! Otro emparedado. Si lo reportamos al INHA nos pararán la obra otra vez, y la inauguración de la sala por el rector será en dos días más. Ya tienen demasiadas momias. No hay de otra, ni modo, despedácenla y tírenla junto con todo el cascajo. ¡Ah!, y ni una sola palabra de esto a los de antropología, ¿eh? ¡A darle!

viernes, enero 01, 2010

Renunciando a la divinidad

En el metro Pino Suárez se está presentando la exposición "La opción y el destino" de Gustavo Garnica Jaliffe. En uno de sus cuadros se puede ver a un ángel que renuncia a la eternidad.


Divinidad que cansa.

Eternidad que causa hastío.

¿Qué perversa filosofía envenenó su corazón? ¿En qué momento se nubló su entendimiento? ¿Qué le llevó a renunciar a la vida eterna?

Hambre infinita de conocer la diferencia entre el bien y el mal.

Fue con ese deseo, con ese anhelo, que el ángel de coloridas alas se acercó al árbol del conocimiento; tomó uno de sus frutos y sin dudarlo comenzó a degustarlo.

El efecto fue inmediato.

Sus ojos se abrieron.

Nuevos pensamientos hicieron acto de aparición. Ideas que jamás se le habían ocurrido.

Y fue feliz.

Feliz a pesar del dolor corporal.

Sus alas comenzaron a agitarse violentamente. Comenzó a elevarse a una velocidad vertiginosa.

Segundos después, la piel de aquella criatura se volvió transparente, dejando ver –para horror de quienes presenciaban tan terrible escena- un esqueleto.

Algo nuevo. Algo nunca antes visto.

¿Quién había observado un ángel con huesos?

Y por si había alguna duda acerca del significado de aquella transformación, lo que sucedió a continuación lo aclaró todo: se desprendieron las plumas de colores que conformaban sus alas.

Comenzó a caer dirigiéndose a la Tierra. Ya no como un ángel sino como un hombre.

¿Aquella metamorfosis era el castigo por haber probado el dulce fruto que da sabiduría?

No. No se trataba de un castigo. Tampoco de un tormento.

A pesar de su caída, no había angustia en su rostro. La irresponsable criatura -todos lo pudieron atestiguar- mostraba una gran satisfacción.

Sí, había perdido sus alas, su divinidad, la vida eterna...

Pero la experiencia, lejos de hacerle desdichado, le causó indescriptible gozo.

lunes, diciembre 21, 2009

Primer día del escepticismo

El día de ayer se llevó a cabo el "día mundial del escepticismo y en contra del avance de las pseudociencias", la idea fue del autor del blog Proyecto Sandía. En la más reciente entrada de dicho blog aparece una lista con todos aquellos que participamos, la reproduzco a continuación.

Si usted desea saber de qué va esto del escepticismo, estos artículos le serán de utilidad:

Alerta Pseudociencias: Seis falacias típicas sobre el escepticismo.

Alerta Religión: Carl Sagan y su lucha por la racionalidad.

La Ciencia de la Vida: Biocabulario.

Ciencia en el XXI: El escepticismo como herramienta de demarcación.

Marcianitos Verdes: Comentario sobre la vaca abducida.

Últimas Noticias del Cosmos: Utilizando la lógica.

Wis Physics: Recomendando Lecturas Escépticas.

Ser Pensador: No se necesita un nivel muy avanzado para dominar los principios del Escepticismo.

Homínidos: La falta de escepticismo.

Los monos también curan: Ciencia y Religión.

Misterios al Descubierto: 13 años sin Carl Sagan.

BioTay: Peces en la oscuridad.. intelectual.

Tribulando ando: In memoriam de Carl Sagan.

Física en la Ciencia Ficción: Pseudocientíficos entre nosotros.

El viaje de Lonjho: El daño de las pseudociencias.

El libro de Arena: Comentando el Escepticismo.

Alerta Pseudociencias: Seis Falacias Típicas sobre el Escepticismo.

Apuntes Urbanos: ¡Feliz día!

MoonCity: Ciencia y Derecho.

Ravenneo: Comentario sobre los charlatanes.

txipi:blog: Recopilación de posts escépticos.

El día de la Vestia: Una sombra ya pronto serás.

Las patillas de Asimov: Reseña de artículo en Muy Interesante.

El Tachiblog: Breve reseña del día, y este blog.

Rabita Ruta: Breve reseña de la idea.

Blog Sin Dioses: A propósito del día del escepticismo, un extenso artículo.

Joaquin Sevilla: Reseña del día.

Qué de cosas: Reseña del día.

BrainSesudo: Frases interesantes de Carl Sagan.

Ateo Militante: Recuerdo a Carl Sagan.

Mundo Astronomía: Sobre el Escepticismo y las pseudociencias.

