viernes, septiembre 15, 2006

DE CÓMO HACER NEGOCIO CON LA CHATARRA ESPACIAL
(La verdad verdadera sobre la llamada esfera Victoria)
(Primera parte)


“El 30 de diciembre de 1994 cayó a la tierra una esfera desde el espacio, esta esfera fue analizada y se encontró que tenía titanio, vanadio y aluminio, que resistía temperaturas de mas de mil 800 grados centígrados, se encontró que han caído esferas similares desde 1887, como lo reportó el Time de Londres, que incluso cayeron algunas de estas esferas antes de que se iniciara la carrera espacial...” Con estas palabras Jaime Maussán se refería a una “extrañísima” esfera que cayó en Ciudad Victoria, en el rancho Tres Arroyos; el ufólogo agregaba: “con el impacto al caer a una velocidad de miles de kilómetros por hora, le reventó el cuerpo a una vaca y de acuerdo con algunos testimonios, cuando se le metió a una bodega donde había varios automóviles, éstos amanecían con las llantas desinfladas”.

Esta esfera no es ni la única ni la primera en haber sido encontrada en nuestro país.

La revista Contacto Ovni publicó un número especial dedicado a “Las misteriosas esferas luminosas”. Rubén Manrique y Jerónimo Flores Cavazos escriben sobre las esferas que han caído a tierra.

Jerónimo Flores da cuenta de la que sería la primera esfera de la que se tenga noticia en México:

A las 10:30 horas, del día 7 de febrero de 1968, un objeto volador cayó a tierra envuelto en llamas, en un rancho del ejido “Las Anacuitas”, perteneciente al municipio de General Terán, Nuevo León.

Los habitantes del ejido “Las Anacuitas”, observaron con asombro la trayectoria de una “bola de fuego”, que en su caída fue acompañada por dos o tres explosiones, para después estrellarse en las ramas de un árbol de mezquite, y seguir su camino hasta chocar con unos panales, de los utilizados por los apicultores.

A las primeras personas que localizaron el misterioso artefacto volador, les fue imposible acercarse, a causa de un intenso olor, similar al de pólvora quemada. El día 12 de febrero, el Sr. Reyes Perales Pérez, arrastró la esfera hasta un camino vecinal, y la colocó arriba de una carreta para trasladarla al centro del ejido.

El Sr. Torres Malagón, profesor de la escuela del ejido, comunicó el suceso al Ing. Elías Calles, presidente municipal de General Terán. El 15 de febrero, una comisión integrada por el secretario del ayuntamiento, el jefe de tránsito municipal y el segundo comandante de policía, visitaron el ejido y confirmaron la presencia de la “esfera voladora”.

El día 7 de febrero, la “esfera voladora”, fue enviada a la oficina del gobierno del estado en la ciudad de Monterrey.

El extraño objeto metálico, pesa 30 kilos y tiene aproximadamente dos metros de circunferencia, en sus polos tiene dos orificios con sendas roscas, en donde se sospecha que estaban atornilladas dos antenas.

La explicación que encontraron las autoridades, a esta enigmática esfera metálica, fue que posiblemente se trataba de un satélite meteorológico, y por esa razón se entregó al consulado americano.

Unos días después y en forma inexplicable, la esfera voladora fue recuperada por las autoridades estatales, y guardada celosamente en las oficinas de la procuraduría de justicia, de donde fue enviada a gobernación en la ciudad de México, para su estudio.

Jerónimo no menciona cuáles son sus fuentes ni proporciona datos suficientes para poder determinar si esa esfera es similar a la que presenta Maussán. Al final comenta que “Hoy en día, el origen de las ‘esferas voladoras’ es desconocido, las teorías más sólidas hablan de sondas extraterrestres, satélites artificiales, OVNIs y armas secretas”. Tan cerca y tan lejos. Luis Ruiz Noguez afirma que la fecha correcta es 7 de febrero de 1967, y que se recuperaron dos esferas.

Conozco otras cinco esferas que los ufólogos mexicanos han confundido con artefactos extraterrestres. Ya Luis Ruiz Noguez ha explicado lo que son estas esferas, entre otras cosas ha escrito que “Existe una aleación que contempla a estos tres elementos (Titanio, Vanadio y Aluminio)... Se utiliza principalmente en la construcción de tanques para combustible de satélites artificiales, debido a su alta resistencia a la corrosión y a la temperatura.”

