lunes, octubre 31, 2005


GUARAPETA


I.

Esta noche, como es mi costumbre desde que la conocí, llego en punto de las siete, pido lo mismo de siempre y espero.

En realidad si vengo desde entonces es únicamente a escucharla, todos los días nos deleita con sus relatos. Al principio no se le permitía entrar ya que las mujeres tienen estrictamente prohibida la entrada a “El Simposio”, pero disfrutamos tanto de sus historias que decidimos hacer una excepción; nos encanta al grado de que siempre -según me cuentan- termina alguien disparándole la cuenta. Además nadie le ha faltado al respeto desde que comenzó a venir.

Nunca me he quedado hasta que se va, ya que por mi trabajo y demás ocupaciones diarias no puedo desvelarme demasiado, pero cuentan que al final termina siempre borrachísima, que ya muy entrada la madrugada comienza a decir tonterías, que su pensamiento tan lógico y racional se pierde y apenas queda algo de éste a esas horas. La verdad no me lo puedo imaginar, más bien pienso que son falsos que le levanta alguien a quien no le cae bien y la ha querido difamar. Así que decidido a esclarecer si tales rumores son ciertos o no, uno de estos días me quedaré -tratando de permanecer lúcido- hasta que La Ciencia se retire.


II.

No ha llegado, cosa rara pues siempre llega puntualmente a las siete, ojalá y no falte, aunque en realidad no tengo por qué pensarlo, jamás ha faltado un sólo día en los últimos cinco meses; tal vez hizo algún nuevo descubrimiento y lo está dando a conocer, o tal vez esté a punto de hacerlo... tiene tantas ocupaciones que pensándolo bien lo raro es que nunca se le haya hecho tarde; el proyecto genoma humano la tiene muy ocupada, también su búsqueda de una vacuna contra el VIH, y con aquello de que pretende crear plásticos biodegradables y... ¿Cómo se dará abasto? Tantas cosas y campos en los que investiga y todavía se da tiempo para venir y echarse un trago.

¡Rarísimo!, 7:30 y aún no ha... ¡Vaya!, aquí viene, la verdad es que siento un gran respeto por ella; todos la saludan, la invitan a sentarse, pero no, ella ya tiene su lugar ganado, nadie se atreve a ocuparlo a esa hora, en cuanto dan las siete quien esté sentado en él se levanta y lo deja libre pues a partir de esa hora, ese lugar le pertenece a La Ciencia.

-Disculpen el retraso pero estoy investigando células cancerosas y el tiempo se me fue volando.

Todos la escuchamos atentos.

-¿Nos contarás de esas investigaciones, verdad? -Preguntó un hombre al que no conozco, bueno sí, pero tan sólo de vista ya que asiste con mucha frecuencia, no todos los días pero si por lo menos dos o tres veces a la semana.

-Por supuesto, es de lo que les hablaré hoy- Contestó amablemente y pidió su primera copa.

Nadie sospechaba que el comentarnos sobre sus investigaciones acerca de las células cancerosas fuera a provocar un escándalo y a punto estuviera de agarrarse a golpes -o de las greñas, como resuelven las mujeres sus problemas ¿o no?- con otra mujer que un par de horas más tarde entraría.

* * * * *

Me llama la atención cómo nos ha cautivado a todos, antes de que entrara el ambiente estaba lleno de gritos, risas, carcajadas, murmullos, chistes, albures... pero en cuanto nos dimos cuenta de que había llegado, un silenció llenó el lugar.

Para ese momento todos teníamos puesta la vista en ella, ya terminaba la primera y pedía la segunda copa.

-Ayer nos contaste sobre la investigación acerca del cerebro pero no terminaste- inquirió Manuel, uno de mis amigos del lugar.
-Si, bueno -comenzó- existen diferentes métodos para cartografiarlo...
-¿Como cuáles?- Preguntó un borrachín.
-A eso voy, a partir de 1929 se utiliza el EEG ya que las neuronas se comunican entre sí por medio de corrientes eléctricas, este aparato puede registrarlas por medio de electrodos. Otro método es el MEG desde los años sesenta, éste capta los campos magnéticos que se forman por la actividad eléctrica cerebral...

Comenzó la tercera copa.

-...la tomografía por emisión de positrones nos permite observar la manera en que trabaja el cerebro.
-¿Cómo lo hace?
-Se inyecta glucosa radiactiva, ésta es metabolizada por las neuronas y es posible obtener imágenes de las zonas que se están utilizando al realizar alguna actividad...

Terminaba la tercera y pedía la cuarta copa. Me pregunto por qué beberá tanto... Tal vez me anime a preguntarle, empiezo a pensar que los rumores son ciertos, que sí termina borracha, pero hay una parte de mí que no lo puede creer, pero es que ha bebido una tras otra...

-...Y así es cómo la imagen por resonancia magnética ha permitido desde 1946 conocer más acerca de la actividad cerebral...

Me perdí esta última parte de su explicación pero para no quedarme con la duda le pregunté:

-¿Como qué?
-Entre otras cosas, que los hombres y mujeres piensan diferente.
-Siempre lo supe -dijo un borracho- nadie entiende a las mujeres... y menos a la mía.

Algunas risas... La Ciencia ya tomaba ¿la cuarta...quinta?, después de pensarlo mucho me atreví a preguntarle.

-Oye... no te molestes... pero... ¿por qué tomas tanto?

Todos me miraron asombrados.

-Oye imbécil -un grandulón se me aproximaba- no tienes por qué molestarla, si bebe así es muy su pedo, ¿no?

Afortunadamente dos individuos lo detuvieron y trataron de tranquilizarlo.

-Pues que no se pase de pendejo...

-Tranquilos, no se peleen por algo sin importancia -inquirió La Ciencia-. No me molesta y te voy a contestar... Tomo de ésta manera porque es muy difícil estar pensando, razonando, cuestionando, debatiendo, dudando y analizando todo el tiempo... no puedo detener mis pensamientos, siempre me encuentro razonando y razonando y razonando y... el alcohol me permite detener este proceso, me desinhibe y puedo simplemente sentir... sin pensar ni analizar todo. ¡Salud!

Todos dijimos “salud” al unísono.

* * * * *

Eran ya las nueve y a partir de mi pregunta le comenzamos a hacer preguntas más personales.

-¿Crees que algún día llegues a conocerlo todo?

Antes de responder miró el vaso que tenía sobre la mesa, comenzó a beber la copa número... ¡¿a quién chingados le importa?!... ya hasta había perdido la cuenta... En ese momento entró La... ¡No! ¡No es cierto!, ¡creo que ya estoy borracho!, estoy teniendo visiones... si, eso es, son visiones...

-...Sí... creo que algún día llegaré a conocer todo- Contestó La Ciencia, ya estaba borracha pero su respuesta había sido clara y contundente, ¿pensará lo mismo estando sobria?
-¿En realidad lo crees?- No vi quién preguntó.
-¡Por supuesto! -comenzaba otra copa- Recuerden la razón por la que llegué tarde el día de hoy.
-Nos hablaste de células cancerosas y la chingada.
-¿Y la chingada? Estas investigaciones son tan importantes como peligrosas.
-¡Voy!
-Aunque no lo creas -dijo La Ciencia visiblemente molesta- podría incluso vencer a la misma muerte.

¡¡¿Qué?!!, casi me atraganto, creo que ahora sí está hasta atrás, tal vez ya llegó la hora en que dicen que comienza a decir tonterías y a perder la razón.

-Aunque no lo crean es así. Existen dos formas de muerte celular: una llamada necrosis y otra llamada apoptosis... y es en el ADN donde se encuentra el secreto de la vida y la muerte... cada vez que una célula se divide, los cromosomas pierden varios fragmentos llamados telómeros, la polimerasa es la responsable de la replicación de la doble hélice pero deja siempre un fragmento sin copiar y la doble hélice de ADN va perdiendo poco a poco un extremo y cuando ya es muy corta no puede replicarse y muere...

Hace una pausa en su explicación e intenta dar un trago, pero el vaso se le resbala de las manos y cae rompiéndose en pequeñas partículas de vidrio; todos nos miramos unos a otros y mientras le reponen la copa, La Ciencia continúa.

-Esto que les expliqué no pasa con las células cancerosas, éstas producen telomerasa, una sustancia que permite reparar los telómeros.

Le daba un trago a la copa recién servida y nos seguía diciendo.

-Claro que gracias a esto existe un balance entre las células que nacen y mueren... pero sin duda ahí está el secreto... tal vez el más grande que exista... y una vez que logre descubrirlo y comprenderlo podré detener el envejecimiento... e incluso... la muerte.

Todos guardábamos absoluto silencio, pero alguien comenzó a carcajearse cada vez más fuerte.

-¿Quién es el imbécil que se atreve a burlarse de mí?, ¿quién?, atrévete a decir quién eres, hijo de la chingada.

Nunca la habíamos visto tan enojada ni tan ofendida... ni siquiera el día que se había peleado con la pseudociencia.

-¡¿En verdad te crees tan chingona como para terminar conmigo?!

No había sido mi imaginación, sí se había tratado de Ella. En cuanto la vieron muchos salieron corriendo, confieso que yo también estuve a punto de hacerlo, pero no, no podía perderme este enfrentamiento.

