viernes, marzo 24, 2006

Ufología y ciencia ficción
(Segunda parte)
Por: Gabriel Benítez



4. ALGUNOS ELEMENTOS DE LA CIENCIA FICCIÓN EN EL FENÓMENO OVNILÓGICO


Vestidos

Los monotrajes entallados y metálicos son muy frecuentes en los relatos de ciencia ficción y mucho muy anteriores en su descripción a los de los extraterrestres que nos visitan.

Varias de las portadas de las antiguas revistas pulp de ciencia ficción como Amazing o Astounding los mostraban tanto en humanos como en extraterrestres humanoides.

La moda del mono entallado toma más fuerza desde 1945 hacia adelante. El monotraje en la ciencia ficción tuvo su mayor auge en los 60 o 70’s. Todo mundo conoce el traje de una sola pieza de Flash Gordon de Alex Raymond. Los Hombres Lente de E.E. “Doc” Smith también usan en las portadas de Astounding Science Fiction esta clase de trajes.

Esta moda demostró su poca eficiencia en la nueva serie de Star Trek. Next Generation, ya que la tripulación del Enterprise mostraba cierta tendencia a jalarse cierta parte de los trajes inconscientemente. Los productores de la serie optaron por hacer nuevos uniformes para la tripulación, ahora de dos piezas, mucho más cómodos y confortables, en especial para la hora de ir al baño. Los actuales extraterrestres de los “contactados” aún continúan usando el ineficiente monotraje. ¿Acaso no tendrán necesidades fisiológicas?


Operaciones Quirúrgicas

Lo mismo ocurre con las descripciones de operaciones quirúrgicas realizadas en los secuestrados dentro de las naves. La descripción de estas operaciones nunca se da en el folklore de las hadas, pero sí en el fenómeno de contactismo actual. ¿Que ningún cuento folklórico relató pero siquiera por error algo tan traumático como una operación quirúrgica? Tal vez ahí no, pero sí en los relatos de ciencia ficción.

Robert Silverberg en su cuento corto MOSCAS y en su novela ESPINAS describe una espantosa operación alienígena sobre un astronauta terrestre para modificarlo.

En una de las portada de la revista Astounding Stories se muestra un humano rodeado por extraños hombres con ojos de cristal facetado, en una sala de operaciones y con su cabeza conectada a una máquina extraña, no estoy seguro si como ilustración para el relato OTHER SPACE de Warner Van Lorn o para la discusión científica de Willey Ley VISITORS FROM THE VOID.

Es importante hacer notar esta experiencia de la operación quirúrgica realizada por extraterrestres ya que es uno de esos factores que se definen por nuestra época. La operaciones de este tipo son actualmente muy comunes, mucho más que lo que pudieron haber sido en el siglo pasado, sin embargo paso al costo la pregunta que Manuel Carballal se hace en su libro LA CIENCIA FRENTE AL MISTERIO:

“Aceptando por un momento los casos más documentados de abducción, ¿como un examen extraterrestre a un humano puede dejar cicatrices?,¿cómo podemos siquiera plantearnos que una tecnología capaz del milagro de realizar un viaje a años luz, utilizará jeringuillas hipodérmicas, tijeras o agujas? Ya en nuestros hospitales modernos la tecnología quirúrgica supera con creces las descripciones de los Hill, Walton,Zanffreta o Hikson.”

Dentro de los mitos y los relatos se pueden adivinar varios de los miedos o necesidades de nuestras sociedades ya sean contemporáneas o pasadas. Los sucesos traumáticos a nivel social quedan fijos en el inconsciente y se manifiestan a través de muchos caminos, la literatura y el arte entre ellos. Pongamos como ejemplo a los japoneses. Haciendo un análisis de sus comics y dibujos animados podemos encontrar una compulsión bastante marcada por algo que ellos llaman “el poder”. Éste por lo general se manifiesta en explosiones luminosas tremendas, hecatombes de devastación total. En el manga de ciencia ficción AKIRA de Katsuhiro Otomo y en la famosa DRAGON BALL Z de Akira Toriyama esta manifestación es más que notoria... Y, vaya, siempre recuerda muy vivamente la catástrofe vivida en Hiroshima.

