Cuando era niño, en la legendaria primaria Silvestre Revueltas, mis amigos y yo usábamos frecuentemente la frase que da título a esta entrada (¿queja?). Si a alguien le llamaban con el nombre de otro niño, ese alguien aplicaba el “no me perroconfundas”.
He publicado alrededor de treinta entradas en las que me refiero al charlatán Jaime Maussán (el ufólogo dice que es muy feo decir, sin sustento, que alguien es un charlatán; estoy de acuerdo, yo no le digo así nada más porque se me ocurrió, a lo largo de esas entradas he dado mis argumentos, y otros blogueros escépticos lo han argumentado mejor).
Por ello es que no puedo dejar de sorprenderme con cosas como la siguiente: ¡¡me confundieron con Jaime Maussán!!
Hace tiempo en la tele vi un reportaje sobre esto y siempre quise comentarlo, bueno vi al ufologo mexicano Martín Fragoso mostrar algunos de sus miles de vídeos sobre rarezas y ovnis, bueno en este caso sobre la posibilidad de que el ser humano pueda practicar la invisibilidad, a mi hasta ahora se me hace muy difícil de creer aunque de los japoneses se puede esperar lo que sea.
Pero yo no tengo miles de videos con rarezas y ovnis. Ya sabemos quién se gana la vida presentando videos de ufos. Además, recuerdo que fue Rodolfo Garrido (“asesor científico” de Maussán) quien presentó esos videos donde supuestamente se muestra la forma de lograr la invisibilidad.
¡Vaya con la gente despistada!
sábado, marzo 21, 2009
¿Platillos voladores de plasma construidos mediante bio-ingeniería-genética o simples lámparas de vidrio soplado?
Daniel W. Fry, Eugenio Siragusa, Orfeo Angelucci, Thruman Bethurum, George Adamsky, Howard Menger, Billi Meier y Sixto Paz Wells, son sólo algunos de los más famosos “contactados”.
En México también los extraterrestres han hecho buenos amigos: María del Socorro Pérez, Enrique Mercado, Salvador Villanueva, Rafael Pacheco Pérez, Rosendo Hernández García, y María Cristina Leguízamo, entre otros.
Durante varios números de la revista Contactos Extraterrestres (1975-1982), Carlos Ortiz de la Huerta escribió sobre las “enseñanzas transmitidas a Marla”, esas enseñanzas se las transmitía su maestro Karden.
María Cristina Leguízamo contactó con Antraspartalox, Kalin Karushema, El Espíritu Santo y un extraterrestre del “planeta verde”, planeta al que ella y su hijo (en ese entonces –1966- de 12 años) pudieron viajar.
Rosendo Hernández García pasó de abducido a contactado, allá por 1978. Fernando Téllez y Héctor Chavarría se trasladaron a Veracruz a investigar este caso.
El 21 de junio de 1976 Rafael Pacheco Pérez fue hipnotizado por los extraterrestres cuando iba a bordo de su avioneta, entonces le dieron un importante mensaje para la humanidad: “No importa mucho el nombre de nuestro planeta, ni el nombre de nosotros, lo que queremos es que ustedes tomen el camino correcto, que únicamente se logra a base de trabajo y a base de esfuerzo, y que logren salir de esta desviación tan errónea de que han sido objeto ustedes mismos por su propia voluntad.” Los hermanos del espacio le transmitieron telepáticamente el mensaje y él, a su vez, lo transmitió a la torre de control del aeropuerto de Acapulco.
Pero sería hasta la década de los noventa cuando irrumpiría en la escena ufológica mexicana el que podría ser considerado el “contactado” más conocido. Y es que éste apareció en un momento en el que el que existía un gran interés en los ovnis, interés generado en gran parte por Nino Canún. ¿Cómo negar que la gente seguía de cerca el fenómeno ovni cuando dicho conductor logró un programa de debate de 11 horas?
Fue en uno de estos programas cuando los ufólogos presentaron al “contactado” Carlos Díaz.
No es mi intención anotar los detalles de este caso, (quien esté interesado en leer esos detalles le recomiendo el artículo de Óscar García, uno de los más inteligentes investigadores que ha habido en México). Lo único que deseo en esta entrada es plantear una posible explicación a las imágenes de Díaz.
Ovnis de células o una divertida confusión
Primero ¿de dónde surge eso de que los platillos voladores que fotografiaba Carlos Díaz estaban hechos mediante “bioingeniería genética”?
El programa de radio Muy Interesante (XEQ-XEW) era conducido por Mario Méndez Acosta, Mauricio-José Schwarz y Mónica Lavín. En 1997 el escéptico Luis Ruiz Noguez publicó su libro 100 fotos de extraterrestres. El 9 de enero de ese año fue invitado al programa de radio para platicar sobre su obra, alguien del público preguntó sobre Díaz, sobre el asunto de los “ovnis de células” contestó:
“Maussán dice que son naves vivientes de plasma, aquí hay una cosa muy curiosa, dentro del grupo de Jaime hay un ufólogo suizo que dice ser exotecnólogo, tiene cierto conocimiento, él le comentó a Jaime en alguna ocasión que los objetos fotografiados por Carlos le parecían como plasma, refiriéndose al que llaman cuarto estado de la materia, pero Jaime en su escaso nivel cultural entendió que era plasma sanguíneo, entonces dice ‘plasma, entonces están vivas, las naves extraterrestres son seres vivos hechos de plasma’.”
Trucos fotográficos
En diversas ocasiones Jaime Maussán, dentro de los programas de debate que organizaba Nino Canún, invitó a los escépticos a acudir a sus oficinas para que comprobaran la seriedad con la que se investigaban los videos que la gente le mandaba. Lo que el ufólogo quería mostrarles era la forma en la que Víctor Quezada, del Grupo Sol, analizaba los videos.
El único escéptico que se acercó a Maussán fue Juan Chía.
Chía era uno de los invitados frecuentes a los programas de Nino Canún, durante algún tiempo fue miembro de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica (SOMIE). Posteriormente participó con Maussán en un programa de radio que se transmitía en la XEW.
Juan decía que las fotografías del “contactado” Carlos Díaz eran trucos. Maussán le lanzó el reto a Chía: si son trucos, logra imágenes iguales.
El escéptico se puso manos a la obra.
Pero sus esfuerzos fueron inútiles.
En una emisión del programa de radio, Jaime –en un tono algo burlón- le hacía ver a Juan lo infructuosos que hasta el momento habían resultado sus intentos. Y es que en ese entonces Juan creía que se podían simular "platillos voladores de plasma" usando gelatinas.
Posteriormente Chía y Maussán dejaron de colaborar. Juan comenzó a hacer un programa en TV Azteca: En busca de lo desconocido. Maussán comenzó su programa Tercer Milenio.
Recuerdo que cuando apareció el programa de Chía me entusiasmé, pensé que el escepticismo tendría un lugar en la tv mexicana. La verdad es que el resultado fue bastante regular. Había cosas muy buenas (como una entrevista a Michael Shermer), y otras bastante malas (como un hongo “extraterrestre” curalotodo). En el primer programa mostró la forma en que se simulan las “cirugías psíquicas”. De cualquier forma Juan me caía bien dentro de los programas de Canún, en cierta ocasión retó a una psíquica a demostrar sus poderes. Chía dobló en cuatro una hoja de papel, la puso en la palma de su mano y a continuación le dijo a la supuesta psíquica que mediante la telequinésis hiciera levitar la hoja. Ella sólo dijo algo como “no lo voy a hacer sólo porque tú me lo pides”. Juan también escribía la sección “Lo cierto y lo falso de la parapsicología” en la revista Duda.
Regresemos al caso del contactado mexicano.
Cuando Héctor Chavarría era el director de Contactos Extraterrestres (finales de los setenta) llegó Díaz a vender sus fotografías de platillos voladores. Las fotografías que en ese entonces presentaba eran diferentes a las que presentó en los noventa, es decir, eran diferentes modelos de "platillos voladores".
En los noventa presentó su famoso modelo de ovni amarillo con manchas rojas. En los ochenta –según Chavarría- presentaba modelos de color blanco.
En un artículo aparecido en el número 3 de la revista Perspectivas Ufológicas, Héctor escribió un artículo titulado "Te vendo una lámpara" (ese mismo artículo apareció en la revista Contacto Ovni). Héctor se refería a unas fotografías tomadas por un tal Sirenio García. El ovni del señor Sirenio resultó ser el reflejo de una lámpara sobre un vidrio. Héctor comparaba esas fotografías con las que presentó originalmente Díaz.