La Ciencia sostenía un vaso casi vacío que en cuanto vio a La Muerte de frente lo dejó sobre la mesa, se levantó tambaleándose por el alcohol que había ingerido y la miró de arriba a abajo con sus ya en ese momento rojizos y vidriosos ojos.

-¿Qué haces aquí, pendeja?
-Acabo de llevarme a una anciana que atropellaron a dos cuadras y a un idiota que puso resistencia a un asalto y lo mataron en la esquina... antes de irme quise echarme un trago y divertirme un rato con tus estupideces.
-No son estupideces.
-¿No?... “Algún día llegaré a conocer todo” ja, ja, ja.
-No te rías, pinche Muerte porque llegará el día en que pueda incluso terminar contigo...
-Eres tan vanidosa y engreída que me das lástima... ¡Mírate!, tienes que emborracharte para disfrutar la vida.
-¡Mentira!, disfruto mi trabajo, disfruto arrancándole a la naturaleza todos sus secretos... sólo que a veces también merezco descansar.
-Pues a mí me parece que eres una alcohólica.

Enfurecida, La Ciencia tomó el vaso que estaba sobre la mesa y con toda su fuerza se lo arrojó a La Muerte, pero ésta lo esquivó y el vaso se estrelló en una de las paredes.

-¿No te das cuenta de que por algo existo?, ¿qué pasaría si ningún vegetal o animal -incluyendo al hombre- no muriera?, ¿eres tan estúpida que no te lo has preguntado?
-Claro que lo he pensado, pero los hombres tienen derecho a conocer y controlar la naturaleza como mejor les parezca y para eso estoy yo, para ayudarles en esa tarea.
-No merece la pena hablar contigo, no sé por qué toda esta gente te presta atención, yo no soportaría escucharte hablar por más de dos horas... pensándolo bien, sí sé por qué te oyen, porque son una bola de borrachos... como tú.

La Ciencia se acercó a La Muerte, estuvieron frente a frente, nunca lo olvidaré, se vieron fijamente por unos cuantos segundos que parecieron eternos... hasta que La Ciencia intentó golpearla pero de lo borracha no pudo, La Muerte aprovechó para darle un golpe en la cara, un golpe tan fuerte que la lanzó a unos cuantos metros.

Tres hombres fueron en su ayuda y la levantaron.

Una vez que se recuperó del impacto recibido, La Ciencia quiso acercarse a La Muerte buscando pelear, enojada le gritó:

-A mí nadie me da un madrazo y se queda tan tranquilo -por fortuna estaba siendo detenida-. Suéltenme y déjenme partirle la madre.

La Muerte se acercó a La Ciencia y le dijo mirándola a los ojos:

-Vamos a ver quién le parte la madre a quién, cabrona.

El encargado, adivinando que si no hacía algo se desataría una trifulca, les dijo colocándose entre ambas:

-Tranquilas, si hay algo que detesto son las peleas entre viejas... dense la mano... anden...

Me causaba gracia, eso lo había escuchado infinidad de veces, “dense la mano” es en realidad una frase que siempre se utiliza para tratar de calmar a dos tipos a punto de pelear... pero en esta ocasión no se trataba de dos hombres, ni siquiera de dos mujeres, por lo menos no de dos mujeres cualquiera... se trataba de La Ciencia y de La Muerte.

-...ya... dense la mano... piénsenlo... ¿por qué no?... hasta podrían llegar a ser buenas amigas.

Estoy seguro de que todos sentimos lo mismo, una mezcla de miedo, ansiedad, expectación, emoción y no sé que más... El silencio que se formó después de la frase “hasta podrían llegar a ser buenas amigas” parecía que nunca terminaría... finalmente La Ciencia estiró la mano.

-Bien, ¿por qué no?, acepto.

Acto seguido La Muerte estiró su blanca y huesuda mano y se dieron un apretón.

-También acepto... ¿amigas?
-Amigas.

La tensión desapareció, ambas se sentaron en una mesa para ellas solas, me quedé hasta el final para ver qué pasaba, terminaron borrachísimas.

Ya amanecía cuando salieron, las seguí hasta la calle, iban cantando y riendo abrazadas, y así se perdieron entre las calles -poco transitadas a esa hora- con rumbo desconocido.


III.

Desde aquella madrugada ya no hubo más relatos, no porque La Ciencia dejara de venir, sino porque desde entonces la acompaña La Muerte, juntas se emborrachan y divierten todas las noches, sus carcajadas se escuchan en todo el lugar, no así su plática; me pregunto de qué hablaran... misterio.

De cualquier forma creo que sí pueden llegar a ser verdaderas amigas, tal vez hasta en una de esas juergas La Muerte le revele sus secretos, esos que tan afanosamente busca en el ADN y en las células cancerosas -podría pensar que ese fue el motivo oculto por el que La Ciencia aceptó esa amistad-; o tal vez La Muerte convenza a La Ciencia de no seguir investigando en ese campo y así asegurarse de que nunca llegue a dominar tal conocimiento -podría pensar que ese fue el motivo oculto por el que La Muerte aceptó ser su amiga-.

La clientela bajó, al ya no haber los relatos y las historias que nos gustaban muchos ya no asistieron, otros resignadamente las miran de reojo entre copa y copa; y yo, a pesar de que extraño las pláticas de La Ciencia, sigo viniendo porque también disfruto el espectáculo de ver a La Ciencia y a La Muerte poniéndose juntas bien pedas.


Nota: Todas las incoherencias científicas aparecidas en el texto se deben –evidentemente- a que La Ciencia estaba hasta las chanclas.

jueves, octubre 27, 2005

¿Son los homosexuales las víctimas favoritas de los vampiros?


En esta entrada pasamos de la ciencia ficción a la literatura sobre vampiros para ver lo que encontramos sobre la homosexualidad.

¿Qué mejor modo para conocer íntimamente a un vampiro que teniéndole como paciente cuando se es psiquiatra? Edward Lewis Weyland es un vampiro dedicado a la antropología, estaba a cargo del laboratorio de los sueños del Centro Cayslin para el Estudio del Hombre, y para poder regresar a su puesto debe asistir a una terapia con la doctora Floria; es así como sus miedos, sus odios, sus frustraciones y su vida sexual quedan al descubierto. ¿Fascinante? Sí, pero también terrible.

Este curioso encuentro lo describe Suzy McKee Charnas en El tapiz del unicornio, obra que aparece en el número 6 de Horror, de la serie Gran Súper Terror de Martínez Roca.

Edward le habla a su psiquiatra sobre su forma de cazar:

-Muy bien, ya que insiste... Durante el verano en la ciudad hay un gran número de posibilidades. Quienes son demasiado pobres para tener aire acondicionado duermen en las terrazas y en las escaleras de incendio. Claro que muchas veces me he encontrado con que su sangre se ha vuelto amarga debido a las drogas o el licor. Puede decirse lo mismo de las prostitutas. Los bares están llenos de gente accesible pero también de humo y ruidos, y también allí la sangre está contaminada. Debo escoger cuidadosamente mis terrenos de caza. Suelo acudir a exposiciones en galerías de arte o museos, o a los grandes almacenes a última hora..., lugares donde es fácil acercarse a las mujeres.
-¿Sólo mujeres?
-Normalmente el cazar mujeres ocupa mucho tiempo y puede ser caro. La mejor caza se encuentra en la parte de Central Park que llaman la Rambla, donde los homosexuales buscan encuentros con otros de su clase. También suelo pasar por allí de noche.

La doctora le interrumpe pues ha terminado la consulta, el vampiro le pide tiempo para detallar su respuesta:

-Sólo un instante más –dijo él con voz fría-. Usted me lo ha preguntado; deje que termine de responder. En la Rambla encuentro alguien que no apesta a drogas o a licor, que parece saludable y que no insiste en “hacerlo” allí mismo, entre los arbustos. Invito a ese hombre a mi hotel. Me juzga seguro: más viejo y más débil que él, no parece probable que resulte ser un maníaco peligroso. Por eso acude a mi habitación. Me alimento con su sangre.

En la siguiente sesión se reanuda el tema:

-Cuando entabla relación con alguien en la Rambla, ¿se trata de un encuentro pagado?
-Normalmente, sí.
-¿Qué siente al tener que pagar?
Esperaba odio, irritación. Él se encogió levemente de hombros.
-¿Por qué no? Otros trabajan para ganarse el sustento. De hecho, yo también trabajo, y muy duramente. ¿Por qué no debería utilizar mis ingresos para conseguir lo que necesito como alimento?