Crítica Social: Carl Sagan y el escepticismo.

Aldea Irreductible: Mejor espérate un poco, antes de gritar OVNI.

Fotosiqui: Corazón de vampiro en venta.

Etiopica: Reflexión sobre el escepticismo y los "día de..".

El Marplatense Escéptico: El dragón en el garage de Sagan.

Academia Cajander: La Iglesia de Cristo Científico (?).

Noticias Falsas: Nueva efeméride.

domingo, diciembre 20, 2009

Día del escepticismo
(Recordando a Carl Sagan)

Esta es mi contribución al “día mundial del escepticismo y en contra del avance de las pseudociencias” (después de todo es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad): una reseña (a falta de inspiración para escribir otra cosa) de un número especial sobre escepticismo publicado en el año 2000 por la revista Muy Interesante.


Me gustó mucho este número especial, la revista ya debería publicar otro.

Los colaboradores se documentaron bastante bien. El número lo abre Javier Armentia con un artículo titulado Ciencia y Creencia. Vicente Juan Ballester Olmos colaboró con un artículo sobre ovnis.

Hay un documento titulado “Expediente Escéptico”, éste abre con una entrevista a Paul Kurtz, presidente del CSI (en ese entonces CSICOP); que el esoterismo es un negocio se explica en el artículo “Dinero esotérico. Un negocio nada oculto”; que al ser humano le fascina la magia es cierto, pero ¿por qué es así?, de eso trata el artículo “Por qué nos gusta creer en cosas increíbles”; en “Engaños y fraudes, así nos tomaron el pelo...” leemos sobre los círculos en los cultivos, Uri Geller, Alternativa 3, Lobsang Rampa, la Sábana Santa, el “canalizador” creado por James Randi y el triángulo de las Bermudas... Todos estos “misterios” son explicados.

Otros temas analizados en este número son: medicinas alternativas, fantasmas, milagros de la Biblia, apariciones de la Virgen y criptozoología.

Aparece una lista con libros escépticos,algunos son: ¿Qué es el esoterismo? de Pierre Riffard, El mundo y sus demonios de Carl Sagan, Fraudes Paranormales de James Randi, Los fenómenos paranormales de Henri Broch, Astrología. ¿Ciencia o creencia? de Manuel Toharia, La vida en otros mundos. A la búsqueda de inteligencia extraterrestre de Manuel Fonseca, Veredicto OVNI de Robert Scheaffer, Automedicación y medicinas alternativas de Mario Méndez Acosta y Cómo se construyeron las pirámides de Peter Hodges. Recomiendan también cuatro sitios en internet: La Fundación Anomalía, El escéptico digital, la Fundación Educativa James Randi y el Diccionario del escéptico.

Ahora vayamos a la práctica...


Ejercitemos el pensamiento crítico

Según leemos, no es tan difícil ejercitar el pensamiento crítico, basta con que nos hagamos las siguientes tres preguntas:

¿Dan demostraciones de lo que afirman? ¿De qué tipo?
Muchas pseudociencias afirman cosas extraordinarias (por ejemplo, que los ovnis son naves extraterrestres; que las diluciones infinitésimas de la homeopatía curan; que se puede torcer una cuchara con el pensamiento), pero raras veces demuestran esas afirmaciones. A lo más, recogen una serie de sucesos que parecen apoyar la tesis. Pero ¡ojo!, porque las recolecciones de anécdotas no tienen un valor de prueba. Las pruebas han de ser consistentes y ser aportadas por quien hace la afirmación.

¿No habrá una explicación alternativa más natural?
Invocar energías desconocidas, viajes superlumínicos, bucles espaciotemporales u olvidar el Segundo Principio de la Termodinámica se ha convertido en un deporte por parte de los defensores de las pseudociencias. Sin embargo, antes de tirar la ciencia actual porque no sirva, ¿no será conveniente analizar con cuidado por qué nos dicen que la tiremos? Como decía el monje inglés Guillermo de Occam, normalmente las explicaciones más sencillas suelen ser las más adecuadas.

¿Al final de todo, qué me venden?
Las motivaciones humanas son muy variadas, pero en el mundo de las pseudociencias a menudo se descubre que el motor del engaño es el dinero, conseguir dependencia psicológica o poder político (como en muchas otras actividades, ciertamente). Preguntémonos qué ganamos nosotros creyendo eso que nos cuentan, pero también qué ganan ellos al contárnoslo. O qué pretenden que les compremos.


Trucos para convencer

¿Qué trucos emplean los pseudocientíficos para convencer a su potencial público? Eso lo explican en un apartado.

Hipótesis ad hoc: Consiste en una hipótesis formulada exclusivamente para contrarrestar los datos que refutan nuestras teorías. Por ejemplo, cuando los parapsicólogos no obtienen resultados de sus poderes en un laboratorio elaboran la teoría de que “el escepticismo inhibe la pisque”, es decir, que los fenómenos paranormales tienden a desaparecer ante la presencia (e influencia) de un escéptico.