Mario Méndez Acosta, como presidente de SOMIE, organizaba conferencias mensuales en el Club de Periodistas (en el centro de la ciudad de México). La conferencia del 17 de septiembre de 1997 fue sobre Roswell. Participaron Luis Ruiz Noguez, Héctor Escobar y Héctor Chavarría. Aunque el tema era el supuesto platillo volador estrellado en Roswell, en algún momento hicieron comentarios sobre el supuesto contactado:
Chavarría afirmó: "Carlos Díaz llegó a proponer sus fotos para que se publicaran en la revista (Contactos Extraterrestres), pero la revista tenía –entre otras cosas- siempre la idea de tratar de hacer un análisis para ver si no era un truco , y él pedía una cantidad exorbitante de dinero por las fotos, me prestó por 24 horas las fotos, se analizaron y se vio que eran chafas... Los primeros ovnis que mostró Díaz eran casi con toda certeza reflejos en vidrio, tenían todo el aspecto de lo que es un reflejo de una luz del interior de una habitación sobre un vidrio."
Lámparas reflejadas en vidrio... Interesante. En uno de los programas de Nino Canún, Chavarría le preguntó a Díaz "¿Por qué cuando llevaste tus fotos de ovnis a las oficinas de la revista Contactos Extraterrestres no mencionaste que eras contactado?" Díaz explicó que en ese entonces todavía no lo habían contactado los extraterrestres, tan sólo había sido testigo de algunos avistamientos.
Héctor Escobar, quien también participaba en la revista Contactos Extraterrestres y era parte de SOMIE, piensa que es posible que Carlos sacara de un programa de TV la idea de crear ovnis amarillos con naranja: "Héctor Chavarría una vez nos platicaba de unas fotos que llevó Carlos Díaz a finales de los setenta a Editorial Posada, eran muy diferentes a los ovnis que muestra hoy. Recordemos que Carlos Díaz es un fotógrafo experto, él es fotógrafo especializado en microfotografía. La primera foto de ovnis anaranjados que yo conozco la presentó en un programa de Maussán, estamos hablando de principios de los noventa, 92 ó 93, un ovni idéntico, igualito, sale en un programa de Dimensión Desconocida de la serie nueva, la que se hizo en 86, que en México se pasó por vez primera en agosto de 1986, y el programa se llama El platillo de la soledad, sale un ovni idéntico a los de Carlos Díaz."
Luis Ruiz Noguez afirmó que posiblemente Díaz había creado sus “ovnis” con vidrio soplado. Tanto Luis como Escobar mencionaron que, mediante un modelo de vidrio soplado, Juan Chía había logrado fotografías similares a las de Carlos. “Entonces los esfuerzos de Chía, a fin de cuentas, sí dieron buenos resultados”, pensé.
Posteriormente (no recuerdo la fecha, estoy completamente en blanco con respecto a este dato) Juan Chía impartió un curso sobre escepticismo. Asistí a la plática que dio para invitar al curso (el curso tenía un costo, pero la plática fue gratuita). Juan llevaba varias diapositivas, lo malo fue que sólo pudo pasar las primeras, pues el aparato se descompuso. A Juan le pregunté sobre sus fotos trucadas de “ovnis de plasma”. Algunas diapositivas que llevaba eran de esos trucajes –incluso me las mostró-, lástima que se descompuso el aparato para proyectarlas. Pero, efectivamente, afirmó haber usado una lámpara de vidrio soplado.
Posteriormente, preguntando sobre este caso en la lista de la Fundación Anomalía, Luis Ruiz escribió:
Durante las agradables veladas que pasamos en la casa de Héctor Escobar, planeando, redactando, armando... Perspectivas Ufológicas, entre los muchos temas que abordamos estuvo el caso de Carlos Díaz. Hacíamos cábalas de cómo pudo haber falsificado sus fotos, pero todo eran tonterías. Fue Escobar el que tuvo la brillante idea de suponer que se trataba de una lámpara de vidrio soplado. La idea era simple, pero genial y explicaba varios puntos de las fotos y videos de Carlos: el reflejo sobre el cofre del automóvil, los balanceos, el encendido y apagado... Incluso creo que Héctor estuvo buscando en diversas casas de iluminación y de artesanías, pero no pudo encontrar un modelo parecido. Chía tomó la idea de Héctor y la puso en práctica. Un día llegué a TV Azteca para entregar uno de los guiones para En Busca de lo Desconocido. Me recibió Chía en su oficina y me mostró, con aire teatral, una lámpara de vidrio soplado. Lo primero que le dije fue ¡La lámpara de Carlos! ¿Dónde la conseguiste? Pero al revisarla con más detenimiento me di cuenta que se parecía a las fotos de Carlos Díaz, pero que no podía ser el modelo del cual se tomaron las fotos. No lo sé; la forma, los colores, los detalles... Se parecía pero no era la lámpara de Carlos. Luego, Chía comenzó a sacar más lámparas. Había mandado hacer réplicas del modelo de Carlos y se quedó con la que más se parecía. La idea era hacer un programa de En Busca de lo Desconocido con el caso de Carlos Díaz. Supongo que sacó fotos de la lámpara pero yo nunca las vi. Tampoco se hizo el programa sobre Carlos pues 'En Busca' salió del aire a las pocas semanas.
Un sonido sospechoso
El tal Noguez comentó también en ese mensaje:
Por esas fechas vino a México un ufólogo argentino (del cual se me escapa el nombre) y visitó las oficinas de Maussán, que en ese entonces estaban en la colonia Condesa (si no me equivoco). Éste ufólogo le comentó a Óscar que vio el video, sin editar, en donde aparece el ovni sobre la casa de Carlos, en tepoztlán. Debajo del ovni está el mismo Carlos, y a pedido de él, se enciende y se apaga (corríjanme, porque de esto hace mucho tiempo y no me acuerdo bien). La cuestión es que el ufólogo argentino vio el video sin editar y con el sonido original. Él dijo que cuando el ovni se encendía o se apagaba, se escuchaba un sonido parecido al que hace un interruptor para prender o apagar una lámpara. Esto comprobaría la hipótesis de Héctor de que se trataba de una lámpara.
Posteriormente Nestor Berlanda aclararía que él era el ufólogo argentino al que se refería Ruiz Noguez. Berlanda afirmó que efectivamente, en el video original se escuchaba un “clic” al momento en que se iluminaba el supuesto platillo volador. El mismo Berlanda dice que esto también lo notó alguien del equipo de Jaime Maussán.
Es posible que Díaz haga trucos fotográficos: Jaime Maussán
En una emisión de Tercer Milenio (no de Los Grandes Misterios del Tercer Milenio), Maussán afirmó que había material que le hacía pensar que Carlos hacía trucos. La afirmación del ufólogo me sorprendió, pues había presentado como algo maravilloso e inexplicable el caso de este “contactado”. Maussán dijo que en futuras emisiones hablaría al respecto, cosa que nunca pasó.
En una visita que hice a las oficinas de Maussán, me puse a platicar con Carlos Clemente. Él me dijo que habían analizado imágenes de Díaz y que el analista les había dicho que había evidencia de manipulación; las imágenes analizadas supuestamente habían sido tomadas de noche, y -según el analista- el fondo negro (el cielo) “no estaba parejo”, es decir, había dos tipos de negro, cosa que no sucedería en caso de que la foto mostrara realmente el cielo nocturno. Nunca he visto un análisis escrito del material, no sé si Maussán lo tenga, tampoco sé quién realizó ese análisis.
Pero Pepe Kuri, que es un experto en animación por computadora, durante un tiempo trató a Maussán, incluso fue con el ufólogo a Tepoztlán, platicó con el “contactado” y vio el video que presentaba Díaz. Al respecto me dijo: “No quiero ser soberbio, pero en un fin de semana y después de tomarme dos cervezas, te hago algo igual.”
En MUFON hicieron fotografías similares a las de Díaz utilizando una lámpara, pero nunca he visto ese material y no tengo más información al respecto.
No quiero saber más de los ufólogos: Carlos Díaz
Los de SOMIE le pidieron a Díaz material que pudiera ser analizado pero éste no accedió. Maussán afirma que el contactado está en plan de diva, que no quiere platicar más con los ufólogos ni presentar más evidencias, que ya lo entrevistaron, que ya presentó fotografías, que ya dio su mensaje y que él está por encima de cualquier investigación o crítica.
Desde hace varios años no se sabe de él.