Más adelante le pregunta sobre la forma en que suele atacar:

-Hay un sitio en el cuello..., aquí, donde la presión puede interrumpir el flujo de sangre al cerebro y causar la inconsciencia. Acercarse lo bastante para administrar tal presión no resulta difícil.
-¿Hace eso antes o después de la actividad sexual, sea ésta del tipo que sea?
-Antes, si es posible –le dijo él con voz áspera-, y sustituyendo a dicha actividad.
-Suele escoger como presas a los hombres con preferencia a las mujeres?
-Ciertamente. Tomo lo más fácil. Los hombres siempre han resultado más accesibles que las mujeres, porque éstas han sido encerradas entre muros cual si fueran tesoros, o han quedado tan destrozadas físicamente por los partos repetidos que no eran una presa demasiado sana para mí. Todo esto ha empezado a cambiar recientemente, pero los homosexuales siguen siendo la presa más sencilla. –Mientras ella seguía recobrándose de la sorpresa que le había causado tan imprevisible como extraño esbozo de la historia femenina, él siguió hablando en voz baja y suave-: Cuan cuidadosamente controla usted su expresión, doctora Landauer... Ni una sola señal de disgusto o desaprobación.
Se dio cuenta de que en realidad sí desaprobaba su conducta. Habría preferido que no mantuviera ningún tipo de relación sexual con hombres. Oh, al diablo.
-Y, sin duda, me ve usted como alguien que escoge a sus víctimas entre quienes ya lo son –añadió él-. Así es el mundo. Un lobo siempre mata a las reses más débiles, las que se encuentran separadas del rebaño. Los homosexuales no gozan de igual protección que otros miembros del rebaño humano y, al mismo tiempo, se les anima para que se delaten como tales, dándose a conocer y estando siempre disponibles. Por otra parte, a diferencia del lobo, yo puedo alimentarme sin matar y estas víctimas en particular no representan para mí ningún tipo de amenaza que pueda impulsarme a ello. Siendo exiliados de la sociedad, aunque comprendan cuál es el auténtico propósito de mi presencia entre ellos, no pueden acusarme de modo efectivo.
¡Dios, de qué forma tan limpia, tan completa e implacable ponía distancia entre él mismo y la comunidad homosexual!
-¿Y qué siente usted hacia sus propósitos, Edward..., lo que esperan sexualmente de usted?
-Exactamente lo mismo que siento ante las expectativas sexuales de las mujeres que decido perseguir: no me interesan. Además, cuando mi hambre se despierta la excitación sexual me resulta imposible. Mi falta de respuesta física no parece sorprender a nadie. Se diría que en un hombre de cabellos grises la impotencia es algo que debe esperarse, y eso conviene admirablemente a mis intenciones.


El vampiro habla de su vida sexual en otra sesión:

-¿Bajo qué circunstancias se encuentra usted sexualmente excitado?
-Normalmente al despertar del sueño –dijo con indiferencia Weyland.
-¿Y qué hace al respecto?
-Lo mismo que los demás. No estoy lisiado y tengo manos.
-¿Tiene fantasías en ese momento?
-No. Las mujeres y, en cuanto a eso, también los hombres, me atraen muy poco, ya sea en la fantasía o en la realidad.
-Ah... ¿Qué hay de las hembras de vampiro? –dijo ella, intentando no sonar demasiado estúpida.
-No conozco a ninguna.
Por supuesto: la contestación más sencilla del libro.
-Supongo que no deben ser necesarias para la reproducción dado que la gente muerta por la mordedura de un vampiro se convierte también en vampiro.
-Tonterías –dijo él con el ceño fruncido-. No soy una enfermedad contagiosa.

Weyland explica que desconoce cómo se reproducen los vampiros, y que su equipo sexual es sólo una forma de mimetismo biológico; también explica que no siente deseos por tener sexo con los seres humanos, al igual que un ser humano normal no siente deseos de aparearse con una de las reses que come. El vampiro descrito por Suzy McKee odia a los seres humanos por depender de ellos para sobrevivir:

Los humanos son mi alimento. Saco la vida de sus venas. A veces les mato. Soy superior a ellos, más grande. Y, sin embargo, debo pasar el tiempo pensando en sus costumbres y en sus impulsos, haciendo planes para evitar los peligros que representan..., les odio.

Una noche la doctora Floria tiene un sueño erótico con el vampiro, esto le lleva a reflexionar. Cuando alguien se dirige sexualmente hacia Weyland, eso representa una señal de que su técnica de caza ha logrado poner dentro de su radio de acción una posible víctima y puede que eso despierte su apetito de sangre. No quiero eso. Yo no soy comida. Soy una persona.

La doctora Floria pasa por momentos difíciles: su vida personal (familiar) está en crisis y sus proyectos profesionales van bastante mal; y en esas circunstancias trata de ayudar al vampiro que ha llegado a su diván... En realidad ambos se beneficiarán con sus encuentros.

martes, octubre 25, 2005

Pseudociencias y pensamiento crítico

Entrevista a Mario Méndez Acosta.

Algunas ofrecen conocimiento y hasta omnisciencia sin el dolor del estudio, otras ofrecen hacernos trabajos sin necesidad de esforzarnos o gastar energía, algunas más nos seducen con su promesa de darnos a conocer el futuro, mientras que otras prometen devolvernos la salud sin tratamientos inciertos. ¿De quiénes hablamos? De las pseudociencias.

Pero antes de sucumbir ante tan atractivas ofertas debemos detenernos a examinarlas en profundidad, pues como nos recuerda el periodista Mario Méndez Acosta: "No existen los almuerzos gratuitos, es decir, no se puede obtener algo a cambio de nada."

Pero para saber si lo que se nos ofrece es el producto genuino: la ciencia, y no su burda imitación: la pseudociencia, debemos aprender a distinguirlas; así que de la mano del filósofo Mario Bunge podemos afirmar que la ciencia está integrada por una comunidad de investigadores que se comunican entre sí; para la ciencia el universo está gobernado por leyes naturales que no admiten excepciones; busca la verdad y no datos que confirmen dogmas; descansa sobre la lógica; pone al día su información; resuelve las disputas mediante la experimentación; las hipótesis científicas pueden demostrarse falsas; sus métodos son analizables, criticables y justificables; los científicos admiten su ignorancia y la necesidad de hacer más investigaciones; consideran que su campo está lleno de lagunas y solicitan críticas a sus colegas. La pseudociencia está integrada por una comunidad de creyentes, no de investigadores; busca datos que confirmen sus dogmas y suprime o tergiversa los datos desfavorables; no siempre respeta la lógica y los modelos matemáticos son la excepción; descansa sobre la autoridad; sus métodos no son contrastables ni justificables; sus hipótesis no pueden demostrarse falsas; no contiene leyes propiamente dichas; aprende poco de otros campos de conocimiento y contribuye poco o nada a ellos; los pseudocientíficos no admiten lagunas en sus respectivos campos y tampoco admiten la crítica.

Pero, a pesar de lo poco confiables que sean las afirmaciones pseudocientíficas, gozan de gran popularidad, ¿vale la pena combatirlas? Al ser cuestionado al respecto, Sagan aseguraba que demostrar la superficialidad de la superstición, la pseudociencia, el pensamiento New Age y el fundamentalismo religioso, es un servicio a la civilización y, en particular, a las instituciones democráticas.

Como parte de su carrera periodística el ingeniero Mario Méndez Acosta se ha dedicado a estudiar en profundidad a las falsas ciencias y al respecto nos comenta en una entrevista:

"Sí vale la pena combatirlas, sobre todo porque hay muchas personas que pueden ser objeto de explotación o engaño, el objeto de la pseudociencia es obtener recursos de la sociedad a cambio de un producto fraudulento; entonces sí es importante que en la sociedad haya disponible información crítica sobre la pseudociencia en general y sobre cada pseudociencia en particular."

¿Por qué los divulgadores de la ciencia dedican poco tiempo a refutar la pseudociencia?

El problema es que para poderlas criticar es necesario estudiarlas, es decir, entender qué es lo que pretenden, en dónde está la falacia de sus afirmaciones, y esto requiere comprar los libros de los que promueven las pseudociencias, analizar lo que dicen, tener evidencia que demuestre su falsedad, y todo eso implica trabajo, es un trabajo que aparta a los científicos y a los periodistas de las tareas que sí les son redituables, de su trabajo ordinario; por eso no es muy común que médicos sepan de pseudociencia médica y, por lo tanto, la acepten como si fuera una variante caprichosa pero nunca algo negativo, como en efecto lo son. Por otro lado, la crítica a la pseudociencia no es negocio, aun en Estados Unidos se hace con muchos sacrificios y cuesta mucho mantener un movimiento escéptico. La critica a la pseudociencia es la defensa del conocimiento pero no es considerada así por muchos científicos y médicos, quienes piensan que es trivial el asedio de la pseudociencia y una pérdida de tiempo dedicarse a refutarla.

Sin embargo hay grupos escépticos dedicados a hacer ese análisis...

Son personas que no necesariamente son divulgadores de la ciencia ni científicos pero que han entrado en contacto con los mejores textos de la crítica de la pseudociencia, como por ejemplo los libros de Martin Gardner o de James Randi; lamentablemente en México no están muy bien ubicados en el mundo académico sino en la periferia del mismo y no cuentan con el respaldo de instituciones como la Universidad o el Politécnico, que se mantienen neutrales en cuanto a la pseudociencia.


¿Qué tanto recurren los científicos a los grupos escépticos en Estados Unidos?

Muchos de los grandes científicos están en los grupos escépticos, en particular en el Comité para la Investigación de Supuestos Fenómenos Paranormales (CSICOP) o en la Sociedad de Escépticos de California, ahí participan científicos de muy alto nivel, premios Nobel en varias disciplinas, que sí están dispuestos a dar tiempo para la crítica contra la pseudociencia.

El avance de la anticiencia y la pseudociencia fue lo que animó, en 1976, a un grupo de científicos y escritores a formar el que sería el detonante del movimiento escéptico: el CSICOP. El principal objetivo de los grupos escépticos es examinar de manera objetiva y cuidadosa las afirmaciones sobre supuestos fenómenos paranormales o aparentemente inexplicables. Y, por supuesto, ese mismo objetivo lo comparte la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica, grupo fundado y presidido por Mario Méndez Acosta, quien afirma que la investigación escéptica es un trabajo que puede resultar muy atractivo e interesante para todo aquel que tenga mentalidad científica o aprecio por el conocimiento, de igual forma, implica la comprensión profunda de la naturaleza humana: siempre fascinada por lo mágico pero también obsesionada por conocer la verdad.