Como saben los interesados en la ufología, el año pasado Maussán estuvo presentando en sus conferencias una esfera (ya lo había hecho en 1998). Quienes asistieron a esas pláticas, tuvieron el privilegio de pagar por ver chatarra espacial al tiempo que les contaban historias de marcianitos, o mejor dicho de venusinos, ya que -como veremos en la siguiente parte- el ingeniero al que recurre Maussán para avalar el misterio, asegura que esas esferas pueden verse en las naves en las que viaja Orthon.

Pero no es Maussán el único -ni el primero- en recurrir a los extraterrestres para explicar la caída de tanques de cohetes. Antes de ver todo el show con que presenta su esfera, mencionemos algunas palabras sobre las otras.


ESFERAS ENIGMÁTICAS

Caso 1: El 14 de agosto de 1969 cayeron dos esferas, una en Durango y otra en Chiapas.

Para Luis Andrés Jaspersen esas esferas fueron construidas por aquellos que desde las alturas nos vigilan: “Hasta donde mi memoria me alcanza, el finado doctor A. Hynek fue el único ufólogo que además del que esto escribe, se ocupó de investigar, recopilar y clasificar casos semejantes relacionados directamente a las esferas metálicas inidentificadas procedentes de la misma clase de inteligencia que produce las naves extraterrestres comúnmente conocidas como OVNIs.” Nótese que para Luis Andrés Jaspersen OVNI es sinónimo de nave extraterrestre.

Caso 2: El 28 de enero de 1996 cayó una esfera en Chiapas.

El lunes 29 de enero de 1996, los periódicos “Excélsior”, “Novedades” y “El Heraldo”, entre otros, informaban de la caída de un meteorito. El cuerpo habría sido visto la noche del domingo anterior en el Distrito Federal, y en los estados de Veracruz, Puebla, Morelos y Jalisco, entre otros. En los diarios se informaba que varios científicos comenzarían a buscar los restos del supuesto meteorito. “Por su parte, el físico Octavio Cardona, del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica del Planetario de Puebla, informó que esa institución inició ayer la búsqueda de fragmentos del meteoro, visto a las 23.35 horas del pasado domingo, el cual pudo llegar a la Tierra entre los límites de Puebla y Morelos, aunque consideró también que pudo caer en el mar, frente a la costa de Guatemala”, informaba el diario “Uno más uno”.

El físico Daniel Flores, del Instituto de Astronomía de la UNAM, explicó que los Institutos de Astronomía, Geofísica y Geología trabajarían para tratar de encontrar aquel cuerpo que tanta expectación había causado en los diferentes estados de la República desde donde se le pudo observar, aunque aclaró que “nada garantiza que sea encontrado el meteorito. Sin embargo, se harán los esfuerzos necesarios para lograrlo”. Para Gerardo Sánchez, del Instituto de Geología de la UNAM, “sólo cuando caen cerca de una casa es factible tener éxito en la búsqueda, no así cuando caen en campo abierto. Es prácticamente imposible, pero por las dimensiones de los fragmentos vistos y las versiones difundidas de quienes presenciaron el fenómeno, habría indicios para pensar que se trate de algo grande”.

Muchos de los científicos que hicieron declaraciones a los medios de comunicación estaban convencidos de que aquel objeto era un meteorito, aunque la doctora Julieta Fierro consideraba que “hasta el momento es difícil hablar con exactitud del tipo de material que ingresó a la Tierra, pues el ser humano ha depositado distinta chatarra espacial que podría retornar al planeta y alcanzar velocidades superiores a los 20 mil kilómetros por segundo”.

¿Se había tratado de un meteorito o de chatarra espacial? Algunos ufólogos más bien pensaban que una nave extraterrestre había caído en territorio mexicano; gracias a los testimonios se pudo localizar el lugar del impacto: el rancho Miramar, en Pijijiapan, Chiapas.