Lectura fría: Algunas personas manejan un conjunto de técnicas que permiten emitir juicios generalistas que parecen ajustarse a las pretensiones de sus interlocutores. Es muy habitual entre los futurólogos y astrólogos utilizar frases como “algunas aspiraciones personales son poco realistas” o “sientes que quisieras cambiar algunas cosas de tu vida, pero no sabes cómo”... Estas frases podrían aplicarse a cualquiera, pero en determinadas circunstancias tendemos a pensar que alguien ha adivinado nuestros pensamientos.

La fuerza del grupo: Una afirmación falsa puede convencer a un individuo a fuerza de ser repetida por muchos miembros de su grupo.

Falacia post hoc: Error en el que solemos caer cuando pensamos que, por el simple hecho de que una cosa sucede después de otra, la primera es causa de la segunda.


En la opinión de...

La entrevista al filósofo Paul Kurtz está muy buena. Para finalizar esta entrada leamos algunas de las respuestas de Kurtz.

-¿Señor Kurtz, realmente la ciencia es la medida de todas las cosas?
-No, por supuesto. Existen otros aspectos de la experiencia humana que han de ser tomados en cuenta y necesitan expresión: el arte, la filosofía, la moral... Pero si queremos avanzar en el conocimiento del mundo natural o del comportamiento humano, el mecanismo más efectivo es el método científico. Éste es el único que no depende de apreciaciones subjetivas o sesgos culturales, que no confía sólo en la intuición o en la fe.

-¿Qué opinión le merecen las asociaciones de escépticos que proliferan en el mundo occidental, los grupos de científicos que luchan para defender el método racional frente a la pseudociencia? ¿Son suficientemente combativas, influyen de verdad en la sociedad o son meras anécdotas románticas?
-El movimiento escéptico tiene un papel vital en la sociedad. Actuamos como un Pepe Grillo que duda ante cualquier afirmación extraña. Lo exótico o paranormal suele ser exagerado por los medios de comunicación, que se interesan más por las historias que más venden que por la realidad objetiva. La comunidad científica debe educar al público también a través de esos medios. Los movimientos escépticos cristalizan esa pretensión y se oponen a lo irracional.

-¿Y cree que ésta es una pretensión que cuenta cada vez con más adeptos?
-Sí. Hay en la actualidad unos 100 movimientos escépticos repartidos por 35 países. Casi la totalidad de las revistas científicas piden ayuda a algunas de esas asociaciones para clarificar afirmaciones pretendidamente paranormales que llegan a sus redacciones. En algunos países, nos sentimos como predicadores en el desierto, pero en la mayoría de los casos nuestra voz está ganando influencia en los medios.

-Por favor, pida un deseo para este milenio.
-Que los seres humanos reconozcan que todos somos miembros de una sociedad planetaria y que necesitamos trascender las fronteras étnicas, nacionales, religiosas y culturales. Me encantaría ser testigo de la formulación de una nueva carta de derechos planetarios que incluya la apreciación de que todo niño tiene derecho a saber. Esto exige el reconocimiento del método científico como herramienta de este conocimiento.

sábado, diciembre 19, 2009

SAGAN INTERPRETADO


La ciudad de la aflicción

En el capítulo 11 de El mundo y sus demonios, Carl Sagan explicaba que en la revista Parade se publicaron, a principios de marzo de 1993, sus reflexiones acerca de los ovnis y las “abducciones por extraterrestres”.

Sagan se sentía asombrado ante el enorme interés que había suscitado su texto, mismo que había sido interpretado bastante mal. En palabras del astrónomo: “Me sorprendió la cantidad de cartas que generó, lo apasionado de las respuestas y la agonía que se asociaba con esa extraña experiencia... sea cual sea su verdadera explicación. Los relatos de abducciones por extraterrestres proporcionan una ventana inesperada para ver las vidas de algunos compatriotas nuestros. Unos corresponsales razonaban, otros aseveraban, otros arengaban, otros estaban francamente perplejos, otros profundamente turbados.”

Sobre las malas interpretaciones leemos: “Muchos corresponsales llegaron a la conclusión de que, como yo había trabajado en la posibilidad de vida extraterrestre, debía de ‘creer’ en los ovnis; o, a la inversa, que si me mostraba escéptico ante los ovnis, debía suscribir la creencia absurda de que los humanos son los únicos seres inteligentes del universo.”

Un periodista, en un programa de televisión, aseguró que Sagan creía en las visitas extraterrestres. Otro lector dijo que el científico aseguraba que había una abducción cada pocos segundos, “ignorando el tono irónico y la frase siguiente (‘Es sorprendente que no lo hayan notado más vecinos’)."