Tal vez decidió ir a visitar el planeta de origen de los extraterrestres que lo contactaron...
miércoles, marzo 18, 2009
Cuando los científicos debaten con los ufólogos
Hace unos días comentaba en el foro de Sobrenatural.net que recientemente -con unos cuantos días de diferencia- vi dos programas de tv en los que se presentó la astrobióloga Antígona Segura Peralta:
En Box Populi, que se transmite los lunes a las siete de la noche por canal 22 y que conduce Laura García, debatió con Jaime Maussán. Ya sabía de este programa pero no había podido verlo. En Va en serio, que se transmite por Canal 34 y que conduce Carlos Ramos Padilla, debatió con Max Schiaffino (del equipo de Maussán). De éste último sólo vi una parte.
¿Qué me llamó la atención? El primer programa se realiza en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, y pueden participar los alumnos. Primero le dieron la palabra a los alumnos que tenían cuestionamientos para la científica, posteriormente tomaron la palabra quienes criticarían o cuestionarían a Maussán. Pero... Realmente sólo hubo críticas para Antígona, se veía que los alumnos admiraban a Maussán.
Un alumno ya quería su media hora, le hacía cuestionamientos a Antígona, y cada cierto tiempo decía "y no me dejará mentir el licenciado Maussán". La conductora le tuvo que indicar que ya tenía que darle el micrófono a otro estudiante.
Conclusión: prácticamente todos los alumnos que participaron tenían enormes ganas de creer en el discurso del ufólogo.
Maussán le dijo a Antígona Segura que los científicos no deberían negar aquello que no entienden, que más bien deberían investigarlo; a lo que ella le señaló que precisamente esa es la tarea de los científicos: ¡investigar aquello que aún no comprenden! Eso de hacer filosofía de la ciencia como que no se le da a Maussán. Pequeño paréntesis, pero que viene al caso.
En diversas ocasiones Maussán ha hablado de ciencia. En noviembre de 1998 la revista Quo realizó un reportaje acerca de la fiebre de lo paranormal en México, en el cual se entrevistó a Jaime: “La ciencia tomó el tema, lo observó y lo desechó. Por eso, muchas personas improvisadas se dedicaron a realizar su investigación y difusión. No me considero un iluminado, ni un contactado, ni tampoco un charlatán. Pero tampoco soy un hombre que se maneja por el rigor científico. Soy un comunicador. Puedo moverme conmuchamás amplitud que un científico y con más rigor que un aficionado”.
En 1998 Yohanan Díaz Vargas organizó el “Primer encuentro universitario de vida extraterrestre”. Los ufólogos, entre ellos Maussán, se dieron cita en el campus Acatlán de la UNAM. Maussán expuso el miércoles 4 de marzo. En su conferencia pretendió dar una clase de filosofía de la ciencia.
Su lección partió de aquello que -se supone– no se ha contado de Carl Sagan. Según Maussán, Sagan estaba convencido de la presencia de los ET en la Tierra, pero fue censurado por sus colegas y obligado a no hablar al respecto; así, como parte de esta censura habría sido expulsado de la Universidad de Harvard:
“Muchos han recurrido a él para explicar el escepticismo de la ciencia... Lo curioso es que Sagan, en un programa de televisión, cuya entrevista apenas vi, aceptaba la posibilidad de la existencia de OVNIS en la Tierra, de naves extraterrestres. Curiosamente ese mismo año (1978) Harvard lo expulsa. Posteriormente, en 1992, la Academia de Ciencias de los Estados Unidos le negó la entrada por su participación en las demostraciones para impedir el uso de la tecnología nuclear por sus peligros. De tal forma ahora nos damos cuenta de que Sagan fue un hombre que aprendió a sobrevivir en un medio tan represivo como lo es el científico, (donde) aquel que se sale de los parámetros puede ser fuertemente reprimido, y esto no solamente en el área astronómica, sino prácticamente en cualquier área de la ciencia. Ahí es cuando yo los invito a ustedes, a los maestros, a los científicos a considerar que la ciencia son dos cosas...”
Presten atención, pues Maussán, el filósofo, nos va a definir lo que es o debe ser la ciencia:
“Una cosa son los hechos duros, que deben ser investigados y analizados; otra es la imaginación. Cuando la ciencia renuncia a ser imaginativa, entonces establece límites al ser humano. Pensar que no es posible viajar más allá de la velocidad de la luz es considerar que seremos prisioneros de nuestro propio planeta por los siglos por venir. Quizá llegaremos a visitar algunos de los planetas que nos acompañan en nuestro sistema solar, pero nada más allá... y desde luego, jamás llegaremos a establecer contacto con extraterrestres”.
Curioso que el profe de filosofía de la ciencia mencione a Sagan y luego se queje de que la ciencia pretenda establecer límites. Habría que recordarle lo que Sagan escribió en El mundo y sus demonios: “Los científicos no pretenden imponer sus necesidades y deseos a la naturaleza, sino que humildemente la interrogan y se toman en serio lo que encuentran... Es irritante que la ciencia pretenda fijar límites en lo que podemos hacer, aunque sea en principio. ¿Quién dice que no podemos viajar más de prisa que la luz? Solían decirlo del sonido, ¿no es cierto? ¿Quién osa poner límites al ingenio humano? En realidad, la naturaleza. Significativamente, la seudociencia y la superstición tienden a no reconocer límites en la naturaleza”.
Continuemos con la lección de Maussán: “Es importante ser humildes, aceptar que no todo lo que no podemos entender quiere decir que no existe; debemos tener una mente abierta. Desde luego solamente aceptaremos aquello que nos convenza, pero ¿no es verdad que un científico renuncia a su papel cuando dice desde antes que ‘el fenómeno extraterrestre no es cierto, no lo necesito investigar porque no es verdad’? ¿Y no es esa postura la que yo he encontrado en los últimos años? ‘Señor, tengo este caso fantástico, ¿quiere usted investigarlo?’. ‘No, no es necesario, no es cierto’. Es ahí donde el científico renuncia a ser científico... No podemos asumir ya desde antes que algo así no es cierto”.
Cerremos el paréntesis.
Del segundo programa me llamó la atención que el señor Schiaffino acusara a los científicos de usar muy poco la imaginación al buscar extraterrestres. ¡Sí, claro, si los ufólogos son taaaan imaginativos!
Schiaffino argumentaba que los “investigadores de ovnis”, a diferencia de los astrobiólogos, buscan extraterrestres distintos a los seres vivos que hay en la Tierra. ¿Será? Casi todas las imágenes que presentan los ovnílogos muestran supuestos extraterrestres humanoides o de plano idénticos a cualquier persona; además, los llamados grises son una copia de los extraterrestres de Encuentros cercanos del tercer tipo. Por otro lado, Antígona Segura ha desarrollado trabajos acerca de cómo podrían ser las plantas extraterrestres (ver los enlaces al final de esta entrada). En la página de la Sociedad Mexicana de Astrobiología, el lector puede encontrar interesantes textos acerca de los extraterrestres que buscan los científicos, recomiendo especialmente el texto en el que Miguel Ángel Fernández expone algunos de los proyectos que ha habido entre escritores de ciencia ficción y científicos interesados en la vida extraterrestre. ¿Quiénes le echan más imaginación al asunto: los ufólogos o los científicos?
También debatieron sobre los ovnis de la SEDENA. Uno de los puntos discutidos fue el de la razón por la que el video se le entregó a Maussán y no a la comunidad científica. Antígona mencionó que eso demostraba que se quería usar el video para que la gente no pensara en los problemas por los que pasaba nuestro país. Schiaffino -obviamente- hacía otra lectura: le dieron el video a Maussán porque es un experto en ovnis. Será experto en hacer negocio con los ovnis, digo yo. Mi lectura es que le dieron el video al señor Mau$$$án por ignorancia: la SEDENA, al ser cuestionada al respecto, dijo que no le había dado el video a los científicos porque ¡no los conoce!
Antígona tuvo que soportar los comentarios absurdos del conductor, éste dijo que la vida podía surgir en cualquier parte del universo, contrario a lo que la exobióloga había estado explicando: que se requieren de ciertas condiciones para que pueda aparecer. El señor ese también dijo que nuestro universo era como una burbuja dentro de una botella de coca-cola (?).
¿Cómo podrían ser las plantas extraterrestres? Antígona Segura responde:
En Las piedras falaces de Marrakech Jorge Armando Romo escribe sobre "Va en serio" y la presencia de la astrobióloga Antígona Segura en dicho programa:
Cada año la UNAM lleva a cabo varias actividades culturales con motivo del día de muertos. Por ejemplo, en “las islas” (en Ciudad Universitaria) diversas escuelas y facultades colocan ofrendas; además, hay actividades como danza, cine, conferencias, música, etcétera.