Pero si la magia no funciona ¿por qué el ser humano recurre a ella de manera tan insistente?

El hombre siempre ha tratado de encontrar explicaciones a los fenómenos de la naturaleza, particularmente a los que lo afectan; al encontrar una explicación mágica al fenómeno de la enfermedad o al rayo, se le daba un arma para influir en la naturaleza para que el mal no fuera tan grave o se conjurara, de ahí viene la idea de que con el rezo o con ciertos rituales se puede curar la enfermedad o se puede conjurar una plaga o una catástrofe natural; como a veces sí sucede que la catástrofe o el mal se aleja, por razones ajenas al ser humano, se atribuye a la manipulación mágica y ésta adquiere carta ya de legitimidad.

¿A qué se refiere Paul Kurtz cuando habla de la Tentación trascendental?

Precisamente a la necesidad de explicar el mal que nos ocurre en el mundo como consecuencia de la voluntad de algo trascendente: los males que nos ocurren son resultado de nuestras transgresiones y de la acción de una deidad que nos castiga. Es una deidad trascendente, no se acepta normalmente que las cosas malas o buenas ocurran nada más "porque sí", siempre se atribuye a la intercesión o la acción de una voluntad ajena al ser humano. Esa es la tentación trascendental, y eso da como resultado que algunos seres humanos hagan una serie de rituales para contentar a esa voluntad trascendental y para evitar los problemas que causa el vivir en un mundo regido por el azar.

La pseudociencia es un gran negocio y eso lo saben quienes tienen el poder de decidir qué es lo que se presenta al público a través de la TV o la radio, ese es el principal obstáculo al que se enfrentan los escépticos organizados. Mario Méndez nos asegura que:

Los medios seguirán dando espacio a la pseudociencia, se puede aspirar a mantener una fuente constante de crítica, un lugar donde el ciudadano común y corriente pueda encontrar información crítica sobre las pseudociencias, esa sí es una meta alcanzable por los escépticos, con medios como Internet se hace más factible, no se podrá convencer a la población de que la homeopatía es una tomadura de pelo pero sí va a tener un lugar donde podrá encontrar información crítica sobre la misma y podrá tomar la decisión que quiera. Un objetivo alcanzable es sembrar la semilla de la duda en la mente de la mayor parte de las personas, que en algún momento escuchen información crítica al respecto, porque eso ocurre, la gente cree en esas cosas porque nadie le ha dicho que no son ciertas. La lucha frontal contra la pseudociencia es más costosa, implica demandas, implica procesos larguísimos, implica inversiones costosísimas, ese sería el siguiente paso, pero se requiere el apoyo de la comunidad científica y de las instituciones de salud pública, porque un grupo de personas contra individuos que se han hecho millonarios proponiendo la pseudociencia, es una lucha que no se puede hacer.

"El escepticismo tiene por función ser peligroso -escribió Carl Sagan-. Es un desafío a las instituciones establecidas. Si enseñamos a todo el mundo, incluyendo por ejemplo a los estudiantes de educación secundaria, unos hábitos de pensamiento escéptico, probablemente no limitarán su escepticismo a los ovnis, los anuncios de aspirinas y los profetas canalizados de 35 000 años. Quizá empezarán a hacer preguntas importantes sobre las instituciones económicas, sociales, políticas o religiosas. Quizá desafiarán las opiniones de los que están en el poder." Mario Méndez se muestra de acuerdo:

Yo creo que se desalienta el pensamiento crítico en las escuelas porque no sólo se aplica en la crítica a la pseudociencia, sino en general contra las falacias discursivas de los políticos, de las verdades a medias, los non sequitur -una conclusión que no se sigue de los postulados- y esto es algo que utilizan mucho los gobiernos ineptos, que tratan de explicar así políticas equivocadas o su fracaso para resolver problemas. Por eso no se enseña el pensamiento crítico y el método científico. El método científico simplemente señala que las cosas ocurren porque hay una serie de eventos que las causan y que la única forma de evitar que estas cosas ocurran, sobre todo si son malas, es evitando sus causas reales. Generalmente el pensamiento crítico ayuda a distinguir las explicaciones reales de las explicaciones falaces. Hay que tratar de entrar en contacto con quienes toman la decisión sobre el material científico que debe ser incluido en los libros de texto.

¿Cuál es la diferencia entre el escepticismo y la incredulidad?

La incredulidad es la tendencia a negar afirmaciones un poco fuera de lo ordinario o que no nos parecen por ir en contra de nuestra ideología; la negación del Holocausto es un ejemplo de incredulidad, otro ejemplo sería la negación de que el hombre haya ido a la Luna. Eso no es escepticismo sino incredulidad falaz, guiada por el deseo de impulsar toda una agenda ideológica totalmente fuera de la realidad. El escepticismo implica suspender la aceptación de afirmaciones extraordinarias hasta que se presenten evidencias contundentes. Por ejemplo, se descubrió que el brócoli y otras plantas de la misma familia (crucíferas) pueden ayudar a combatir el cáncer y que si uno las come probablemente no desarrolle ciertos tipos de cáncer, eso suena muy bien pero ¿qué evidencia hay? Podemos buscar esa evidencia, podemos buscar los análisis de laboratorio, y revisar los experimentos a largo plazo que se han hecho para ver que, en efecto, comer brócoli ayuda a prevenir el cáncer. Otros afirman que consumir nuestra orina nos cura todo tipo de enfermedades, se puede hacer lo mismo: buscar qué evidencia científica hay, si realmente hay una explicación lógica a tal afirmación y, sobre todo, ver si hay evidencia clínica; como no la hay, y como sí hay evidencia de que tal práctica es perjudicial, se puede deducir que no es cierto. Así, el escepticismo nos puede ayudar en la toma de decisiones.

Las pseudomedicinas tienen cada vez más aceptación incluso entre personas con preparación universitaria en medicina. ¿Por qué?

Esencialmente porque no entienden lo que realmente afirman quienes proponen esas terapias. Todas ellas afirman que las enfermedades no son causadas por los gérmenes sino que los gérmenes son la consecuencia de la enfermedad. También señalan que las enfermedades tienen un origen místico: el rompimiento de equilibrios dinámicos o espirituales del cuerpo; no hay evidencia de que existan tales equilibrios dinámicos o fuerzas espirituales. No se conoce lo que realmente afirman y por eso se permite. También hay la actitud cínica del sistema de salud público que considera estas prácticas o alternativas como válvulas de escape. Por eso también se tolera la charlatanería.

Al final de nuestra charla el ingeniero Mario Méndez nos comenta:

No se trata de la censura, todas las afirmaciones, aun esas, tienen derecho a aparecer, pero también tiene derecho a aparecer la crítica a ese tipo de afirmaciones, esa es la que no aparece ni de chiste, la crítica es desalentada y los escépticos no tienen acceso ni a los medios impresos ni a los medios electrónicos, eso es lo que debemos modificar... Es esencialmente en los medios electrónicos donde la campaña contra la irracionalidad debe ser más intensa porque finalmente son los que hacen la opinión pública y los que llegan a la casi totalidad de la población.

jueves, octubre 20, 2005

Los fraudes que vienen

Los charlatanes mexicanos preparan ya su negocio de fin de año. Al menos Giovanna, “la primera y más reconocida astróloga de México”, ya puso a la venta su “Guía astrológica 2006”.

La publicidad dice: “El año pasado predijo: los tsunamis y las inundaciones, la erupción del volcán de Colima, la muerte de un artista en motocicleta. La astróloga reveló: el temblor del 85, el desbordamiento del Mississippi, los atentados a las torres gemelas.”

La publicidad -obviamente- no menciona que la astróloga predijo la muerte del Papa Juan Pablo II para 1998 (ese año como seis charlatanes afirmaron lo mismo, entre ellos la bruja Karen Lara), que Brasil ganaría el mundial de ese mismo año (Francia 98), que el presidente de los EU sería asesinado en el 2004...

En El retorno de los charlatanes, Mauricio-José Schwarz reunió todas las predicciones que lanzaron para este año los astrólogos, brujos, psíquicos y demás “maestros espirituales”, ya veremos qué tan acertada resultó ser Giovanna.

Los charlatanes ya preparan sus libros y revistas con las predicciones para el próximo año, se están preparando para presentarse en radio y TV para promover su negocio sin que alguien le recuerde al público las fallidas predicciones lanzadas el año pasado, ya se están alistando para vender sus chacharas (velas, polvos mágicos, oraciones...) para los rituales de fin de año, de todo esto ya comentaré algo más en una futura entrada...

martes, octubre 18, 2005

ENCARNACIÓN




Casi todas las personas con convicciones religiosas,
suponen que este planeta es un experimento; en eso se
resumen sus creencias... Si Dios es omnipotente y omnisciente,
¿por qué no creó el mundo como quería que fuese? ¿Por qué siempre
lo está arreglando y quejándose? Si hay algo que la Biblia
deja en claro es la chapucería de Dios como fabricante.
No sirve para el diseño ni para la ejecución de una obra. Si tuviera
que competir con otros se fundiría de inmediato.

Hadden hablando con Ellie Arroway en
Contacto de Carl Sagan.