Ya hemos visto que Sagan se mostraba sumamente sensible ante la muerte de sus padres, de ahí que en ocasiones le pareciera escucharlos, esta experiencia la describía como “un recuerdo lúcido”. Pues Raymond Moody ha citado lo anterior como una evidencia de la existencia de vida después de la muerte. Al respecto escribió Sagan: “Si mi testimonio es digno de ser citado, creo que está claro que no ha encontrado gran cosa.”

De todo lo anterior concluye el astrónomo: “Hay algo en este tema que no parece propiciar la claridad de pensamiento.”


Sagan ¿el escéptico?

El viernes 16 de enero de 1998 Nino Canún organizó un debate sobre ovnis en su programa “¿Y usted qué opina?”.

En cierto momento Maussán presentó una entrevista a un militar de Estados Unidos, el militar aseguraba haber tenido en sus manos un documento secreto que hablaba de los extraterrestres en conserva. Después uno de los invitados quiso saber la opinión de los escépticos. Luis Ruiz Noguez dijo que él no le haría mucho caso a un militar sino a un científico, lo cual hizo que algunos de los otros panelistas le preguntarán: “¿a quién?”. Luis contestó que a Carl Sagan, entonces se dio el siguiente debate:

-¡Sagan lo dijo! –gritó Maussán.
-Sagan era escéptico. –Replicó el tal Noguez.
-No es cierto. –Dijo el titular de Tercer Milenio.
-No has leído su último libro... Él fundó el CSICOP.
-Yo lo sé... Pero quiero que sepas esto, yo vi, y esto no me puedes negar que lo vi, escuché de Carl Sagan –hace unos días que presentaron su biografía-, el señor hablaba de la posibilidad de que hubiera naves extraterrestres en la Tierra, y fue echado, echado de Harvard por hacerlo...

Después se pusieron a discutir acerca de lo que se investiga en ufología: testimonios, no extraterrestres. Bueno, eso lo decían los escépticos.

-Carl Sagan estaba estudiando minuciosamente las atmósferas de los planetas y de sus lunas -comentó el supuesto divulgador de la ciencia Rodolfo Garrido-, Carl Sagan tenía la idea de encontrar vida en las lunas de Júpiter, así que no era ningún escéptico, mi hermano.
-Estás hablando de un individuo que fue reprimido; -le dice Maussán a Ruiz Noguez- ¡Lo echaron de Harvard!
-¡Nombre! –Comenta Carlos Calderón, otro de los escépticos.
-¡Ah, cómo no! En 1968, ¿por qué me dice que no?

Calderón dijo que no era correcto desinformar sobre Sagan, que eso equivalía a insultarlo. “Quien lo está insultando es usted”, le respondió Maussán y continuó: “Ese mismo individuo que trató de decirnos la posibilidad de que existiera vida extraterrestre en la Tierra -en una entrevista de TV en 1968-, terminó haciendo proyecto SETI; hizo el libro Contact, sugiriéndonos, pero sin pasarse de esa línea que marcan tan estrictamente los científicos. Porque para el científico, si no piensas como ellos, estás mal.”

-Lo que es del Cesar al Cesar, lo que es de la ciencia ficción a la ciencia ficción. –Prosigue Luis el debate con Maussán.- Su libro Contacto es ciencia ficción... Lee sus otros libros.
-¡Los he leído todos!
-¿Leíste El mundo y sus demonios?
-Tenía tres días de haber salido.
-¿Qué dice?
-Dice que el ser humano puede entrar en una nueva era de oscurantismo porque no existe el mismo rigor entre los investigadores de este tipo de fenómenos que como entre los científicos, y por eso, entonces se iban a generar una serie de ideas que podrían ir en contra de los seres humanos del futuro.

Entonces Garrido tomó la palabra y muy seriamente dijo: “Carl Sagan narró en su ciencia ficción lo que la ciencia le censuró, simple y sencillamente así pasó. Carl Sagan tenía la convicción de un contacto, punto.”

Dicho lo anterior, el “divulgador de la ciencia” siguió hablando de Sagan y la sonda Galileo.

Luis respondió: “Eso no quiere decir, de todos modos, que Sagan no fuera un escéptico. También puedes leer sus textos en la revista del CSICOP.”

Carlos Calderón entonces comentó que el proyecto mencionado por Garrido no tenía como objetivo contactar una civilización extraterrestre sino encontrar vida microscópica.

Maussán continuó refiriéndose a la novela Contacto, dijo que Sagan hacía obras de ciencia ficción porque le tenía miedo a la represión de sus colegas científicos.

Bueno, esto fue parte del debate sobre Sagan, por cierto, a ese programa asistió como panelista el “estigmatizado” Giorgio Bongiovanni, quien afirmó haber leído con gusto El mundo y sus demonios.