Pero la UNAM también organiza concursos de fotografía, cuento, cartas a los muertos, poemas y calaveras; hay dos categorías: bachillerato, y licenciatura y posgrado. Así, se han publicado varios libros que recopilan todos esos trabajos.
Es agradable ver que muchos estudiantes quieran mostrar su creatividad. Pero, en cierta ocasión, dos alumnos participaron en el concurso de cuento (Letras muertas) con un trabajo del que no son autores.
Octavio Pérez y Michel Grau, del Centro Universitario de Teatro, enviaron un texto titulado “Sangre digna de dioses”, por éste recibieron una mención honorífica en la categoría licenciatura y posgrado. El cuento que Octavio y Michel “escribieron” aparece en el libro Susurro de muerte: Quinto festival universitario de día de muertos, que se publicó en el 2003 (curiosamente todo el material, en la versión que aparece en internet, lleva la leyenda: "Material protegido por derechos de autor").
En realidad se trata de “La sangre digna de los dioses”, que escribí hacia finales de 1997 y que se publicó al año siguiente en el fanzine Azoth.
El relato fue leído en un programa de radio que se llamaba Eje Central:
Pérez y Grau le hicieron un par de modificaciones, y ya con eso consideraron que eran los autores.
Así que Octavio Pérez y Michele Grau, además de su mención honorífica, han ganado el Jose Musse Global International Piracy Award. ¡Felicidades!
El premio fue creado por Andrés Tonini, en honor a un personaje que se ha distinguido por los plagios que ha realizado, la historia la encuentran acá.
El libro publicado por la UNAM lo encuentran escribiendo en google "Susurro de muerte: quinto festival universitario de día de muertos", Sangre digna de dioses aparece en la página 131.
Actualización 1: Andrés Tonini, en El viaje de Lonjho, informa que Sangre digna de dioses sólo tiene un "autor": Octavio Pérez Michel Grau (yo pensaba que se trataba de dos personas).
Actualización 3: Gracias a Jesús Gonzalez Corro por lo que dice en El Tachiblog.
domingo, febrero 08, 2009
Niños en la ciencia ficción (Primera parte)
¿Recuerda el lector el momento en el que terminó su infancia?, ¿cómo vivió el paso a la edad adulta?, ¿cuándo y de qué forma perdió la infantil inocencia? Y todo ello ¿fue motivo de gozo o de tristeza?
Las anteriores cuestiones han sido tratadas de forma abundante en la literatura. Las batallas en el desierto y El principio del placer de José Emilio Pacheco y Un hilito de sangre de Eusebio Ruvalcaba son algunos ejemplos. La antología Atrapados en la escuela (de Selector) muestra otros ejemplos, en ésta aparecieron textos de José Agustín, Mónica Lavín, Óscar de la Borbolla, Parménides García Saldaña y Paco Ignacio Taibo II, entre otros.
En la ciencia ficción también podemos encontrar obras que abordan directa o indirectamente esta cuestión: el camino de la infancia a la adultez.
LA PEQUEÑA GUERRA
Miguel Ángel Fernández, en la introducción a la antología Visiones periféricas, cuenta parte de la historia del Premio Puebla:
La CF mexicana se vio reflejada en el espejo de su propia realidad, y aceptó finalmente el espejo de su fisonomía cuando la revista Ciencia y Desarrollo, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), decidió incluir en ella cuentos del género, comenzando, como era de esperarse, con autores extranjeros, hasta que en el número 51, del bimestre julio-agosto de 1983, apareció un relato de Antonio Ortiz, un físico, divulgador científico y pintor mexicano, titulado “La tía Panchita”, acerca de un físico frustrado que inventa una máquina del tiempo para impresionar y, eventualmente, conquistar a una mujer de su vecindad. Desde entonces, la sección literaria de la revista, viendo que los mexicanos podían también aportar algo original y divertido al género, buscaron su material entre otros autores nacionales y latinoamericanos, como Manú Dornbierer, Daniel González Dueñas, Juan José Arreola y Jorge Luis Borges.
A principios de 1984 apareció, también en Ciencia y Desarrollo y en muchos otros medios, la convocatoria para el Primer Concurso Nacional de Cuento de Ciencia Ficción “Puebla”, cuyo ganador original, “La pequeña guerra”, de Mauricio-José Schwarz, apareció en el número 59, del bimestre noviembre-diciembre del mismo año; y, desde entonces, los subsecuentes ganadores aparecieron en la revista, junto con quienes obtuvieron menciones honoríficas y fueron considerados con calidad digna de publicación. Desde los primeros concursos, se buscó encauzar a los escritores de CF nacionales para darle una identidad propia al género en México. Así podemos ver cómo el jurado calificador de la segunda convocatoria, celebrada en 1985, integrada por Laszlo Moussong, Mario Méndez Acosta y Mauricio-José Schwarz, sostuvo que “[l]a decisión final del jurado se basó no sólo en el valor literario de los textos, sino en sus aportaciones a la naciente ciencia ficción mexicana. En ese sentido, un relato con elementos eminentemente mexicanos, que incorporara aspectos singulares de nuestra nacionalidad, sería juzgado más merecedor del premio que otros que también de gran calidad literaria pero que podían haber sido escritos en cualquier parte del mundo.
Ciencia y Desarrollo dejó de publicar a los laureados del concurso “Puebla” en el número 127, correspondiente a marzo-abril de 1996 (el último autor publicado fue Juan Hernández Luna, ganador del XI concurso con su cuento “Soralia”), ante las reiteradas protestas de lectores que consideraban que, no obstante la calidad de las historias, el lenguaje y las actitudes de los personajes no eran compatibles con el contenido de la publicación del CONACYT. Es más, los cuentos de CF desaparecieron en los tres siguientes números, para reaparecer en el 131, pero ahora firmados por nuevos autores, como los ganadores del premio CONACYT de Cuento de Ciencia Ficción para Jóvenes, celebrado en octubre de 1995, y por científicos mexicanos de carrera que incursionaban en el género.
El Premio Puebla permitió, entre otras cosas, que los autores mexicanos de ciencia ficción se conocieran, y se organizaran las primeras reuniones y convenciones.
El primer ganador del Premio Puebla también fue el responsable de las revistas Estacosa y Otracosa.
Schwarz también ganó el premio Plural con su texto Leyenda a las puertas de una sala del Museo de Arte Moderno. Es autor de la novelas policíacas Sin partitura, La música de los perros y No consta en archivos; de las colecciones Escenas de la realidad virtual y Más allá no hay nada. Es el autor de la biografía oficial de Superbarrio Gómez. Ha participado en las antologías Cuentos policíacos (de Selector), Más allá de lo imaginado I, Principios de incertidumbre, El futuro en llamas, Visiones periféricas y Sin permiso de Colón, entre otras.
¿Qué hacer cuando sobran tantos? ¿Cualquier acción es válida cuando se trata de encontrar una pronta solución?
Los juegos. Tal fue la respuesta a los graves problemas. Las iglesias, por supuesto, se opusieron. Pero la oposición no logró detener aquello...
Todos los niños participan en los más variados juegos. Son necesarios. ¿Cuántas cosas se aprenden en la infancia a través de ellos? Se desarrollan habilidades. Se aprenden las más básicas cuestiones de socialización. Los psicólogos pueden dar una explicación más completa... Pero no todos los juegos son iguales. Con algunos de ellos se pone fin a la infancia, se termina la inocencia.
¿Cómo surgieron los juegos? “Se habían establecido como el mejor sistema de control poblacional (...) Si los incapaces, los imbéciles, los débiles y los indisciplinados eran eliminados, era un proceso de muchos años, en los cuales se desperdiciaba la educación que les proporcionaba el Estado, los alimentos, el aire mismo. Los juegos nacieron para acelerar el proceso. Ya éramos demasiados en el planeta y era necesario depurar la especie.”
Diez años. La edad para justificar la existencia.
Niños matando para vivir. Asquerosos e inevitables enfrentamientos... Y eso lo sabían los adultos; algunos de ellos deseaban llorar al percatarse de que los niños se convertían en asesinos. ¿Después de aquello se podía seguir siendo niño?
¿Las armas? Escudos, espadas, mazos con púas, cascos equipados con navajas, hachas...