Entonces se percató de que su obra no sólo era imperfecta... Resultaba despreciable, aborrecible.

Los jueces lanzaron sus censuradoras miradas.

Sus compañeros le miraron con lástima... Aquellos aspirantes a dioses de mayor rango fueron testigos del ridículo de su condiscípulo.

Lo que había hecho con tanto cuidado y dedicación en nada se parecía a lo que había imaginado... Siempre lo había sospechado y ahora lo comprobaba: un abismo hay entre el mundo de las ideas y el mundo material.

Apretó sus puños, mordió sus labios... y lloró con amargura, con furia.

¡Nunca hubo trabajo tan deficiente!

Sintió nauseas al observar aquello por lo que se había llegado a sentir orgulloso, aquello por lo que había llegado a sentir amor.

Se vio con repugnancia.

Una condena acorde a su falta es lo que merecía... Pero sería inútil.

Aquellos que se encargarían de dictar la sentencia no podrían darle el castigo adecuado, la condena que creía merecer. El más severo de los juicios vendría de sí mismo, por ello es que jamás alcanzaría el perdón. Ninguna sanción podría redimirlo, ni cien mil golpes limpiarían su falla.

Estaba marcado y lo sabía. También sabía que no podría vivir tranquilamente después de haber perdido su dignidad.

Sólo había una salida...

Decidió ser parte de la inmundicia que de sus torpes manos había salido.

El fango de aquel planeta lo recibiría... Compartiría la naturaleza de aquellos seres que creían ser la suprema obra de la creación. Y después de encarnarse en uno de ellos, desaparecería...

Aquellas criaturas, al matarlo, le devolverían la paz.

lunes, octubre 17, 2005

LUNA ROJA


Esa noche en que la Luna estaba especialmente teñida de rojo, el viento soplaba con una furia que nos mantenía en continuo sobresalto, todos mirábamos con sentimientos encontrados a la anciana arrodillada junto al cuerpo que apenas unos cuantos minutos atrás aún tenía vida. Cada vez llegaban más y más personas, aumentando en tamaño aquel círculo que se había formado de manera espontánea alrededor de ambos.

Algunas mujeres también se arrodillaron y comenzaron a rezar; y yo estaba ahí, observando a la anciana, a la gente que llegaba, pero sobre todo al joven que había sido asesinado. Me encontraba asustado, realmente asustado; a mis 14 años cumplidos había visto muchos muertos, pues en mi barrio la violencia ya era algo normal, a nadie podía sorprender que un cadáver más se sumara a la cuenta, pero éste, éste era diferente...

Recuerdo que cuando cumplí 12 años desde mi cuarto pude observar como un par de muchachos violaba a una señora, amiga de mi mamá... Nunca supieron quienes habían sido; la violencia era tan normal como la respiración...

Pero si en aquella ocasión tenía miedo era porque nunca había visto el cadáver de uno de ellos, y menos de uno que hubiera sido asesinado...

Un anciano se acercó y comenzó a gritar que pronto la humanidad sería castigada por aquello, que Dios podía perdonarlo todo, incluyendo el ateísmo, pero que jamás, jamás nos perdonaría por aquel crimen; algunos le gritaron que se callara, otros salieron huyendo, otros más se arrodillaron muertos de miedo y pidieron perdón...

Cuando el viento dejó de soplar algunas personas se acercaron y prendieron veladoras junto al cuerpo sin vida de aquel joven de escasos 16 años, otros desde su lugar prendieron velas.

Entonces... me enamoré de él.

Su rostro era el rostro más hermoso de cuantos había visto, cuanto más lo miraba más irresistible se me hacía...
Mis manos comenzaron a sudar, mi corazón latía cada vez más aprisa, sentí como la temperatura de mi cuerpo comenzó a subir haciéndoseme insoportable, tuve una erección y ya no pude más, me acerqué a él, y aunque era tímido, en ese momento no me importó que aquella multitud me observara. Al mirarlo de cerca pude percatarme de que era más apuesto de lo que en un principio me pareció... su rostro era varonil, hermosamente varonil.

Le besé primero la frente y después los labios, primero con ternura y después con una pasión que nunca antes había experimentado; continué mirándolo y vi con tristeza el manchón de sangre sobre su camisa blanca, provocado, según decían, por tres disparos, regresé a mi lugar, la erección había cedido...

Algunas gotas comenzaron a caer anunciando una tormenta, los allí reunidos iniciaron una deliberación acerca de lo que harían con el cuerpo, un sentimiento de angustia se apoderó de mí, pues algunos ofrecieron su jardín y así evitar problemas con la policía. ¡No! ¡No podía terminar así! Entonces, venciendo mi miedo, ofrecí hacerme cargo del asunto y sin que nadie protestara tomé el cadáver junto con mi hermano y lo llevamos a casa, con sumo cuidado subimos las escaleras que llevan a las recámaras, lo depositamos en mi cama y decidimos no mencionárselo a nuestros padres.

Me quedé con el cuerpo porque me enamoré de él... le quité la camisa y cuidadosamente le limpié el pecho y sus blancas y hermosas alas que también se habían manchado de sangre.

Afortunadamente los ángeles no sufren putrefacción -como lo pude comprobar-, pues no sé qué hubiera hecho de haberme tenido que separar de él.

jueves, octubre 13, 2005

Amor y aflicción


Saberse indigno del amor del Todopoderoso es causa de dolor y sufrimiento.

Infinito tormento produce el saber que jamás seremos siquiera observados por el Ser Supremo. Terrible es darnos cuenta que nunca contaremos con su amor o su deprecio.

También trágico es ser merecedores de su aborrecimiento.

Pero sólo hay algo peor que su indiferencia o su odio: su amor.

Aquel mensajero celestial no era feliz a pesar de saberse poseedor del afecto del Eterno. No había goce en su corazón aun siendo una de las criaturas favoritas de la Suprema Majestad.

Y es que el amor del Altísimo no siempre resulta agradable o placentero.

Mil formas tiene de manifestarse el cariño del Señor.

En ocasiones es necesario aceptar la tortura para complacer a quien debemos nuestra existencia. La noche puede ser larga cuando con sus tenazas nos oprime el dueño del universo.

El tiempo parece detenerse cuando el Excelso nos cubre con su sombra.

***

Más de mil gemidos se escucharon antes del amanecer.

Incontables sollozos lanzó aquel en quien se deleitaba el habitante de las alturas.

Un millón de embates fueron necesarios para que la faena llegara a su fin...

El ángel se levantó del lecho y limpió sus lágrimas.

Una sensación de vacío le aprisionaba el alma.

Sabía perfectamente que el dolor -físico y moral- lo acompañaría por mucho tiempo...

Sin pensarlo dos veces, comenzó nuevamente la búsqueda.

No ignoraba que, mientras no encontrara una hembra adecuada, el Omnipotente continuaría acudiendo a él por las noches...

***

Después de una intensa búsqueda, se acercó a una buena candidata.

¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo: Bendita tú entre las mujeres...

Aquellas palabras turbaron a la joven que de pasar las pruebas preliminares permitiría un merecido descanso al mensajero del Señor.

¡Has hallado gracia cerca de Dios! -A la mujer en la que tenía puestas sus esperanzas exclamó el ángel sodomizado...

miércoles, octubre 12, 2005

Derrumbando patrañas


El doctor Fernando del Río (físico por la UNAM) y el periodista León Máximo son los autores del libro Cosas de la Ciencia. El número 21 dentro de La Ciencia para Todos. El libro está integrado por 88 notas acerca de diversas materias: química, física, astronomía, matemáticas... y, claro, “OVNIs y otros misterios”.

En realidad son pocos los apartados dedicados a estos temas.

El apartado titulado “Científicos crédulos” está dedicado al famoso prestidigitador que decidió convertirse en “psíquico”:

"...Uri Géller ya fue desenmascarado. En el libro de un famosos ilusionista (The Magic of Uri Géller, por James Randi) se ponen de manifiesto los principales trucos que Géller usaba para ‘doblar’ llaves y cucharas, y para ‘componer’ relojes. Además de lo entretenido del libro, vale la pena leerlo por todos los que ya no aguantamos a nuestras crédulas amistades. Algunos de los argumentos: el señor Randi hizo los mismos trucos que Géller frente a un auditorio hostil y no se los descubrieron (aunque después explicó algunos). Uri Géller había sido condenado por una corte de Israel a regresarle la ‘entrada’ a un espectador que lo demandó por fraude... y se lo probó. En un programa de televisión en los EU no le salió ningún truco (el director del programa había tenido la simple precaución de consultar a un ilusionista para prevenir cualquier truco). En el caso de los ‘shows’ ante científicos, todo se resume en las palabras de Marcelo Blanc: se puede tener una mente científica y dejarse tomar el pelo.”

Otro apartado está dedicado a Carlos Berlitz, el charlatán de las Bermudas. En dicho apartado hablan de Without a Trace (libro posterior a El Triángulo de las Bermudas):

“Dada la peligrosidad de los charlatanes para la salud cultural de toda sociedad, cabe mencionar unos cuantos puntos respecto a las Bermudas y su triángulo. Como Lorenzo Kusche había ya publicado un libro en el que dio el resultado de reexaminar más de 50 casos presentados por Berlitz –encontrando que las misteriosas ‘desapariciones’ están sustentadas en citas equivocadas, interpretaciones distorsionadas y evidencias falsas-, éste, en su nuevo libro, atacó a aquél por incrédulo, pero se abstuvo de relatar ninguna nueva ‘desaparición’: ahora se trata de ovnis, visiones y monstruos increíbles. Varios de los nuevos cuentos fueron investigados por Graham Massey productor del programa Horizons de la BBC- y de nueva cuenta encontró que las fuentes eran inexistentes o que las personas citadas habían sido mal interpretadas, excepto en el caso de un señor ya desde hace mucho firme creyente de cualquier charlatanería.”

