viernes, noviembre 24, 2006

El director de cine Abel Salazar se encontraba trabajando con su equipo la madrugada del 29 de Julio de 1977, para el final de la película Picardía Mexicana se necesitaban algunas tomas del amanecer de la Ciudad de México, a las 6:10 de la mañana el camarógrafo se da cuenta del paso de algunos OVNIs y decide filmarlos. Hablamos –claro está- del famoso Caso Puebla. Hasta donde sé, esa es la primera filmación de un OVNI hecha en México. Pero podemos asegurar que la “videoufología” nació a mediados de 1991: durante el eclipse del 11 de Julio varias personas grabaron (en la Ciudad de México y en Puebla) un presunto OVNI, posteriormente un testigo filmaría un OVNI durante el desfile militar del 16 de septiembre.

Fue así como varias personas decidieron hacer de la videoufología su pasatiempo... Así es como nacen “Los Vigilantes”.

Y junto con la videoufología y los vigilantes, nace otro fenómeno: el fenómeno Maussán (de hecho, los tres están interrelacionados).

El periodista Nino Canún decide llevar a cabo, dentro de su programa “¿Y usted qué opina?”, debates sobre OVNIs. Estos debates tienen gran éxito, algo que seguramente no se esperaba Canún. Es en el debate del viernes 19 de julio de 1991 cuando Jaime Maussán presenta el primer video del “OVNI” del eclipse. En su ingenuidad (¿será correcto ese término?) afirmaba que el video había sido sometido a pruebas que demostraban que se trataba de algo inexplicable, ¿qué tipo de pruebas eran esas? Solarizaciones, cuadros congelados, cámaras lentas y acercamientos. ¡¡Guau!! En ese programa invita a que le envíen videos del eclipse en los que aparezcan OVNIs.

Ya con varios videos en su poder, y después de someterlos a esas extraordinarias pruebas, se presenta en otros programas de TV (como “Siempre en Domingo”, un programa de espectáculos). Eso sí, Maussán logra crear expectación (al menos así lo recuerdo), se trataba de un caso perfecto: alrededor de 15 personas que no se conocían habían filmado la misma “nave”, no se trataba –en palabras de Maussán- de una estrella, tampoco de un avión, un helicóptero o un globo sonda. Es importante señalar que en un principio el ufólogo afirmaba que lo filmado “podría ser, sólo podría ser, una nave con tecnología no conocida en este planeta”, a los pocos días ya hablaba con toda seguridad de la nave, de un campo antigravitatorio que usaba para desplazarse y del mensaje que querían transmitirnos los hermanos del cosmos: “¿por qué en un eclipse total de sol?, ¿por qué en la ciudad más grande del mundo?, ¿por qué ante miles y miles de cámaras?”

Posteriormente la gente empieza a enviarle videos de OVNIs, pero ya no del día del eclipse. Entonces se da una retroalimentación. Los vigilantes pasan horas en las azoteas de sus casas filmando supuestos OVNIs (los cuales pueden ser en realidad trucos, globos, dirigibles, papalotes, reentrada de chatarra espacial, etc.) y Maussán los presenta en TV y en sus conferencias ($). Tal es el fenómeno Maussán del que hablo. El ovnílogo terminó convirtiendo a México en “el país más visitado por los extraterrestres”. Héctor Chavarría se referiría a esto como “la oleada fabricada por Jaime Maussán para la televisión.”

El asunto de los análisis realizados a los videos del OVNI del eclipse, daría como resultado el surgimiento de “expertos” en análisis por computadora de videos de platillos voladores; en la escena ufológica mexicana aparecieron los imitadores de William Spaulding. En 1957 se fundó en Estados Unidos el Ground Saucer Watch (GSW), cuyo director era Spaulding, éste fue el primer grupo dedicado a hacer análisis por computadora de fotografías y videos de OVNIs. A finales de la década de los setenta, Pedro Ferriz expresaba: “Un cambio fundamental lo representan la interpretación de las fotografías por medio de las computadoras de William Spaulding y las interpretaciones teóricas de Vallée y Hynek. Para mí, están muy cerca del meollo del asunto y por eso me ligué con ellos. La computadora es un arma tremenda; antes cualquier persona podía falsificar una foto aventando un plato de plástico en el aire, pero esta computadora determina la densidad del objeto y detecta si es plástico o metal; éste ha sido, definitivamente, un gran paso.”