¿El paisaje? Cuerpos ensangrentados que constantemente tenían que ser retirados del campo de batalla. “Un sangrante resultado sin brazos, con la cabeza despedazada de un manazo o con el vientre tajado sin remedio y las infantiles entrañas fluyendo como un temeroso río de lava apenas tibio.”
¿El objetivo? Acudir a la arena para decidir quién habría de permanecer.
Los padres eran los responsables del entrenamiento y de las armas.
Niños y adultos contemplando el espectáculo, en vivo o a través de los medios de comunicación. En las miradas de los padres se adivinaba el temor, la preocupación, la curiosidad, la furia que acompaña el deseo de venganza (¿quién sería capaz de asesinar al verdugo de sus hijos?)... y en algunos de ellos el morbo, el deleite.
Sidharta Neri Colín ilustró La pequeña guerra en el número cinco de ¡Nahual!, ciencia ficción, fantasía y lo que caiga.
¿Y al final de los juegos –celebrados una vez al año-? Algunos con el dolor de la pérdida de sus hijos, “Los otros, los sobrevivientes, los justificados, celebraban con sus padres en distintos lugares o se repondrían de sus heridas bajo el cuidado de los médicos estatales.”
Schwarz narra todo esto a través de lo que le sucede a la pequeña Arianne (preparada para todo, menos para un oponente con expresión suplicante) y a su familia.
martes, enero 27, 2009
A Jorge Sánchez Quintero lo conocí en el taller de la Asociación Mexicana de Ciencia Ficción y Fantasía (corría el año de 1998), mismo que se llevaba a cabo en un café de chinos cerca del metro Insurgentes, en ese momento lo coordinaba Héctor "el chino" Chavarría. En aquel taller también conocí a los cienciaficcioñeros Francisco Espinoza, Luis Flores, Ángel Zuare, Amariel, Kalep y Jesús Julián. También pude tratar al chino Chavarría y a Gonzalo Martré.
Pues Jorge está adaptando a cómic una de mis historias: Guarapeta. Ésta la escribí hace once años (¡Cómo pasa el tiempo!). Es un texto humorístico que lo mismo ha sido criticado que elogiado... A mí me gusta mucho (¿por qué no me he de echar unas cuantas porras?), así que se los recomiendo.
Jorge está haciendo una versión bastante libre (con un final más efectista, dice él).
Gracias Jorge y un saludo a todos los compas de aquel taller.
domingo, enero 18, 2009
Sagan: Dios y la vida después de la muerte
En su novela El cálculo de Dios, Robert J. Sawyer imagina que la humanidad contacta con seres extraterrestres que tienen pruebas de la existencia de Dios.
Así, un extraterrestre llega a un museo que -entre otras cosas- “se ocupa de preservar el registro natural de incontables épocas”; el visitante desea entrevistarse con un paleontólogo y así se lo hace saber al guardia de seguridad (quien, por el aspecto de la criatura, cree estar siendo objeto de alguna broma). Hay una graciosa confusión:
-Perdóneme. Me gustaría ver a un paleontólogo.
-¿Qué tipo de paleontólogo? –dijo, con seriedad, siguiendo la broma.
El torso esférico del alienígena se sacudió una vez.
-Uno amable, supongo.
-Quiero decir, ¿invertebrados o vertebrados?
-¿Los paleontólogos no son todos humanos? –preguntó el alienígena. Hablaba de forma extraña, pero ya llegaremos a eso-. ¿No son todos, por tanto, vertebrados?
Juro por Dios que todo esto está grabado.
-Por supuesto, todos son humanos –dijo Raghubir-. Pero algunos se especializan en fósiles vertebrados y otros en invertebrados.
Tom D. Jericó es el paleontólogo con el que el extraterrestre se entrevista. Al poco tiempo la conversación gira en torno a Dios. El paleontólogo explica que para los científicos de la Tierra, la religión es un asunto de fe, y por tanto algo personal. El extraterrestre replica: “Que vivimos en un universo creado es evidente para cualquiera con la suficiente inteligencia e información.”
A Tom D. Jericó le diagnosticarán cáncer terminal, ¿recurrirá a Dios para tratar de aminorar su sufrimiento?
Una vez que el paleontólogo se enfrenta a la enfermedad y a la muerte, reflexiona lo siguiente:
Dicen que Carl Sagan mantuvo su ateísmo hasta el final. Incluso mientras agonizaba, no se arrepintió, no admitió la posibilidad de que hubiese un Dios personal al que le importaba de una forma u otra si vivía o moría.
Y sin embargo...
Y sin embargo, había leído su novela Contacto. También había visto la película, ya que estamos, pero la película rebajaba el mensaje de la novela. El libro no era ambiguo, decía que el universo había sido diseñado, creado según especificaciones por una vasta inteligencia. La novela concluía con las palabras: “Hay una inteligencia que precede al universo.” Puede que Sagan no creyese en el Dios de la Biblia, pero al menos admitió la posibilidad de un creador.
¿O no? Carl no estaba más obligado a creer en lo que escribió en su única obra de ficción de lo que George Lucas está obligado a creer en la Fuerza.
Stephen Jay Gould también había luchado contra el cáncer; en julio de 1982 se le había diagnosticado mesotelioma abdominal. Tuvo suerte; ganó. Gould, como Richard Dawkins, defendía una visión puramente darwiniana de la naturaleza –incluso si ellos dos no podían ponerse de acuerdo en los detalles precisos- Pero si la religión había ayudado a Gould a superar su enfermedad, nunca lo dijo. Aún así, después de su recuperación, había escrito un nuevo libro, Ciencia y religión: un falso conflicto, que defendía que lo científico y lo espiritual eran dos terrenos separados, dos “magisterios disjuntos”, una muestra típica de la jerga gouldiana. Pero estaba claro que durante su lucha contra la gran C le habían preocupado muchas preguntas importantes.
Y ahora era mi turno.
Aparentemente Sagan había permanecido fiel hasta el final. Parecía que Gould quizá había vacilado, pero finalmente había regresado a su viejo yo, el racionalista perfecto.
¿Y yo?
Sagan no había tenido que lidiar con la visita de un alienígena cuya teoría de gran unificación señalaba la existencia de un creador.
Gould no había sufrido de formas de vida avanzadas de Beta Hydri y Delta Pavonis que creían en Dios.
Pero yo sí.
Jericó se preguntará si es más débil que Sagan o que Gould. Al menos físicamente no encontrará muchas diferencias: “Me había sorprendido lo alto que era Carl, pero Stephen era exactamente como el tipo bajito y rechoncho que habían dibujado en Los Simpson.”
El capítulo al que se refiere Jericó es aquel en el que encuentran el esqueleto de un ángel en un terreno en el que se está construyendo un centro comercial. Todo se trata de un fraude elaborado para hacerle publicidad a dicho centro. Casi todos creen la historia, entre los escépticos se encuentra Lisa, quien pide a Stephen Jay Gould que examine un fragmento del esqueleto. Al final, una vez que el fraude se descubre, Lisa le pregunta al paleontólogo la razón por la que sus análisis no lograron poner en evidencia el engaño; Jay Gould le confiesa no haber realizado los análisis.
Por su parte, Sagan fue dibujado en Padre de familia. “Al público lo que pida”, parecen pensar quienes transmiten la serie Cosmos; mediante burdas ediciones, convierten a Sagan en un ¡¡defensor del creacionismo!! Algo que sólo podría pasar en las caricaturas... ¿o no?
A finales de 1994, Sagan decide acudir al médico y hacerse un análisis de sangre debido a que tenía en un brazo un moretón que no había desaparecido en varias semanas. Con los resultados en mano, el médico, pensando que pudiera haber algún error, le sugiere un nuevo análisis. Los nuevos resultados confirman que el científico padecía mielodisplasia. Sagan miró la Muerte cara a cara: “Me asombró saber que, si no hacía nada, mi probabilidad de supervivencia era cero. Moriría en seis meses. Yo era activo y productivo. La idea de hallarme en el umbral de la muerte se me antojó una broma grotesca.”
Todo lo que sucedió a continuación (su búsqueda de un donante de médula ósea –fue su hermana Cari la donante- y sus salidas y regresos al hospital) es narrado por Sagan en el texto En el valle de las sombras, mismo que aparece en el libro Miles de millones.
Como escribí más arriba, Sagan se enfrentó a la muerte sin la certeza de otra vida:
“Me gustaría creer que cuando muera seguiré viviendo, que alguna parte de mi continuará pensando, sintiendo y recordando. Sin embargo, a pesar de lo mucho que quisiera creerlo y de las antiguas tradiciones culturales de todo el mundo que afirman la existencia de otra vida, nada me indica que tal aseveración pueda ser algo más que un anhelo.”