Pero ¿cuál es el método de Berlitz? Los autores dicen: “En su nuevo libro, Berlitz aprovecha una valiosa técnica pseudocientífica: presentar un fenómeno extraño, seguirlo con una explicación razonable que le quita lo exótico, y de inmediato sugerir que tales explicaciones son demasiado simples para ser verdad.”

Con estos dos ejemplos podemos darnos cuenta de la estructura del libro. A lo largo de esta obra encontramos comentarios acerca de otros “enigmas” como Nessie, el Yeti, los canales de Marte y el misterio de Tunguska.

Los autores comentan que “como los ingenuos y los charlatanes se dan en todas las naciones y sistemas económicos, en todas las naciones es necesario trabajar en el derrumbe de patrañas”.

lunes, octubre 10, 2005

Que Cristo sin el dolor no es Cristo


¡Cristo!
Viniste a glorificar las lágrimas...
no a enjugarlas...
Viniste a abrir las heridas...
no a cerrarlas...
Viniste a encender las hogueras...
no a apagarlas...
Viniste a decir:
¡Que corran el llanto
la sangre
y el fuego...
como el agua!
León Felipe.


Le encanta que le muerdan las entrañas.

Promete la vida eterna a quien beba de su sangre. Promete el paraíso a quien muerda y coma de su cuerpo. A ese hombre-dios que sangra le fascina que le claven los dientes.

Los golpes que recibe no le afectan; le lastima y angustia la indiferencia. Ofrece su cuerpo desnudo como alimento. Necesita del martirio, se alimenta de él. Goza con la persecución y el tormento físico, y no nos lo dice.

Cristo no sería Cristo sin el sufrimiento y la tortura; por eso los pide, por eso los exige.

Sin sacrificio no habría héroe; y sentirse mártir, salvador, es lo que ansía, es lo que reclama en su delirio de grandeza.

Amor por la angustia y el suplicio es lo que tiene este Cordero. Cada llaga, cada escupitajo, le hace sentir importante. El Hijo del Hombre gime de placer con cada golpe, con cada azote. Aflicción y agrado se mezclan en su espíritu.

Sollozos e inmolaciones le ofrecen sus seguidores. El llanto, los sentimientos de culpa, las alabanzas y los elogios de la humanidad alimentan el alma del dios-sanguijuela.

“Bienaventurados los pobres y bienaventurados los que lloran y bienaventurados los que por mi causa sean perseguidos y bienaventurados los que me rinden culto y pleitesía.” Aquél que decía no haber venido a ser servido sino a servir, ansía ser adorado por las multitudes y para ello se sirve del dolor.

Las ofensas y las burlas le emocionan, le fascinan. “¡Sufrí por ti, morí para salvar tú alma!” ¡¡Mentira!! El pequeño dios sabe que sin las ofensas y sin la humillación jamás trascendería. Egoísmo es todo lo que había en el corazón del que quita-el-pecado-del-mundo cuando se entregó a la cruz. Cristo no fue traicionado, no fue abandonado en el madero... así estaba planeado. Sabe que sin ese calvario nadie lo recordaría.

Un dios que es representado crucificado después de haber sido golpeado es el mayor chantaje, la más grande estafa. La cara de víctima de Cristo logra a la perfección su objetivo. La culpa, la sangre, el dolor y la admiración del ser humano eran los objetivos buscados.

Jugar a ser Dios. Pasión por los juegos sadomasoquistas.

Sentir la sangre recorriendo su piel le excita. Su miembro aumenta de tamaño mientras lo insultan, mientras lo humillan. La corona de espinas le encanta. Con los clavos llega el orgasmo. Las tinieblas engullen la Tierra y ya no es posible contener la eyaculación.

Tormento infinito y placer infinito.

¡Amadísimo Longinos, que Dios te bendiga!

Es grande la vanidad del que no vino a traer la paz sino la guerra.

El que tres veces fue negado apetece que le golpeen ambas mejillas.

La Luz del mundo sin corona de espinas es inimaginable.

No es posible concebir al Manso y Humilde de corazón sin su cruz.

jueves, octubre 06, 2005

El evangelio según San Judas


Sobre Penumbria las nubes siempre prometen tormenta, pero se trata de una promesa que nunca se cumple; aquí “sólo se piensan pensamientos de las cinco de la tarde y quizá por eso los libros redactados en Penumbria son libros para leer en el ocaso”.

Es un hada oscura, “tan oscura que de ella no pervive nada sino el testimonio de su cólera”, la responsable de que en Penumbria siempre sean las cinco de la tarde. “Pero, aunque la luz es la misma siempre, hay un sol y una luna que indican ‘ahora es de día’ o ‘ahora es de noche’, que sirven para hablar del ayer, del hoy, en ocasiones del mañana, sin que haya el oscurecimiento ni la luminosidad correspondientes a la noche y al día, pues la ciudad irradia esa luz ambarina con el objeto de que sean, eternamente, las cinco de la tarde”.

La ciudad tiene varios lugares de interés, uno de ellos es la tienda de antigüedades del perverso Mefisto, “modesto repertorio de bizarrías” le llama él. Y es en el sótano donde guarda sus tesoros: “un collar de amatistas ‘para regalar a la esposa el día de su cumpleaños’, del que nadie puede desembarazarse una vez que ha ceñido el cuello y que va reduciendo su diámetro hasta estrangularnos; un reloj que da la hora sólo momentos antes de la muerte de su dueño; un retrato que cobra vida, se sale del cuadro y merodea por la tienda cuando Mefisto se va; un pequeño bailarín que toma proporciones gigantescas mientras duerme el niño o la niña a quien lo obsequiaron; un huevo de jade que al ser agitado emite una risa diabólica; un caballito de carrusel que relincha, voltea la cabeza y se encabrita para horror del jinete; una llave de plata que, suspendida en el aire, busca el ojo de la cerradura más arbitrario, ya sea de la puerta que nos conduce al infierno o el de la que nos lleva al paraíso, y que nos obliga a seguir su curso hasta llegar a esa puerta y abrirla...”

Pero de todos los lugares de interés sobresale la torre de Johan Rudisbroeck, “tan alta que se pierde entre las nubes”. La maldición del hada oscura tiene su origen en esa torre.

Johan Rudisbroeck “vivía entregado a grimorios, al opio, a la composición de sonetos eróticos y sobre todo a sus autómatas, a sus terribles muñecos inanimados, a sus maniquíes de pesadilla que, bajo las manos incansables de aquel artífice, parecían escuchar, mirar, oler con una intensidad mayor que la de los hombres. Algo sagrado, algo infernal desplazaba a esos robots por las escaleras de caracol y por el sombrío jardín interior de Rudisbroeck; los hacía hablar, cantar o reír con sus voces metálicas, los hacía bailar con sus piernas de hierro, fregar platos, barrer patios atestados de hojas muertas, desempolvar anaqueles...” Un día realizó su obra maestra, entonces se olvidó de sus otros golems, “de modo que éstos detuvieron sus faenas y quedaron inmóviles, oxidados por la lluvia”.

Una invitación para Rudisbroeck. Una maravillosa iniciación sexual. Un plan que parecía perfecto. Una promesa de felicidad. Un plan saliéndose de control. Un asesinato. Infelicidad. Cólera... Entonces la maldición cae sobre Penumbria.

Un viajero desea conocer todo lo concerniente al enigma que rodea a la tierra de la tarde eterna.

El hombre que por amor al misterio había entrado a Penumbria -y que por odio al misterio saldría de ella- leyó al fondo del teatro en tinieblas:

PAPÁ FRITZ Y SU GRAN GUIÑOL
VUELVEN A PENUMBRIA
OFRECIENDO NUEVOS
CAPRICHOS DE LA NATURALEZA
EN UN ESPECTÁCULO INOLVIDABLE
DE
PORNOGRAFÍA MÁGICA

Entonces comenzaron las primeras escenas del primer acto de la primera obra, extrañamente llamada “La Cristofagia o el Evangelio según San Judas”, una pieza en dos actos y una moraleja.

La imagen de las gaviotas posadas en el olivo fue borrándose paulatinamente, como si la cubriera el agua. Y una nueva imagen tomó su lugar: la de un hombre desnudo, muy delgado, clavado en una cruz, mirándonos con algo parecido al odio. La cruz dominaba, desde lo alto de una colina verdeante, paisajes de color y movimiento difusos: ora rojos, ora negros, ora llenos de gente, ora vacíos... Resultaba imposible distinguir escenas concretas o atrapar imágenes claras. El único elemento constante era el hombre de la cruz, en quien se reconocía ya, mudo y sangrante, al Cristo de los pintores y de los poetas, aunque sin Dimas ni Gestas ni romanos ni fieles. ¿De quién era la silueta, firme y a la vez trémula, que se acercaba por la derecha...? “¡San Pedro!”, dijo una voz, la de Papá Fritz acaso. Hubo un acercamiento a la cara curtida del viejo apóstol. Copiosas gotas de sudor se mezclaban con las gruesas gotas de saliva que resbalaban por su quijada. Tenía hambre, un hambre feroz. Voces andróginas llenaron el aire, murmurando: “Lo bajan de la cruz... Lo bajan de la cruz...” y el rostro de San Pedro se iluminó, cambió, pasó sucesivamente a ser la de una linda muchacha de labios rojos, el de un perro, el de un lobo, el de un monje con los dientes cariados y por último el del Cristo mismo... Lo bajan de la cruz, insistían las voces, mientras la imagen (en aquel escenario fuera del tiempo y del espacio) proponía ahora un banquete caníbal, cuyos concurrentes fueron siendo nombrados: Mateo, Juan, Lucas, Marcos, Pedro...