El dolor de las operaciones quirúrgicas es también uno de los nuevos miedos de la sociedad. Agujas enterradas y escalpelos abriendo la carne es una pesadilla que todo paciente tiene a la hora de una operación. Las jeringas hipodérmicas de las vacunas fue uno de los miedos que la gran mayoría pasamos en nuestra infancia. No es extraño que se manifiesten pues en novelas de ciencia ficción y de terror (ahí tenemos HELLRAISER de Clive Barker), y por supuesto, en las abducciones extraterrestres.

Existen muchos más elementos incluidos en la ciencia ficción que se muestran después en los contactos o encuentros. El mismo físico de los extraterrestres era ya común en las historias del género desde mucho antes que Hugo Gernsback acuñara el término.

Los extraterrestres grises o cabezones tienen su antecesor en la ciencia ficción en un pequeño articulo de H.G. Wells escrito en 1893: EL HOMBRE DEL AÑO UN MILLÓN. En este ensayo, Wells argumentaba que los órganos responsables del dominio de la naturaleza por el hombre -la mano y el cerebro- se desarrollarían más, mientras que los que constituían reliquias de su ascendencia animal irían menguando. De esa forma obtenemos la imagen de seres con cabezas enormes (ya ven, el cerebro superdesarrollado), ojos grandes y redondos, orejas y rasgos pequeños, manos largas y delgadas. El problema, por supuesto, estriba en que una cabeza de esa magnitud necesita un cuerpo fuerte y firme que la pueda mantener, una verdadera columna vertebral de acero. Wells elude el problema sugiriendo que la gente del futuro pasaría su tiempo sumergido en tanques de fluidos nutricionales, ocupados en pensar. Esta imagen del hombre del futuro se vuelve rasgo fundamental no sólo en la literatura de ciencia ficción sino en el mismo cine del género.

Ahí tenemos, por ejemplo el relato de Harry Bates ALAS, ALL THINKING! de 1935 donde se refuerza el estereotipo de estas criaturas. Pero no es sino en la pantalla donde estos seres tienen el máximo impacto. Películas como INVASORES DE MARTE, ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO, MARS ATTACK, popularizan estas versiones.


Los extraterrestres humanoides blancos son buenos, los grises son unos tipos de lo peor

Algunos científicos han argumentado que una raza en extremo belicosa se autodestruiría antes de desarrollar la capacidad de abandonar su planeta natal. Esta suposición fue muy aceptada en un tiempo por los escritores de ciencia ficción. Como un ejemplo de esto tenemos el cuento LA ESTRELLA de Arthur C. Clarke donde una raza alienígena ultradesarrollada muere a manos de la brillantez mortal de una estrella nova. La raza era altamente pacifica y cuestiones como la guerra y la desgracia habían sido ya borradas de su cultura. La misma tendencia pacifista ocurre con la raza descrita en la novela LA RAZA QUE VENDRÁ de Sir Edward Bulwer-Lyyton (1871). Clarke parece sentir cierta predilección por las razas pacificas ultraavanzadas (aunque al final de su novela 3001 ODISEA FINAL, todo parece indicar que una raza pacifica extraterrestre tampoco se la pensaría mucho al momento de exterminar un “experimento fallido”), y en su novela LA CIUDAD Y LAS ESTRELLAS nos encontramos con unos humanos del futuro pacíficos en extremo, viviendo en medio de tecnología avanzadísima que ya no pueden comprender en su totalidad.

A todo esto hay que sumarle que el mundo occidental tiene cierta fijación con que todo lo blanco es “bueno”. El sonrosado y sonriente niño blanco y güerito de ojos azul profundo es la figura ideal para los anuncios de Gerber o pañales, mientras que los apuestos jóvenes rubios siempre eran de buen corazón y acababan casándose con las españolitas Pili & Mili en sus películas.