Como científico, Sagan necesitaba evidencia seria (científica) para aceptar la existencia de vida después de la muerte. “Si se anunciara alguna prueba consistente de que hay vida después de la muerte, yo la examinaría ansioso; pero tendría que tratarse de datos científicos reales, no meramente anecdóticos (...) es mejor la verdad por dura que sea que una fantasía consoladora.”, expresó en El mundo y sus demonios.
Sagan se mostraba sensible acerca de la muerte, en El mundo y sus demonios explicaba:
“Mis padres murieron hace años. Yo estaba muy unido a ellos. Todavía les echo terriblemente de menos. Sé que siempre será así. Anhelo creer que su esencia, sus personalidades, lo que tanto amé de ellos, existe –real y verdaderamente- en alguna otra parte. No pediría mucho, sólo cinco o diez minutos al año, por ejemplo, para hablarles de sus nietos, para ponerlos al tanto de las últimas novedades, para recordarles que los quiero. Hay una parte de mí –por muy infantil que suene- que se pregunta dónde estarán. ‘¿Os va todo bien?’, me gustaría preguntarles. La última palabra que se me ocurrió decirle a mi padre al momento de su muerte fue: ‘Cuídate.’ A veces sueño que hablo con mis padres y, de pronto, inmerso todavía en el funcionamiento del sueño, se apodera de mí la abrumadora constatación de que en realidad no murieron, que todo ha sido una especie de error horrible (...) Cuando me despierto emprendo un breve proceso de lamentación. Sencillamente, algo dentro de mí se afana por creer en la vida después de la muerte. Y no tiene el más mínimo interés en saber si hay alguna prueba contundente de que existe. Así pues, no me río de la mujer que visita la tumba de su marido y habla con él de vez en cuando, quizá en el aniversario de su muerte. No es difícil de entender. Y, si tengo dificultades con el estado ontológico de la persona con que habla, no importa. No se trata de eso. Se trata de que los humanos se comportan como humanos.”
Sus sentimientos ante la muerte de sus padres y sus deseos de volver a verlos fueron expresados en su novela Contacto. Ellie Arroway puede encontrarse con su padre muerto gracias a la Maquina construida mediante el mensaje enviado por los extraterrestres.
Pero ¿hacia dónde apuntan los conocimientos científicos en el caso de la vida después de la muerte?, ¿qué podemos sospechar al revisar los datos de las neurociencias? ¿Y si no hay evidencia científica que demuestre la existencia de la vida después de la muerte? Claro, podemos elegir creer; pero Sagan prefería otra cosa:
“El mundo es tan exquisito, posee tanto valor y tal hondura moral, que no hay motivo para engañarnos con bellas historias respaldadas por escasas evidencias. Me parece mucho mejor mirar cara a cara la muerte en nuestra vulnerabilidad y agradecer cada día las oportunidades breves y magníficas que brinda la vida.”
Miles de personas rezaron por la recuperación de Sagan, sobre ellas escribió al final de En el valle de las sombras:
“Aunque no creo que Dios, de existir, alterase debido a la oración los planes, me siento agradecido más allá de toda ponderación a aquellos –incluyendo tantos a quienes nunca conocí- que oraron por mi restablecimiento.
“Muchos me han preguntado cómo es posible enfrentarse a la muerte sin la certeza de otra vida. Sólo puedo decir que eso no ha constituido un problema. Con alguna reserva acerca de las ‘almas débiles’, comparto la opinión de mi héroe, Albert Einstein:
No logro concebir un dios que premie y castigue a sus criaturas o que posea una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Tampoco puedo ni querría concebir que un individuo sobreviviese a su muerte física; que las almas débiles, por temor o absurdo egotismo, alienten tales pensamientos. Yo me siento satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con un atisbo de la estructura maravillosa del mundo existente, junto con el resuelto afán de comprender una parte, por pequeña que sea, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.
Sagan consideraba que mucho había podido aprender al haber estado tan cerca de la muerte:
“He aprendido mucho de nuestras confrontaciones, sobre todo acerca de la belleza y la dulce acrimonia de la vida, del valor de los amigos y la familia y del poder transformador del amor. De hecho, estar casi a punto de morir es una experiencia tan positiva y fortalecedora del carácter que yo la recomendaría a cualquiera, si no fuese por el obvio elemento, esencial e irreductible, de riesgo.”
En octubre de 1996 Sagan tenía esperanzas de recuperación, sin embargo falleció al mes siguiente.
Ann Druyan escribió un texto en el que narra la forma en que ella enfrentó la enfermedad y muerte de su esposo, también sin la creencia en la vida después de la muerte. Se trata de un relato conmovedor. Druyan cuenta la forma en que ella y Sagan se conocieron, la forma en que se enamoraron, y cómo la familia sufrió por la enfermedad del astrónomo y divulgador de la ciencia.
Los médicos empezaron a prepararme para lo peor. A partir de entonces, cuando iba por los pasillos del hospital encontraba en los rostros familiares del personal expresiones harto diferentes. Me esquivaban y rehuían mi mirada. Era preciso que viniesen los chicos. Cuando Carl vio a Sasha, pareció operarse en su condición un cambio milagroso. “Bella, bella Sasha –exclamó. No sólo eres bella, sino también maravillosa.” Le dijo que si conseguía sobrevivir sería en parte por la fuerza que le brindaba su presencia. Durante unas cuantas horas los monitores del hospital registraron lo que parecía un cambio completo. Mis esperanzas aumentaron, pero en el fondo no podía dejar de advertir que los médicos no compartían mi entusiasmo. Vieron aquella momentánea recuperación como lo que era, “veranillo de otoño”, la breve pausa del organismo antes de su pugna final.
-Esto es un velatorio –me dijo serenamente Carl-. Voy a morir.
-No –protesté-. Lo superarás como ya hiciste antes, cuando parecía que no quedaban esperanzas.
Se volvió hacia mí con el mismo gesto que yo había contemplado incontables veces en las discusiones y escaramuzas de nuestros 20 años de escribir juntos y de amor apasionado. Con una mezcla de buen humor y escepticismo, pero, como siempre, sin vestigio de autocompasión, rehusó escuetamente:
-Bueno, veremos quién tiene razón ahora.
Sam, de cinco años ya, fue a ver a su padre por última vez. Aunque Carl luchaba por respirar y le costaba hablar, consiguió sobreponerse para no asustar al menor de sus hijos.
-Te quiero, Sam –fue todo lo que logró musitar.
-Yo también te quiero, papá –dijo Sam con tono solemne.
Desmintiendo las fantasías de los integristas, no hubo conversión en el lecho de muerte, ni en el último minuto se refugió en la visión consoladora de un cielo o de otra vida. Para Carl, sólo importaba lo cierto, no aquello que sólo sirviera para sentirnos mejor. Incluso en el momento en que puede perdonarse a cualquiera que se aparte de la real situación, Carl se mostró firme. Cuando nos miramos fijamente a los ojos, fue la convicción compartida de que nuestra maravillosa vida en común acababa para siempre.
Al final de su texto, Druyan comenta que muchas personas le escribieron cartas en las que lloraban la pérdida de Sagan. “Algunas afirman que el ejemplo de Carl las indujo a trabajar por la ciencia y la razón contra las fuerzas de la superstición y el integrismo. Esos pensamientos me consuelan y alivian mi angustia. Me permiten sentir, sin recurrir a lo sobrenatural, que Carl aún vive.”
miércoles, enero 14, 2009
ABC de la astronomía en México
Hace algunos años le escuché decir a la doctora Julieta Fierro (y hablaba en serio) que era bueno que no se enseñara astronomía en la secundaria, ya que, si se hiciera, los alumnos terminarían aborreciendo dicha ciencia. La doctora –desgraciadamente- tiene razón, ¿cuánta gente termina detestando la ciencia por culpa de las horribles clases de matemáticas, física, química o biología de la secundaria?
En Las patillas de Asimov también queremos celebrar el año internacional de la astronomía (como diría Martín “el científico hedonista” Bonfil: la astronomía por gusto), así que comenzaremos el festejo reseñando un interesante libro sobre la astronomía mexicana.
Los eclipses en el desarrollo científico e histórico en México es un librito escrito por Elías Trabulse y publicado con la finalidad de dar a conocer información relacionada con el eclipse de Sol del 11 de julio de 1991 (el libro puede ser consultado en el quinto piso de la Biblioteca Central de Ciudad Universitaria).