Y del manjar, del divino manjar, pronto quedó sólo un montón de huesos y de vísceras que los buitres fueron disputándose ante mis ojos horrorizados...

El primer acto de la función terminó cuando, salido del tétrico festín, uno de los buitres dejó caer entre el público un muñón semidevorado y la voz, la inconcebible voz de Cristo, pronunció estas palabras:

“¡Tomadme, tomadme si me amáis...! ¡No hay mejor hostia que mi sagrado cuerpo...!”

Después vendrían otros actos desconcertantes, actos en los que se violarían las leyes de la física.

Pero no es posible que suceda de otra forma: Penumbria es una tierra fecunda en prodigios. Un lugar donde todo ocurre durante una especie de delirio cruel en el que todo es posible y nada sorprende a nadie.
Emiliano González nos habla de todo esto en Rudisbroeck o Los autómatas (extracto de Los sueños de La Bella Durmiente).

martes, octubre 04, 2005

La filosofía de Ruy Pérez Tamayo


Una encuesta nacional aplicada a 700 personas en plazas públicas de las seis ciudades más importantes, demostró que hay poca cultura científica en México. He aquí algunos de los porcentajes obtenidos:

Opina que la parapsicología y la astrología son ciencias: 65% y 80%, respectivamente. Se dejarían hipnotizar para conocer sus vidas anteriores: 55%; rechazó la hipnosis por miedo a conocer sus otras vidas: 45%. Estos datos los proporciona José Antonio de la Peña, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias y director del Instituto de Matemáticas de la UNAM.

Ante resultados como los anteriores, y ante las políticas que el gobierno mexicano ha seguido en materia de ciencia y tecnología, se hace visible la necesidad no sólo de divulgar el conocimiento científico sino también de explicar qué es la ciencia, en qué consiste, cómo se define y se juzga su calidad.

Ruy Pérez Tamayo considera urgente realizar esta labor, ¿y a qué se debe esta urgencia? “No es que sin ciencia el futuro de los países del Tercer Mundo sea incierto: es que sin ciencia no tenemos futuro.” Así, mediante sus obras de divulgación científica, Pérez Tamayo desea contribuir a disminuir la distancia entre la ciencia y el hombre latinoamericano contemporáneo.

Ruy Pérez Tamayo es médico cirujano egresado de la UNAM, fundó y dirigió durante 15 años la Unidad de Patología de la Facultad de Medicina de la UNAM, ha sido investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM y del Instituto Nacional de la Nutrición “Salvador Zubirán”. Desde 1987 es Director adjunto de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre los libros que ha publicado se encuentran En defensa de la Ciencia, Tríptico y El viejo alquimista.

Pérez Tamayo es una de las figuras más importantes dentro de la comunidad científica mexicana, por ello y para celebrar sus 80 años de vida, la Facultad de Medicina de la UNAM y la Coordinación de Humanidades de la misma universidad le rindieron, en octubre del año pasado, un justo homenaje.

Durante el homenaje realizado en la Coordinación de Humanidades, la doctora Mari Carmen Serra Puche expresó que Ruy Pérez Tamayo es ejemplo de un científico humanista. Multifacético en realidad: médico, maestro, investigador, escritor, divulgador de la ciencia; nos ha enseñado que es posible combinar la docencia con la investigación, el trabajo profesional con las letras, que es factible trascender las barreras que impone el ámbito académico y llevar el conocimiento científico a la calle para convivir con los demás elementos que conforman nuestra cultura... Quisiera dirigir la atención hacia el hombre que día a día ha demostrado que la ciencia es una forma de vivir la vida. Hace poco tiempo Ruy Pérez Tamayo hablaba de las dificultades de incorporar el espíritu de la ciencia en la cultura nacional, señalaba que los obstáculos son milenarios y están profundamente arraigados en nuestra cultura. Se trata nada menos que del esquema mágico-religioso de la vida y de la naturaleza, que se conserva en infinidad de detalles de nuestro comportamiento cotidiano. No se trata de que el espíritu científico sustituya el mágico-religioso, un fanatismo por otro, sino de sustituir una forma de relación del hombre con la realidad -que es poco eficiente y que puede ser causa de muchos sufrimientos innecesarios- por otra manera de enfrentarse al mundo y a la vida que desde hace mucho tiempo ha demostrado ser un camino más seguro y más rico para alcanzar el conocimiento.

El doctor Marcelino Cereijido apuntó que desde su punto de vista el analfabetismo científico es uno de los grandes problemas de nuestro país, y que para combatirlo hacen falta líderes del calibre de Pérez Tamayo. Explicó que la divulgación científica sólo puede considerarse completa cuando cubre tres puntos: 1. Divulgar el conocimiento. En este aspecto el doctor Pérez Tamayo es un maestro porque se la pasa dando conferencias por todo el mapa, ha fundado revistas, escribe artículos, y lo hace con un nivel, con un discurso que le hace merecer estar sentado en una institución tan grande como la Academia de la lengua. 2. Explicar qué es la ciencia, es decir, qué es el aparato científico, de dónde salió, quiénes lo armaron, qué características tiene. y 3. Cultivar la filosofía de la ciencia. La obra de Ruy Pérez Tamayo, como veremos más adelante, abarca los tres puntos.

El historiador Elías Trabulse no pudo asistir por razones de salud, pero sí participó con un texto titulado “La historia de la ciencia en la obra de Ruy Pérez Tamayo”. Entre otras cosas escribió: Para nuestro sabio autor, la historia de la ciencia más que ninguna otra disciplina, más aún que la filosofía, es la que nos ha enseñado que el método científico, concebido como una doctrina absoluta y canónica, es un artificio... La historia de la ciencia en los últimos 300 años –escribía ya en 1987- es la historia de un gran éxito, ninguna otra aventura del intelecto humano ha logrado transformar las raíces y la estructura de la sociedad de manera tan radical y en un plazo tan breve. Sin embargo, como buen historiador Pérez Tamayo sabe que escribir historia es interpretar, según él, en el oficio de historiar no es posible describir sin interpretar... Su interés por la ciencia lo lleva a estudiar su desarrollo en México a lo largo del tiempo y su situación actual, muchas páginas de diversas obras suyas -sean libros o artículos- están dedicadas a valorar la historia de la ciencia en México desde sus orígenes hasta el presente.

Un ejemplo del interés que por la historia tiene Pérez Tamayo es el libro De la magia primitiva a la medicina moderna, este libro es el número 154 de la colección La ciencia para todos, del Fondo de Cultura Económica. Un libro que todo escéptico disfrutará.



A continuación me referiré a algunas ideas que Pérez Tamayo expone en dos obras: Acerca de Minerva (el número 40 de la colección La ciencia para Todos) y Cómo acercarse a la ciencia (del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes).

En ambas obras nos da su definición de ciencia: actividad humana creativa cuyo objetivo es la comprensión de la naturaleza, y cuyo producto es el conocimiento.

Pero no se queda ahí, nos menciona algunas de sus características: La ciencia es una empresa esencialmente social. Sus observaciones y teorías deben ser conocidas, discutidas y aceptadas por sus colegas más cercanos, luego por el sector interesado de la sociedad científica de su país, y finalmente por la comunidad científica internacional. Mientras más amplio sea el consenso alcanzado por las ideas de nuestro investigador solitario, mayor será su contribución al conocimiento científico y su influencia en el desarrollo de la ciencia en general (...) El consenso generalizado es un carácter necesario e indispensable de la ciencia, pero no es suficiente.

Las proposiciones científicas son tentativas y aproximadas, aceptadas condicionalmente a pruebas cuyos resultados deciden si se conservan o modifican, y que además no afirman nada categórico sino siempre como un nivel de probabilidad.

¿En dónde radica la fuerza de la ciencia? En que funciona, trabaja, y nos permite hacer predicciones sistemáticas sobre la manera como se comportará X en las condiciones Y y comprobar tales predicciones cada vez que se hace la prueba.

La ciencia está basada en tres elementos que surgieron en tiempos diferentes, y que se refieren a dar la espalda o renunciar a ciertas posturas filosóficas:
1) Renuncia a las explicaciones sobrenaturales de los fenómenos propios de la naturaleza.
2) Renuncia a la búsqueda de respuestas a las grandes preguntas, como por ejemplo, ¿cuál es el destino del hombre?
3) Renuncia al intento de contestar cualquier pregunta (grande o pequeña) sobre la naturaleza por medio exclusivo de la razón.

Aquí Pérez Tamayo se refiere al papel importante que tienen en la adquisición del conocimiento científico la experiencia, las observaciones, los experimentos y la verificación objetiva.