Los análisis de estos expertos (Víctor Quezada y Mario Torres Luján) difícilmente podrían haber sorprendido a críticos como Luis Ruiz Noguez (quien escribió un artículo en el que analiza el fraudulento trabajo realizado por Torres Luján; Torres redactó un texto en el que supuestos testigos narran su experiencia, lo cortó en varios párrafos, y en cada caso que “analizaba” mezclaba –después de hacer las adaptaciones correspondientes- esos párrafos, Luis escribió: “La probabilidad de que cinco testigos, en diferentes lugares y tiempos, escribieran un mismo relato es prácticamente cero”; lo mismo se puede decir de sus “análisis por computadora”, en todos los casos usaba el mismo texto).

Actualmente veo el fenómeno Maussán como una mezcla de negocio (“compre la serie ‘Los secretos de Jaime Maussán’, compre nuestra revista, acuda a nuestras conferencias, compre los medallones con diseños basados en los crop circles, etc.”) y secta religiosa (“se acerca el encuentro, los tiempos están cumpliéndose, pronto entraremos a una nueva era”).

Las ufologías –la ingenua y la crítica- manejan discursos que, tal como lo veo, no podrán encontrarse jamás. A fin de cuentas, ¿para una secta platillista como la que encabeza Maussán, qué importancia puede tener la reflexión crítica y verdaderamente científica? Luis Ruiz Noguez ha publicado algunos artículos que muestran a lo que me refiero cuando hablo de ufología crítica: "Ufología ¿una ciencia?" (primera, segunda, tercera y cuarta parte)

Los tres casos que mencioné al inicio de esta entrada cuentan con una explicación: el OVNI del caso Puebla resultó ser chatarra espacial o como diría Héctor Chavarría: se trató de una nave espacial, que fuera una nave espacial terrícola es un simple detalle; la “nave extraterrestre” grabada durante el eclipse resultó ser el planeta Venus (de hecho, casi todos los testigos mencionaban que habían confundido al OVNI con una estrella o planeta; el mismo Maussán decía que “la nave” parecía una estrella) y el “platillo volador” del desfile, un globo sonda.

Conozco tres investigaciones sobre el “OVNI” del eclipse: una es de Óscar García (tal vez Luis R Noguez se anime a publicarla en Marcianitos Verdes), otra de Héctor Escobar y la última de Tim Printy.

Héctor Escobar comenzó a hacer ufología en la revista Contactos Extraterrestres, fue uno de los fundadores de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE) y uno de los editores de la revista Perspectivas Ufológicas, es autor del libro 500 años de OVNIs en México (publicado por Mina Editores). Su trabajo debe ser conocido por todo aquel que desee conocer a profundidad el “fenómeno OVNI” en México, entre otras cosas, realizó un análisis de las diferentes “oleadas” vividas en nuestro país, revisó los casos de aterrizaje, buscó los casos con alto grado de extrañeza y credibilidad, y realizó el MEXCAT (catálogo que reúne 673 casos ocurridos en México y que van de 1947 a 1994).

A continuación presentó la primera parte del artículo que escribió sobre el supuesto OVNI del eclipse.


EL OVNI DEL ECLIPSE
(Primera parte)

Por Héctor Escobar

De pronto, la ufología mexicana resucitó de su permanente agonía de más de diez años y toda la sociedad se vio sacudida por una fiebre OVNI, sólo comparable a aquellas registradas en 1950, 1965 y a finales de la década de los 70.

Los platos voladores habían regresado, una vez más, para distraer al ciudadano medio de sus tareas cotidianas. Los OVNIs estaban en todas partes, era el tema obligado en cualquier fiesta o reunión; se desempolvaron los “ufólogos” y nació un gran negocio...

México, al igual que el resto del mundo, no escapó de la década perdida de la ufología. Ya era comentario entre los ufólogos del extranjero, que los años 80 habían significado la debacle de los OVNI. Después de “pasearse” por medio mundo, se habían alejado. Los periódicos ya no publicaban ninguna noticia, ya no había aterrizajes ni enanitos verdes, ni tampoco grises; los platos voladores ya no se estrellaban y el público interpretaba las luces en el cielo como lo que efectivamente eran: Venus, estrellas fugaces, bólidos, satélites, etc.

En México, la última oleada OVNI había durado demasiado. Inició con el avistamiento del piloto Carlos Antonio de los Santos a quien los extraterrestres le paralizaron su avioneta, siguió el OVNI estrellado en la sierra de Puebla y en medio de todo esto, los medios informativos hicieron su agosto lanzando diversas revistas como “Contactos Extraterrestres”, “Afirmaciones Extraterrestres”, “Oculto”, “OVNI”, etc.