En apenas unas cuantas páginas (alrededor de cuarenta) Trabulse expone el desarrollo de la astronomía en nuestro país desde la época prehispánica hasta la primera mitad del siglo XX.
La obra está dividida en tres partes: la primera va de la época prehispánica a principios del siglo XIX, la segunda se centra en la forma en que la astronomía influyó durante la colonia en la formación de una cierta ideología histórica (que llevaría a la independencia) y en la tercera se ocupa de los siglos XIX y XX.
La primera parte comienza explicando qué es un eclipse y de cuántos tipos hay, los cálculos astronómicos de los mayas, también le dedica algunas líneas a los observatorios astronómicos en el México antiguo. Trabulse expresa que después de la conquista se observaron eclipses con fines prácticos: calcular la posición geográfica de los principales puertos y ciudades del continente americano. Se comparaban las observaciones realizadas en América con las realizadas en Europa y de esa forma se calculaban las distancias entre ambos continentes.
El historiador anota que en el siglo XVII fue Diego Rodríguez el más importante propagandista de la Revolución Científica; Carlos Sigüenza y Góngora fue el sucesor de Rodríguez. De la obra de Sigüenza y Góngora escribe: “tuvo un doble propósito: realizar cálculos precisos de eventos celestes, sobre todo de eclipses, y desmitificar los cielos, donde según la opinión popular generalizada y comúnmente aceptada desde varios siglos atrás, aparecían los signos de calamidades que azotarían a la humanidad. Los cometas y los eclipses eran vistos como signos celestes visibles de malos augurios. Eran presagios fatídicos de hambres, guerras, pestes y sequías.”
En América y Europa muchos sabios tenían esas creencias. Sigüenza describió el pánico que causó en la población el eclipse total de Sol del 23 de agosto de 1691; el científico escribió que durante el fenómeno astronómico él se dedicó a realizar tranquila y alegremente sus observaciones. En 1752 hubo otro eclipse de Sol, y también hubo opiniones encontradas: unos (como Francisco Pacheco Mora) insistían en la interpretación catastrofista y supersticiosa, otros (como José Mariano de Medina) luchaban contra esas creencias infundadas.
En la segunda parte Trabulse expone que la astronomía contribuyó a insertar en la Historia Universal la historia antigua de México: “El apoyo de la astronomía a la historia fue, en este sentido, determinante, ya que sin astronomía no había cronología posible y sin ésta no hay historia.” Así, Trabulse hace un esbozo del proceso que en el siglo XVII llevaría a la formación de una “conciencia patria” y en el siglo XIX a la emancipación política.
¿Cómo se emanciparon ideológicamente los criollos?, ¿en qué consistía el “nacionalismo criollo”? Los criollos se propusieron revalorizar la historia de los pueblos indígenas: “la tarea distaba mucho de ser sencilla, ya que, desde los primeros cronistas del México antiguo en el siglo XVI, había quedado sancionada la tesis de que las culturas prehispánicas habían tenido un carácter demoníaco, pues, sus ritos, ceremonias, costumbres, revelaban que, como todas las civilizaciones paganas, estaban sujetas al yugo del demonio. El primer paso para reivindicar este largo pasado era entonces el de despojarlo de dicho carácter y mostrar que la historia indígena era una historia humana, natural y que la civilización alcanzada por estos pueblos justificaba un estudio imparcial y carente de prejuicios.”
Durante la Colonia el poder y la riqueza se encontraban en manos de los españoles peninsulares, sólo ellos desempeñaban puestos de mando; los criollos veían limitadas sus posibilidades de desarrollo, en las oficinas sólo realizaban labores subalternas. El clero estaba dividido en dos: el alto clero estaba formado por sacerdotes –españoles en su mayor parte- ricos que ocupaban altos cargos en la jerarquía eclesiástica, residían en la capital o en las principales ciudades de la Nueva España; el bajo clero estaba formado por sacerdotes pobres, en su mayor parte eran criollos y mestizos, y habitaban en los pueblos más humildes de la Colonia.
Este estado de cosas les fue llevando a buscar su propia identidad.
Parte de esta búsqueda consistió en revalorar la historia de los pueblos prehispánicos. La obra de Carlos de Sigüenza y Góngora (1645-1700) es un ejemplo de esto; en Teatro de virtudes políticas hace una exposición en contra del carácter diabólico que se le atribuía a los aztecas y presenta a los reyes del México antiguo como poseedores de grandes virtudes. Otros criollos –como Clavijero y León y Gama- seguirían estos pasos.
Para poder “ilustrar la patria” era necesario establecer la cronología del México antiguo. La astronomía permitió realizar lo anterior. Sigüenza hizo un estudio comparativo de los registros de eclipses de Sol y de Luna, y de cometas observados simultáneamente en el Viejo y el Nuevo Mundo, e intentó hacer coincidir los dos calendarios.
Sigüenza, para llevar a cabo su tarea, sintió que necesitaba calcular la fecha exacta de la muerte de Cristo (para ello, entre otras cosas, usó los cálculos que Kepler había realizado para establecer la verdadera fecha en la que Jesús había nacido). Su trabajo le hizo concluir que la iglesia católica estaba equivocada en sus cálculos.
Antonio de León y Gama realizó estudios históricos y astronómicos usando el calendario azteca, encontrado en 1790. Dice Trabulse: “León y Gama intentó hacer concordar el calendario indígena con el europeo, lo que le llevó a analizar la cronología prehispánica apoyándose en datos astronómicos.”
Los trabajos mencionados ayudaron a preparar el terreno a las ideas que llevarían a la Independencia. Por lo anterior podemos ver que la astronomía sirvió para la formación de cierta ideología histórica.
Para el jesuita Eusebio Francisco Kino (quien llegó a la Nueva España en 1681) el cometa que se vio a finales de 1680 y principios de 1681 “significa y amenaza muchas dificultades... muchas calamidades para la Europa; particularmente para tres o cuatro reinos significa muchas sterilidades, hambre, tempestades, algunos temblores de la tierra, grandes alteraciones de los cuerpos humanos, discordias, guerras, muchas enfermedades, calenturas, peste, muertes de muchíssima gente y particularmente de algunas personas muy principales. Dios nuestro Señor nos mire con ojos de piedad.”
Para Sigüenza y Góngora los eclipses y cometas no anunciaban terribles catástrofes, y así lo expone en su Manifiesto contra los cometas, despojados del imperio que tenían sobre los tímidos. Kino llega a la Ciudad de México y lee lo escrito por Sigüenza y Góngora, de inmediato manifiesta su desacuerdo en un texto al que titula Exposición astronómica de el cometa, que el año de 1680 por los meses de Noviembre y Diziembre, y este año de 1681 por los meses de Enero y Febrero, se ha visto en todo el mundo.
Trabulse comenta: “Sigüenza también era devoto de la Compañía de Jesús. Sin embargo, leyó el libro de Kino y se indignó porque decía, entre otras cosas, que ‘Singüenza tenía lagañoso el juicio’. Lleno de ira, porque no era nada flemático, escribió en 1681 una de las obras centrales de la ciencia mexicana: la Libra astronómica y filosófica. Ésta, sin embargo, no fue publicada porque lo expulsaron los jesuitas por mala conducta. Gracias a un amigo suyo que literalmente se la quitó y la publicó, en 1690, se le conoce y conserva”.
Sigüenza se sintió ofendido de que un europeo viniese a enseñarle cómo hacer ciencia. Con la Libra astronómica y filosófica dejaba claro que la ciencia de la Nueva España estaba a la altura de la que se hacía en Europa.
En la tercera parte Trabulse explica que en 1883 se creó, en el Establecimiento de Ciencias Físicas y Matemáticas, la cátedra de Cosmología, que estuvo a cargo de Joaquín Velásquez de León; cuenta parte de la historia del Observatorio Astronómico Nacional, que fue abierto en enero de 1863. Pero fue hasta 1881 que apareció el primer número del anuario del observatorio.
Llegamos al último apartado de esta parte. Trabulse explica algunas de las investigaciones llevadas a cabo durante la primera mitad del siglo XX: el estudio de la cromosfera solar, mediciones espectroscópicas, estudios de la corona solar, etc. Debido al eclipse total de Sol del 10 de septiembre de 1923, México fue anfitrión de diversas expediciones científicas provenientes de varios países: “El astrónomo Joaquín Gallo fue comisionado por el gobierno para coordinar las actividades de apoyo a esos contingentes de astrónomos.” Posteriormente Gallo participó en una reunión de científicos interesados en analizar los datos obtenidos durante el eclipse.