El autor de Acerca de Minerva asegura que desde los inicios de su carrera se interesó en la filosofía de la ciencia. Comenzaba su carrera cuando asistió a un curso que sobre el método científico dictó el doctor Arturo Rosenbleuth.

Esto nos lleva a preguntarnos ¿qué piensa Ruy Pérez Tamayo acerca del método científico?, ¿existe tal método?, ¿en qué consiste? Esta es una cuestión importante dentro de la filosofía de la ciencia, Ruy se opone a la visión que considera la metodología científica como esa receta que nos obligaron a memorizar en secundaria (observación, hipótesis, experimentación, bla, bla, bla) y que aplicada a cualquier problema supuestamente nos garantiza su solución. ¿Entonces cuál es el método científico? El que acepta la existencia de una realidad externa sujeta a la causalidad determinista, de investigadores plenamente conscientes de la contribución de las personas, y de la serendipia, en la determinación de lo que creemos conocer de ella. ¿Qué es serendipia? Resultados completamente sorpresivos (Ruy tiene un libro titulado precisamente así, esta obra reúne algunas conferencias que ha impartido y en una de ellas explica el origen del término). ¿Qué papel tiene la suerte en la metodología científica? Algunas escuelas de pensamiento desean desterrar del discurso científico cualquier elemento que no sea lógico, sin embargo Ruy Pérez dice que: La razón es necesaria pero no suficiente. Las corazonadas, las ideas surgidas de repente. Los accidentes felices en el laboratorio, las serendipias, las coincidencias inexplicables y otros tipos más de ocurrencias imprevistas, constituyen elementos de enorme importancia en la marcha cotidiana de la ciencia. Esto ha sido reconocido por el filósofo Popper y sus seguidores como el componente principal en la elaboración de las hipótesis; y por el fisiólogo mexicano Rosenblueth como el aspecto “ilógico” de la ciencia.

Reconoce que existen pensadores que niegan la existencia del componente irracional en la investigación científica, y que sus argumentos parecen convincentes, pero agrega: la gran mayoría de los científicos activos deseamos ser lo más racionales posibles, pero tenemos conciencia de que el mundo está hecho de otro modo y que una parte (variable según la ciencia de que se trate) de nuestras actividades todavía pertenece al rubro de lo irracional. Reconoce que la conclusión no le agrada pero le parece que se acerca a la realidad.

Algunos mitos entorno al quehacer científico caen ante la crítica del médico y filósofo. El hombre sólo alcanza la madurez responsable cuando aprende a distinguir entre la fantasía y la realidad.

Veamos dos de esos mitos.

Uno de los mitos más generalizados sobre los científicos es que se trata de sujetos de comportamiento excéntrico desconectado de la vida que les rodea y dirigida a alcanzar metas que los demás no ven, y cuando las ven les parecen superfluas o ridículas.

El siguiente mito considera que la ciencia es similar a la magia (¿explica esto que para el ciudadano común –como lo muestra la encuesta de la que hablamos al principio de esta entrada- la astronomía y la astrología sean igualmente científicas?): Sin embargo, ni la ciencia es magia, ni los científicos somos magos. Lo que hacemos en nuestros cubículos y laboratorios, o en el campo de estudio, no es secreto ni misterioso, sino todo lo contrario. No se invocan poderes ocultos; se aplican los de la naturaleza y no se cuenta con la ayuda del ‘Maligno’ sino con la crítica y el consejo de nuestros colegas; tampoco hay varita mágica o polvos celestiales sino mucho trabajo y, a veces, algo de suerte.

Ruy también examina cuestiones como las categorías estéticas en la ciencia. Los trabajos científicos pueden calificarse como buenos o malos dependiendo de su concordancia con la realidad (con los fenómenos naturales). Sin embargo, cualquiera que haya escuchado a dos o más científicos discutir acerca de sus contribuciones o las de otros colegas, habrá oído el uso de otros adjetivos que, a primera vista, no parecerían tener nada que ver con la ciencia: por ejemplo, un trabajo puede ser ‘bello’, ‘sobrio’, ‘barroco’, ‘fino’, ‘horrendo’, ‘grandioso’; ‘armónico’, ‘elegante’, etcétera. Tales calificativos harían pensar que se está enjuiciando no un trabajo científico sino una obra de arte, en vista de que se trata de apreciaciones esencialmente estéticas. ¿Qué tienen que ver estos juicios estéticos en la apreciación o evaluación del trabajo de los científicos? ¿No que la categoría más importante dentro de la ciencia es la verdad y dentro del arte es la belleza?

Los funcionarios públicos, economistas, administradores y todos aquellos que participan en la forma en que se asignan presupuestos a la actividad científica harían bien en estudiar las diferencias entre ciencias básicas y ciencias aplicadas, esta división refleja una confusión de términos, así como el desconocimiento de lo que la ciencia realmente es, la forma como trabaja y las funciones que puede y debe desempeñar en nuestro país.

Esta ha sido una muy breve exposición de lo que Ruy Pérez Tamayo ha reflexionado acerca del quehacer científico. Y realmente ha sido un vistazo rápido a su pensamiento, en sus libros podemos encontrar reflexiones acerca de la verdad científica, los experimentos, el error en la ciencia, las acusaciones de “fracaso” que se le suelen hacer, el reduccionismo científico, la relación entre ciencia y tecnología, los enemigos de la ciencia, la relación entre ciencia, economía y sociedad...

Para finalizar mencionemos lo que la visión científica nos recomienda hacer frente a nuestro desconocimiento, es evidente que ignoramos la respuesta a una gran cantidad de fenómenos. ¿Qué hacer ante esa ignorancia?
Para el pensador del que hemos escrito, existen dos opciones: la más antigua, la tradicional y la más popular ha sido y sigue siendo inventa lo que no sabes, adivina lo que ignoras, rellena tu ignorancia con fantasía. La respuesta minoritaria ha sido y sigue siendo: detente ante lo desconocido, confiesa tu ignorancia, vive en la realidad de la incertidumbre. Pérez Tamayo nos dice que sus simpatías se inclinan más al lado minoritario.

Difícilmente contaremos siempre con los datos necesarios para analizar y llegar a comprender todos los fenómenos que nos interesan, sin embargo, no por ello nos comprometeremos con “explicaciones” que recurran a la magia o a lo sobrenatural. En palabras de Ruy Pérez Tamayo:

La filosofía de la ciencia enseña que las decisiones racionales siempre deberán hacerse sin información completa, que nuestro destino en la Tierra es adivinar la conformación más probable del sector de la naturaleza cuya estructura nos interesa y trabajar incansablemente en averiguar hasta dónde nuestra imaginación realmente corresponde a la realidad. El resultado de este doloroso proceso es lo que llamamos conocimiento. Y nada más.

lunes, octubre 03, 2005

La sangre digna de los dioses


Fue lo más placentero que había sentido en toda su vida, jamás imaginó que tal placer fuera posible, no quería terminar... Estaba extasiado, como atontado por lo inmensamente sabroso de la experiencia y una hermosa sensación de tibieza invadía su cuerpo.

Tenía 600 años de vida y se reprochó el haberlo hecho hasta ese día. Cuánto tiempo perdido: "Si lo hubiera descubierto algunos siglos antes", se repetía a cada momento.

Sabía que estaba transgrediendo la ley, que el castigo por aquella acción podía ser terrible... pero valía la pena; oh sí, claro que valía la pena. Pensó que podía soportar siglos de castigo por un segundo de aquel placer.

Hasta ese día sus víctimas habían sido seres humanos, pero junto a Ella los seres humanos resultaban algo vulgar, deplorable. El sólo recordar todas las ocasiones en que le había extraído la vida a los seres humanos, le causaba asco, repugnancia... Ella era más digna de él, de los de su especie... su sangre sí era alimento digno de los dioses. ¿Un ser humano?, después de aquello, ¡jamás!, sería preferible morir de sed por toda la eternidad.

Nunca había probado sangre tan exquisita, tan sabrosa, tan hermosamente irresistible; su aroma, su consistencia, su textura entre la lengua y los labios, su sabor... ¡Oh Dioses! ¡Qué bello era todo!... Al tacto le pareció casi tan placentera como al beberla. Sostenía el cuerpo de su víctima junto al suyo en aquel cuarto oscuro, mientras le quitaba la vida en medio de un placer tan arrebatador que casi le hacía perder el sentido... Un verdadero éxtasis.
Pero terminó, la experiencia llegó a su fin a pesar de los deseos del asesino por continuar; el hermoso cuerpo de su víctima, ya sin vida, fue depositado en la cama del cuarto.

Antes de partir la miró sin dejar de sentir un poco de tristeza por ella -le estaría por siempre agradecido-, una adolescente de apenas 15 años que le había mostrado el placer, es decir, el verdadero placer.

En un arrebato, el vampiro se acercó al ángel, le acarició las mejillas, pasó las yemas de sus dedos con sumo cuidado por las bellas alas, tan blancas como seguramente lo había sido el alma de su dueña; le besó la frente sintiendo un amor tan grande como nunca antes lo había sentido por alguien... Le besó los labios con enorme ternura y salió de la habitación por la ventana, con el cerebro latiéndole lenta y tibiamente después de aquel orgasmo; y mientras pensaba que pronto tendría que repetir el banquete, se perdió en la oscuridad de la noche de la lúgubre Ciudad de México.