En la ciencia ficción nos basta con un ejemplo. En la novela de H. G. Wells LA MAQUINA DEL TIEMPO nos encontramos con los Eloi, una humana futura, pacifica a mas no dar... todos ellos similares a angelicales niños rubios y blancos con cabellos de rizado natural. Su extremo pacifismo los hacia presas fáciles de los peligrosos Morlock, su contrapartida de humanos mutados, peludos y monstruosos, habitantes de cavernas y merodeadores de la oscuridad. Nota: Hay que hacer constatar el hecho de que el pelambre de los Morlock es, precisamente, blanco...esperemos que esto no eche por tierra toda mi hipótesis :)

Ese extraño simbolismo tan acentuado en la ciencia ficción se hace patente muchas veces en el fenómeno del contactismo Ovni. Es fácil notar cómo todos los mensajes de paz y amor son entregados sólo por aquellos humanoides iguales a los humanos, como los venusinos de Adamski o los de la Aeteherius Society, los Pleyadianos de Mayer o los extraterrestres con que contactó Siragusa. A ninguno de los contactados con los Grises les he oído decir que estos seres les hablaran de mundos de paz y amor, etc. etc. Es interesante ver como las imágenes arquetípicas toman fuerza tanto en la ciencia ficción como en la fenomenología ovni.

En LA MAQUINA DEL TIEMPO es obvio ver en los Eloi una representación de las razas angelicales, puras e inocentes, viviendo en un paraíso de luz de sol y tranquilidad. Los Morloks, todo lo contrario, representan las huestes infernales y son la viva imagen de los demonios, y su hábitat, cuevas del mismísimo infierno. Son incapaces de ver la luz del sol, como un simbolismo inconsciente de la imposibilidad de los ángeles caídos de ver la luz de Dios. En realidad los Eloi y los Morlocks son lo mismo, provienen de la raza humana, al igual que los demonios antes fueron ángeles también.

En la fenomenología ovni tenemos también este binomio de bien y mal. Los extraterrestres “buenos” son frecuentemente los “blancos” y los que fisiológicamente se parecen más a nosotros. Sus contactos con humanos son frecuentemente dirigidos a prestar ayuda por medio de mensajes, a predecir futuros posibles y a suplicarnos que abandonemos “el mal camino” de la ciencia y volvamos a la espiritualidad. No es difícil encontrar ahí la imagen de un contacto “angélico”. Ellos al igual que los ángeles (que hoy están de moda) caminan entre nosotros sin ser descubiertos, pues bien pueden pasar por un humano. La moderna moda de los ángeles nos indica que ellos también lo hacen.

Nuestros Morlocks del fenómeno ovni serian pues los achaparrados y oscuros grises, seres casi sin rasgos y con tremendos ojos que recuerdan a los de un demonio. Su descripción si no es la de un morlock es, al menos, la contrapartida lógica de los extraterrestres angélicos. De piel oscura y achaparrada, suelen secuestrar a sus víctimas y efectuarles operaciones quirúrgicas dolorosas. Son más bien callados y el interior de sus naves suele ser muy oscuro. Algo así como cuevas tecnificadas.

Sin toda la parafernalia de nuestra tecnología actual, ser secuestrado por los “grises” emula totalmente un viaje al infierno cristiano: pequeños demonios de ojos brillantes en medio de un negro lugar, torturando a sus víctimas.

Para finalizar y reforzar un poco más esta cuestión, sería interesante que recordáramos a los buenos y pacíficos extraterrestres de la película ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO (1977) de Steven Spielberg. Su físico es extremadamente similar al de un extraterrestre “gris”... pero claro, su color de piel no es otro que el blanco.

3 comentarios:

Alberto Chimal dijo...

Hola, Martín. Saltando por la red llegué a este texto y me parece muy interesante. Habría que ver si esas imágenes de los extraterrestres no surgen más o menos al mismo tiempo que se alza la religiosidad fundamentalista como parte de la política estadounidense... Muchos saludos y hasta otra vez.

Anónimo dijo...
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Martín Fragoso dijo...

Hola Alberto, gracias por tu comentario. Tú tienes cosas interesantes que decir con respecto a los "extraterrestres" (y los "fantasmas"), espero que puedas compartirnos tu información.

Por cierto, hace tiempo te vi en "Diálogos en confianza" (Canal 11) hablando de los supuestos fenómenos paranormales y los fantasmas, desgraciadamente no pude ver todo el programa; Mario Méndez también estaba como invitado. Esperaba ver la repetición en vacaciones, pero no lo volvieron a pasar.

Saludos.