En toda esta época no faltaron contactados con seres de Ganímedes, de las Pléyades y rumbos cercanos, curaciones con ayuda de maestros extraterrestres, bases extraterrestres en la “Zona del Silencio” y una que otra laguna de la República Mexicana. Se organizaron congresos a los cuales asistió lo más preclaro de la ufología internacional: Desde Hynek y Vallée, pasando por Von Keviczcky y Antonio Rivera, hasta Salvador Freixedo. Sin olvidar a personajes tan estrambóticos como el racista Von Däniken.

El eclipse

El 11 de julio de 1991, la república mexicana fue escenario de uno de los acontecimientos astronómicos más hermosos e impresionantes de fines de milenio. Un eclipse total de sol que duró varios minutos. El espectáculo era asombroso y nadie quería perdérselo. La televisión mexicana, tanto la privada Televisa como la estatal Imevisión cubrieron ampliamente el suceso. El público miraba al cielo nuevamente y empezaba a ver cosas extrañas...

En ese momento apareció Jaime Maussán, periodista televisivo, coordinador del programa “60 Minutos”, una copia del original “60 Minutes” de la televisión norteamericana. El programa mexicano estaba en este entonces ya en plena decadencia y condenado a los horarios del domingo después de las 11 de la noche.

Como parte de su labor periodística Maussán había trabajado en la producción de un programa especial (para venta en videocasete) acerca del eclipse titulado “El Sexto Sol”. Anteriormente Maussán había incluido en su serie 60 Minutos un par de programas dedicados por entero al contactado suizo Billy Meier, en donde “demostraba de forma concluyente” que Meier mantenía contacto con seres provenientes de las Pléyades; así lo avalaban el ufólogo Wendelle Stevens y los “científicos” Jim Dilettosso y James Hurtak (¿¿¡¡??). La historia de Meier no tuvo gran influencia en el mundillo ufológico mexicano, pues muchos años antes Contactos Extraterrestres había publicado los trabajos de Von Keviczcky en donde demostraba los fraudes de Meier. Igualmente el decano de los ufólogos nacionales, Pedro Ferríz, había advertido ya sobre lo fraudulento de la historia del granjero suizo.

Esto era todo hasta que con motivo del eclipse llegan algunas personas con Maussán para informarle que al fotografiar el eclipse había aparecido un OVNI. El objeto era invisible, pues en el momento de tomar las fotografías no vieron absolutamente nada... ¿pruebas de la tecnología extraterrestre?

Había cientos de fotos; todas iguales: el sol eclipsado, el anillo de diamantes y un objeto difuso de forma lenticular en las cercanías. Pronto vendrían los videos.

El primer programa dedicado a los OVNI de una interminable serie organizada por el conductor Nino Canún duró de las 11 de la noche a las 7 de la mañana del día siguiente, entre los participantes había de todo, investigadores creyentes, escépticos y uno que otro contactado. Se habló de todo, desde la lápida de Palenque hasta “las 148 especies de razas extraterrestres que tienen bases secretas en la Tierra” y de las cuales se enseñaron los mapas con su precisa localización (¡menos mal que eran secretas!). Luego llegaron las fotos del eclipse... Cuando vi una de ellas por vez primera, mi impresión inicial fue que se trataba de reflejos producidos al interior del mecanismo de la cámara, esto explicaba el por qué de la supuesta invisibilidad del OVNI. La forma y características del “objeto” eran muy similares a las obtenidas por reflejos. Como entre los fotógrafos había varios “fotógrafos profesionales” rebatieron que “...las cámaras no producen reflejos...” (sic). Pero vendrían aún los videos. Luego del primer programa de televisión se hizo otro más en el cual no se invitó a escépticos, éste rompió todos los récords de la televisón mexicana durando de las 11 de la noche a las 9 de la mañana del día siguiente. En este, Jaime Maussán presentó por vez primera ante el público, numerosos videos logrados por aficionados en los cuales aparecía un pequeño punto luminoso bastante abajo del sol. Según Maussán se trataba de una nave extraterrestre...

Los videos

Sólo se requirió mostrar los videos una sola vez, según ha dicho Jaime Maussán, y “cientos de personas se comunicaron para informarme de haber obtenido videos similares: el sol eclipsado, bajo él, un pequeño punto luminoso.”

