jueves, mayo 18, 2006

EL MISTICISMO Y LA SANTIDAD EN LUDWIG WITTGENSTEIN
(Tercera y última parte)


VOTOS DE CASTIDAD

¿Cómo vivía Wittgenstein la sexualidad? Wittgenstein se propuso hacer votos de castidad, pero no lo lograba del todo, porque a períodos de abstinencia sexual le seguían períodos de promiscuidad, y esto le hacía sentir muy mal. Admiradores y gente cercana al filósofo trataron de negar su homosexualidad. Y es que Wittgenstein vivía –¿padecía? – a su manera su orientación sexual.

William Warren Bartley III dice: “Era un homosexual dado a arrebatos de promiscuidad extravagante y casi incontrolable... A lo largo de su vida, pero especialmente durante y después de la Primera Guerra Mundial, Wittgenstein estuvo atormentado por una culpa intensa y sus deseos y actividades sexuales le causaron sufrimiento. Había llegado a convencerse de que el tipo de alta creatividad espiritual e intelectual al que aspiraba era virtualmente incompatible con la actividad sexual”.

¿Por qué tenía tantos conflictos con su sexualidad? Al parecer a Wittgenstein no le causaba angustia su homosexualidad en particular sino la sexualidad o los deseos sexuales en general. ¿Es posible que de haber sido heterosexual hubiese desarrollado tales conflictos? ¿Qué tanta influencia tuvieron Otto Weininger, Tolstoi y Lidwing Hänsel en sus ideas respecto al sexo?

Otto Weininger es el autor de “Sexo y carácter”. Para Weininger las mujeres son inferiores a los hombres, pues son seres humanos que carecen de alma y por ello es que nunca llegará a haber genios entre ellas; afirmaba que el contacto físico con las mujeres desespiritualiza a los hombres, aboga por la abstinencia sexual como condición del desarrollo espiritual y la genialidad. Wittgenstein llegó a decir que admiraba su obra. Weininger fracasaba en su intento de evitar las relaciones sexuales.

Ludwing Hänsel fue amigo de Wittgenstein. Hänsel hablaba de la pureza sexual de los jóvenes, publicó un folleto en contra de la masturbación (contraria a la naturaleza y dañina para el cuerpo y el alma), contra la homosexualidad y contra Freud.

En 1918 y 1920 Wittgenstein tuvo dos sueños que interpretó como un llamado a dominarse sexualmente hablando. En ellos aparecen elementos mágicos (alfombra mágica), religiosos (altares, varas-serpientes...), y en estos sueños también ve un llamado a hacerse monje.

Bartley III escribe que Wittgenstein buscaba alejarse de la tentación del contacto sexual fácil y casual con jóvenes en las calles o en otros lugares, de igual forma intentaba rodearse de jóvenes con los que pudiera establecer relaciones platónicas (como sus alumnos en la universidad). Odiaba la soledad, sobre todo la soledad nocturna que le lanzaba a buscar sexo. Se obligaba a evitar áreas de peligro, es decir, lugares donde era fácil encontrar sexo con jóvenes a los que no volvería a ver. Había períodos en los que lograba sus objetivos, pero sufría “recaídas” en las que buscaba relaciones con jóvenes encontrados en el anonimato de la calle.

Algunas personas sugieren que Wittgenstein se odiaba a sí mismo debido a su homosexualidad y a su fracaso en llevar una vida casta. Será difícil saberlo porque Wittgenstein no dejó por escrito lo que pensaba o sentía sobre su orientación sexual, y sólo el desprecio que a veces sentía por sí mismo es lo que puede encontrarse en sus escritos.

“Me están devorando unas circunstancias repugnantes. Toda la vida exterior, con toda su vulgaridad, se abalanza sobre mí. E interiormente estoy lleno de odio y no consigo dejar que penetre en mí el espíritu. Dios es el amor. Soy como un hornillo consumido, lleno de escorias y suciedad”.

Para Wittgenstein había tres experiencias fundamentales en la vida: 1. El asombro ante la existencia. 2. La sensación de seguridad (a eso se refería su experiencia en “Los que firman con una cruz”). 3. La culpa. Sobre esta última escribió: “el sentimiento de que haga lo que haga no estoy en orden con mi deber, que soy culpable en sí”. ¿Hasta qué punto se debía este sentimiento de culpa a su vida sexual? ¿Qué se exigía moral o éticamente?

Wittgenstein decidió romper sus relaciones con Russell en 1914 al no poder llegar a un acuerdo en sus discusiones acerca de los valores. Wittgenstein le escribió a Russell: “Los dos tenemos debilidades, pero especialmente yo, mi vida está llena de los pensamientos y actos más feos y mezquinos... Pero estoy ya demasiado cansado de las cosas eternamente sucias y de hacer todo a medias. Mi vida ha sido hasta ahora una gran cochinada, pero ¿deberá continuar siéndolo por siempre?”. Meses antes le había escrito: “Cómo puedo ser un lógico sin ser antes un hombre. Antes que cualquier otra cosa, debo aclararme conmigo mismo”. Sobre su ética –ya lo vimos- escribió: “Lo que es bueno, es también divino. Por muy raro que suene, esto resume mi ética”.