Oscar Zapién Jimeno, entonces director de la revista Contacto Ovni, se dirigió al lugar donde había caído el artefacto. Su investigación y sus conclusiones aparecieron en los números 16 y 17 de la revista Contacto Ovni. En la portada del número 16, se presentaban dos fotografías de lo que había caído: se trataba de una “extrañísima” esfera. Zapién escribió que “la esfera es hueca, mide 76 centímetros de circunferencia, 51 de altura y tiene un peso aproximado de diez a doce kilogramos; es de un material férreo, que al parecer estuvo expuesto a altas temperaturas. En la parte superior tiene un agujero de una pulgada y en la de abajo muestra una abolladura y tres orificios de media pulgada; en medio se ve claramente soldadura uniendo a las dos partes, el tamaño de la esfera se redujo al parecer por el fuerte impacto; al golpearla con otro metal se escucha un sonido parecido al de una campana”.




En su primer artículo Zapién presenta una entrevista al Sr. Cándido Sólo Ruiz, quien encontrara al “pequeño OVNI”. Oscar Zapién también presentaba las entrevistas realizadas a los propietarios del rancho donde los “extraterrestres” se habían impactado.

En el segundo artículo escribe: “...esta vez no sólo las cámaras de televisión grabaron el paso de una formación de OVNIS, sino millones de personas vieron el fenómeno luminoso y dan su testimonio de que el suceso es un hecho real y no una alucinación colectiva ni el fuego de San Telmo; tampoco centellas, como aseguran los seudoescépticos de salón, que cómodamente sentados en la cama con saña vituperan el fenómeno OVNI, pero descaradamente viven de él... La cuestión de la prueba, o las pruebas de la realidad de los OVNIS ha sido planteada y vuelto a plantear constantemente por los cientificistas (¡no por los científicos!), con el fin de poder ahora y siempre poner en ridículo a los testigos y sus testimonios, estos cientificistas, estos funcionarios, estas ‘autoridades’, han respondido constantemente a esta cuestión con la negativa.”

Después de arremeter “duro y bonito” contra aquellos a los que llama seudoescépticos, escribe: “Por nuestra parte, trataremos de guardarnos de toda pasión, e intentaremos abordar el tema de las pruebas con total serenidad y el máximo de objetividad posible.” ¿Y qué tan objetivo fue en su investigación el señor Zapién Jimeno?

Veamos las hipótesis que formuló para explicar el avistamiento: gansos o aves migratorias, ilusiones ópticas, gases que escapan de la tierra, globos, psicosis colectiva, meteoritos, vuelos comerciales desconocidos, narcotraficantes, aviones insurgentes o ladrones de metales preciosos, potencias mundiales, naves de espionaje y naves extraterrestres.

Sobre la esfera, planteaba las siguientes hipótesis: resto de un meteorito, parte de un misil o bala de cañón, una boya.

Para Oscar Zapién no podía tratarse de meteoritos porque “los meteoritos no tienen desplazamientos inteligentes, no pueden suspenderse en el aire y realizar movimientos en zigzag... ni desafiar la fuerza de gravedad... además son de forma irregular, no esférica y huecos”, tampoco globos ya que: “no hay globos capaces de tener vuelos inteligentes, como en zigzag, giros parabólicos, etc. Tampoco los hay que vuelen más rápido que los aviones conocidos y que puedan aparecer y desaparecer en el espacio en forma instantánea” ¿Parte de un satélite? “Si esto fuera parte de un satélite se hubiera fundido al contacto con la atmósfera por la enorme fricción a que estaría sometido, además no explotan en el aire y tampoco realizan maniobras inteligentes.”

Pero no sólo se encontró la esfera, en palabras de Luis R Noguez: “En ese mismo estado (Chiapas) también se encontró una placa metálica. Otros fragmentos cayeron en Tláhuac, al sur del DF; en Amecameca, en el Estado de México; y en los Estados de Morelos, Jalisco y Querétaro”.

Se cuenta con un video que muestra la reentrada de esta esfera, Maussán lo presentaba como el video de misteriosos objetos (no relacionaba lo videograbado con lo que se encontró posteriormente); nunca le he escuchado una retractación aunque hace unas semanas comentó que no es posible comparar esta esfera con la que él presenta (¡!).