Pronto, Maussán organizó un grupo de “observadores OVNI” llamado “Los Vigilantes”, compuesto por varias decenas de adolescentes y uno que otro “adulto” que, cámara de video en mano, pasaban horas enteras en las azoteas de sus casas esperando el paso de alguna nave de las Pléyades o quizá de Zeta Retículi...

El éxito fue tal que en uno de los innumerables programas sobre los OVNI que siguieron, Maussán declaró poseer varios cientos de videos OVNI “absolutamente comprobados”. Maussán anunció además, con bombo y platillo, la puesta a la venta de una serie de videocasetes comerciales (12 en total) referentes a los OVNIs del eclipse y el segundo “Contacto desde las Pléyades” trataba del famoso contactado Billy Meier y sus contactos con la rubia extraterrestre Semjase... Maussán prometía más videos, uno sobre Crop Circles, otro sobre el secuestro del puertorriqueño Amaury Rivera, algunos más sobre los miles de extraterrestres que sobrevolaban México... y uno o dos más sobre un “contactado misterioso” que llamaba “El Billy Meier mexicano”, cuyo caso “era tan impresionante y verídico como el de Meier y el de George Adamsky”.

Claro –decía- “esto no es negocio, sólo queremos informar” y adoptando un estilo ummita declaraba: No crean en nada de lo que les digo.

La atmósfera OVNI estaba preparada; pronto hubo aterrizajes, se resucitó el OVNI de Atlixco y miles de curiosos acudieron al pequeño poblado del estado de Puebla a ver al OVNI que –según decían- “todas las noches pasaba por ahí a la misma hora”. El OVNI era una luz grande amarilla con dos luces más pequeñas a su lado, una roja y una verde. ¿O no? Meses después aparecieron reportes de aterrizajes en Poza Rica, Veracruz y en Tula, Hidalgo.

La euforia fue enorme, las publicaciones OVNI aparecieron por doquier, libros, revistas, número especiales, videos, etc. Se organizaron más conferencias, vino James Hurtak a hablarnos del fin del mundo, el rostro de Sidonia y las Llaves de Enoc, todo esto en medio de rezos y oraciones. Jorge Martín vino a presentarnos a Amaury Rivera y Wendelle Stevens a hablarnos de Billy Meier.

miércoles, noviembre 08, 2006

Guías astrológicas para el próximo año


Ya están a la venta las guías astrológicas para el año 2007 de Amira y “Giovannita”. Amira se promociona como la mejor astróloga de los últimos tiempos. Giovanna se promociona como “La primera y más reconocida astróloga de México.”

La guía de Giovanna afirma en su publicidad:

El año pasado predijo:
El conflicto de la crisis política en nuestro país
Las inundaciones y el desprendimiento de los cerros
La caída de Saddam Hussein

La astróloga que reveló:
El temblor de 1985
El desbordamiento del río Mississippi
Los atentados a las Torres Gemelas
El aumento al precio del petróleo en México
El accidente de un artista famoso en motocicleta (Edgar Ponce)


En las 176 páginas que integran su guía, Giovanna está dispuesta a aconsejar “signo por signo y mes tras mes” cuándo se deben comprar artículos electrodomésticos, cuándo cortarse el pelo, cuándo sacar a pasear al perro, etc.

No sé por qué los astrólogos tienen la idea de que no es posible realizar nuestras actividades de todos los días sin consultar el horóscopo.

Parte del éxito de los astrólogos se debe a la mala memoria del público. Si usted cree en la astrología y está interesado en comprar la guía de Giovanna, espere un momento, entérese aquí de lo que la publicidad oculta: las predicciones que la astróloga lanzó para el año 2005 y que no se cumplieron, y las que lanzó para este año y que no se han cumplido (cuando termine el año revisaremos más detenidamente sus predicciones).

Para que el lector pueda juzgar la seriedad y credibilidad de la astróloga, le recomiendo visitar los siguientes blogs: El retorno de los charlatanes (en ese blog el lector podrá encontrar las predicciones que para el año 2005 lanzaron astrólogos y brujos de varios colores y sabores; también encontrará el análisis de las mismas) y Lab Journal (en éste se pueden leer las predicciones de Giovanna para el pasado mundial de futbol, y el análisis de las mismas). La conclusión es obvia: Giovanna miente al decir que puede predecir el futuro.

Después de leer los anteriores datos ¿tiraría usted su dinero a la basura comprando la inútil guía astrológica de Giovannita?