FE SIN PALABRAS

Vimos que la obra de Tolstoi influyó en el pensamiento de Wittgenstein, sin embargo no puede decirse que Wittgenstein fuese un cristiano común. ¿A qué me refiero? Para Wittgenstein poco importaba la realidad o falsedad de los Evangelios, y escribió sobre los conceptos cristianos de pecado, condenación e infierno:

“El cristianismo no es una doctrina, no; quiero decir, una teoría sobre lo ocurrido y lo que ocurrirá al alma humana, sino una descripción de algo que realmente tiene lugar en la vida humana. Porque la ‘conciencia del pecado’ es un suceso real; y también lo son la desesperanza y la salvación a través de la fe. Aquellos que hablan de tales cosas están simplemente describiendo lo que les ha ocurrido a ellos, independientemente de lo que cada uno haya querido decir sobre la cuestión”.

En otra parte escribió: “Por extraño que suene podría probarse que los relatos históricos de los Evangelios son falsos en sentido histórico y con ello la fe no perdería nada. El creyente no tiene ni la relación que tiene con una verdad histórica (verosimilitud), ni con una teoría de ‘verdades racionales’... El cristianismo no se basa en una verdad histórica, sino que nos da una noticia (histórica) y dice: ¡ahora, cree! Pero no cree esta noticia con la fe que corresponde a una noticia histórica, sino cree sin más y esto sólo puedes hacerlo como resultado de una vida”.

Entonces, ¿en qué sentido puede ser considerado cristiano? “La religión cristiana es sólo para quien necesita un socorro infinito; esto es, sólo para quien sienta una angustia infinita. La Tierra entera no puede sufrir un tormento mayor que un alma sola. La fe cristiana –como yo la veo– es un refugio para el tormento último de uno. A quienquiera que en esta angustia le sea dado abrir su corazón, en lugar de contraerlo, acepta los medios de salvación en su corazón”.

Así como los sueños pueden reflejar nuestras preocupaciones, la mitología refleja sentimientos como el asombro ante la existencia o la culpa ante nuestras faltas. Ni el budista ni San Agustín están equivocados “excepto al proponer alguna teoría”.

Wittgenstein era un místico y de ahí que las teorías le resulten prescindibles. Sobre ello escribió que bien podía imaginar “una religión en la que no haya ninguna doctrina y en la que, por tanto, no se hable. La esencia de la religión puede evidentemente no tener nada que ver con que se hable, o más bien: si se habla es que se trata de una parte constitutiva de la acción religiosa y no de ninguna teoría. Por lo tanto, no depende en absoluto de si las palabras son verdaderas, falsas o sin sentido”.

Esto mismo es lo que expresan otros místicos y pensadores. Eckhart apuntó: “¿Cómo debo entonces amar a Dios? No lo amarás tal y como es: no como un Dios, no como un espíritu, no como una persona, no como una imagen, sino como el uno absoluto y puro. Y en este uno nos hundiremos de la nada a la nada, y que Dios nos ayude”.

Refiriéndose al “Tractatus”, Wittgenstein expresó: “Quise escribir, en efecto, que toda mi obra se compone de dos partes: de la que aquí aparece, y de todo aquello que no he escrito. Y precisamente esta segunda parte es la importante. Creo, en una palabra, que todo aquello sobre lo que muchos hoy parlotean lo he puesto en evidencia en mi libro guardando silencio sobre ello”.

En este sentido, el “Tractatus” es un libro místico, pero diferente a cualquier otro tratado sobre estos asuntos. Wittgenstein habla de Dios y de todo lo que le es propio mediante lo que no revela, mediante lo que no menciona. Wittgenstein se ocupa de Dios y de su mundo al no describirlos.

Al quedar claro todo aquello de lo que es posible pensar y hablar, se marca una diferencia con aquello de lo que no es posible pensar o expresar; se traza así la diferencia entre éste y el otro mundo. De esa forma, el “Tractatus” contiene, aunque no de forma explícita, al mundo místico. “Es teología negativa en su grado más puro”, escribió Wilhel Baum.


Nota: Esta entrada está basada en la visión de William Warren Bartley III, es necesario realizar ciertas aclaraciones y revisar el trabajo de otros estudiosos para hacernos una idea más exacta acerca de la vida sexual de Wittgenstein, de eso me ocuparé en una futura entrada.



BIBLIOGRAFÍA

Brand, Greg. “Los textos fundamentales de Ludwig Wittgenstein”. Alianza Universidad. Madrid. 1981.
James, William. “Las variedades de la experiencia religiosa”. Ediciones Península. Barcelona. 1986.
Jareño, Joaquín. “Religión y relativismo en Wittgenstein”. Ariel.
McGuiness, Brian. “Wittgenstein. el joven Ludwig”. Alianza Universidad.
Sádaba, Javier. “Lenguaje, magia y metafísica (El otro Wittgenstein)”. Librerías Prodhufi. Madrid. 1992.
Warren, William. “Wittgenstein”. Teorema. Madrid.
Wittgenstein, Ludwig. “Diarios secretos”. Alianza Editorial.
Wittgenstein, Ludwig. “Tractatus Logico-Philosophicus”. Alianza Editorial. Madrid. 1994.

1 comentario:

Montse dijo...

"De lo q no se puede hablar es mejor guardar silenco"... según Witgenstein el hecho de encontrarnos con un mundo vulgar que nos incita con su suciedad y falsedad a hacer cosas sin poderlo hacer es un claro ejemplo de persona reprimida. Un ejemplo es la religión y la importancia que tenia en este autor, pq no puedo hacer lo que mi cuerpo quiere o me pide? simplemente pq habia una fuerza superior que se lo impedia y que por supuesto, en mi opinión, no sabia juzgar del todo bien. Persona reprimida o persona sin experiencia? " para las tendencias del espíritu humano que van más allá de la experiéncia"... pues sinceramente y hablando en jerga actual, de poco puedes hablar si no sabes de que hacerlo.