Al haberse podido identificar el origen del informe (chatarra espacial) podemos ver la forma en que Oscar Zapién contaminó el caso. Sólo estaban en su imaginación los mencionados desplazamientos y maniobras inteligentes.

Veamos su conclusión: “Los objetos vistos atravesando la República Mexicana se desplazaban con movimientos inteligentes; vuelos en zigzag, luego una trayectoria en línea recta y virajes bruscos. Se suspendieron en el espacio desafiando a las leyes físicas conocidas, interfirieron transmisiones de radio y fluido eléctrico y por si fuera poco, muchos testigos ven un intenso resplandor y se escucha una fuerte explosión en el estado de Chiapas, al tercer día se encuentra la esfera... Por toda la argumentación anterior y en base a las premisas enumeradas y analizadas, el autor llega a la siguiente conclusión razonada, fundamentada y sustentada a través del presente artículo: 1.- NAVES EXTRATERRESTRES HAN ESTADO EN EL CIELO DE LA REPÚBLICA MEXICANA. 2.- LA EXTRAÑA ESFERA QUE CAYÓ EN CHIAPAS ES PARTE DE UN OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO QUE EXPLOTÓ O FUE DERRIBADO. Pero esto tan sólo es una conclusión personal, la investigación queda abierta a quien desee continuarla; mientras tanto, usted tiene la mejor opinión.”

¿Qué hubiera pasado de no haberse encontrado la esfera y la placa? Nunca se hubiera llegado a descubrir el origen del informe. Así, cada vez que un escéptico planteara la posibilidad de que se hubiera tratado de chatarra espacial, los ufólogos le recordarían que el objeto, entre otras cosas, tenía movimientos inteligentes.

Aun con los datos necesarios para solucionar el caso de la esfera surgida del espacio, los ufólogos no lo hicieron. Pudieron recuperar la esfera, pero ¿de qué les sirvió? Zapién tuvo la esfera en su poder, se ensució los zapatos, gastó suelas y ni así pudo encontrar la explicación, lo que demuestra que este ufólogo de campo no puede resolver los “enigmáticos casos” ni cuando tiene la información necesaria para hacerlo.

¿Qué tanta extrañeza y credibilidad tenía este caso, según Oscar Zapién? El caso tenía bastante credibilidad ya que muchísima gente fue testigo del paso de los objetos y además fueron grabados por la televisión, no podía tratarse de un fraude; tenía también alta extrañeza: movimientos inteligentes, efecto electromagnético que causó la interrupción de las comunicaciones... En resumen: alta extrañeza-alta credibilidad. Pero la alta extrañeza se debía al deficiente análisis llevado a cabo.

Caso 3: El 24 de septiembre de 1996 cayó una esfera en Tamaulipas.

De esta esfera se habla en el número 82 de Contacto OVNI: “En Ciudad Victoria se descubrió una esfera metálica que cayó del cielo y que las autoridades se encargaron de dar fe de este extraño objeto, por su tamaño y peso no es algo muy usual.” En ese número aparece el documento del ayuntamiento y una fotografía en la que aparecen “...la esfera metálica de Ciudad Victoria y los jefes del departamento del ayuntamiento de la dirección de bomberos y protección civil.”

En la siguiente parte escribiré sobre la “esfera Victoria”, misma que cayó en Tamaulipas el 30 de diciembre de 1994.

4 comentarios:

JASO dijo...

Hola MArtín.

Tengo la duda de si es exactamente el mismo artículo que aparece en tumbaburros (no he checado el de tumbaburros por falta de tiempo)
O si le has añadido más datos o modificado algo.

Saludos...

Martín Fragoso dijo...
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Martín Fragoso dijo...

No es exactamente el mismo, le agregué algunos datos al caso de Chiapas, el que "investigó" Oscar Zapien. Pero el artículo (que he dividio en dos partes para este blog) es en un 95% el mismo que aparece en Tumbaburros.

Saludos.

Anónimo dijo...

se que hay miles de objetos en el espacio que estan cayendo constantemente, lo que es de sospechar que se trata de estos objetos, solo seria verdaderamente interesante todos los objetos encontrados antes de la carrera espacial es decir antes de 1948 aproximdamente