En 1942 se inauguró, en Tonantzintla, Puebla, el Observatorio Astrofísico Nacional, su primer director fue Luis Enrique Erro.
Los eclipses en el desarrollo científico e histórico en México es una obra interesante, aunque, como expresé al inicio, se trata de un esbozo de lo que ha sido la astronomía en nuestro país.
viernes, enero 09, 2009
La religiosidad de Ray Bradbury
La luz es buena. La oscuridad es mala. La vida es buena. La muerte es mala. El hombre, que representa el bien de la luz y la vida, avanza contra la muerte y la oscuridad universal.
Ray Bradbury
¿Cuál es el sentido de la vida?, ¿por qué hemos de desear vivir? ¿Por qué no decirle sí a la muerte?, ¿hay circunstancias que pueden hacerla deseable, apetecible? Cuando la muerte se presenta de forma atractiva ¿se trata de un engaño, de una ilusión?, ¿se trata de un perfecto disfraz?, ¿oculta su verdadera apariencia?... Por otro lado, ¿qué es el ser humano?, ¿cuál es nuestra naturaleza, nuestra esencia?, y ¿cuál es nuestro lugar en el universo?
Todas estas cuestiones han sido abordadas por cientos de filósofos, a pesar de ello continuamos pensando al respecto. En esta entrada veremos las respuestas de Ray Bradbury.
El autor de Fahrenheit 451 se sintió abrumado cuando vio la película Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. ¿Por qué? Porque encontró en ella un gran mensaje...
UNA PELÍCULA DE EXTRATERRESTRES
En México fue a finales de abril de 1978, durante la IX Muestra Internacional de Cine, cuando se exhibió la cinta Close Encounters of the Third Kind, comercialmente se estrenó dos meses después.
Hagamos un paréntesis y veamos cómo recibieron los ufólogos la película de Steven Spielberg. Encontramos dos posiciones que se contraponen y cada una queda representada por los ufólogos Ramiro Garza y Antonio Ribera.
Antes de revisar las respectivas opiniones, recordemos que el astrónomo J. Allen Hynek supuestamente asesoró a Spielberg (Ribera –como veremos- nos da razones para dudar de la asesoría). Hynek era considerado “el padre de la ufología científica”, “el Galileo de los ovnis”. Por otro lado, Francois Truffaut interpretó a un investigador de ovnis, el personaje está basado en Jaques Vallée (Ramiro Garza se pregunta si en realidad está basado en Aimé Michel).
En el número 34 de la revista Contactos Extraterrestres (misma que salió a la venta el 12 de abril de 1978) apareció un texto de Ramiro Garza: “Una grandiosa película de verdad-ficción”.
¿Qué mensaje ufológico encuentra Garza en la película? “Para quienes ignoran la trascendencia del fenómeno OVNI, esta película será una piedra en su techo de cristal. Para los que alegan que todo es fantasía, será este film un ejercicio de sinceridad. Para los que han insistido en que hay algo, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo es un escalón más en la certeza de la posibilidad. Nadie, ante esta historia, quedará insensible. Lo aseguramos.”
Garza consideraba que la película era una defensa del fenómeno OVNI y una denuncia de los intentos por ocultarlo y desprestigiarlo. Así, la aparición de J. Allen Hynek es interpretada por Garza como un homenaje y una denuncia; homenaje a quienes investigan seriamente el fenómeno OVNI y a quienes han padecido las consecuencias de un contacto, denuncia contra los cerrados, los negadores.
Sobre la estructura de la cinta, escribe el ufólogo: “Pocas veces se combinan tan bien los factores de la realidad y de lo fantástico. Y pocas veces también acecha interiormente en forma tan clara y tan definitiva, la persuasión de lo desconocido. OVNIS, naves, inteligencias, mensajes y el deseo de un contacto mutuo. Están ahí, para atestiguar su armónico tejido, la parapsicología, las matemáticas, la luz, el sonido. Cuatro factores clave para hacer posible un intercambio de señales, en un lenguaje primitivo, desesperante, inútil y revelador al mismo tiempo (...) Mención aparte merece el tratamiento de la psicología de los contactados. Enajenados, polarizados por aquello que los llama, dejan tras de sí todo: rutina diaria, trabajo, familia, convencionalismos sociales. Y gritan lo que es su verdad-ficción. Y rechazan, adivinando, la muralla desesperada de mentira que se inventa para neutralizar su experiencia.”
Al final, entre otras cosas, escribió: “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo: una gran experiencia para todos, aun para aquellos que niegan la realidad del fenómeno. Realidad que desde luego, no necesita película alguna para manifestarse todos los días, a todas horas en muchísimos países. Realidad que se acerca, como la nave madre en la pantalla, con pasos imponentes y seguros.”
El número 42 de Contactos Extraterrestres (que salió a la venta el 2 de agosto de 1978) incluyó el texto “Encuentros Cercanos del Tercer Tipo: una opinión personal.” de Antonio Ribera.
Ribera difería de la apreciación de Ramiro Garza, y de ello nos percatamos desde el recuadro previo a su texto: “Para un ufólogo decano como Antonio Ribera, la película de Steven Spileberg que ha producido el actual boom del fenómeno OVNI, no refleja la realidad sino más bien la deforma y manipula para lograr un ‘bello y emocionante’ espectáculo cinematográfico.”
Ribera comienza afirmando que cinematográficamente hablando, Spielberg logró un buen trabajo: “Tiene merecidísimo el Oscar a Efectos Especiales que le otorgó la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood. El trabajo de los actores es muy convincente, y, si bien el relato cinematográfico es a veces algo deshilvanado y confuso, la forma de presentar el argumento es aceptable.”
Como ufólogo, Ribera se quejaba del título que se le dio en España: Encuentros en la tercera fase.
Entre las cosas que critica Ribera están las siguientes:
Afirmaba conocer bastantes casos de “abducción” (matrimonio Vidal, etc.), pero no de “devolución” . El Efecto Electromagnético (EM), Spielberg lo presenta al revés: “el presunto OVNI activa todos los aparatos electrónicos de una casa, desde el televisor y la lavadora hasta los juguetes del niño... y esto mientras está en curso un apagón. Nunca es tarde para aprender (...) El EM, como es sabido, se caracteriza por el paro y el apagón de todos los sistemas eléctricos, en la proximidad de un OVNI.” Los OVNIs suelen ser silenciosos, pero cuando no lo son emiten zumbidos leves “como de abejas”, “pero a Spielberg parecen gustarle más los OVNIS con escape abierto, pues eso (motos con el escape abierto) es lo que parecen los que circulan (colándose sin pagar por las cabinas de peaje) por una ‘highway’ americana, perseguidos por tres raudos coches-patrulla de la policía. Pero seamos comprensivos: el público actual –especialmente el joven- ama el ruido, y un OVNI deslizándose silenciosamente no es tan espectacular como un OVNI armando un barullo de todos los demonios.”
Ribera sólo encuentra algunos detalles que sí se corresponden con la realidad: “el fenómeno estrépito que arman los buzones, mientras el coche del protagonista sufre toda una serie de extraños efectos, nada ortodoxos por cierto, si se consulta la casuística. Está bien lo de las quemaduras, pero ahí termina el parecido con cualquier caso ‘auténtico’ (y conozco de pe a pa la casuística mundial de los últimos treinta años).”
¿Cuál es la conclusión de Antonio Ribera? “no estamos ante un film documental (pese al asesoramiento del doctor Hynek; pero ¿quién renuncia a 250,000 dólares, 20 millones de pesetas al cambio actual?) sino ante una película –muy entretenida, eso sí- de ciencia-ficción, que explota con más o menos fortuna el tema de los OVNIS (yo me quedo con 2001, Odisea del espacio).”
El último apartado de su escrito lo titula IPRI VS CUFOS. En éste nota el aspecto parapsicológico que presenta la cinta: “Pese a la alergia que el binomio OVNIS-Parapsicología produce en muchos investigadores –alergia que no comparten, entre otros, mis queridos amigos Jaques Vallée y Aimé Michel, ni el que esto escribe: de sabios es mudar de parecer-, la clave del contacto, en esta película, es puramente parapsicológica: un mensaje telepático, que se insinúa en la mente de los ‘contactees’ y les impone la imagen de la Montaña del Diablo, la imponente torre basáltica de Wyoming, que da lugar a algunas de las secuencias más bellas de la película. Esto también es muy poco ‘ortodoxo’, para el ufólogo científico, y nos lleva más del lado del IPRI que del lado de CUFOS, por citar sólo dos agrupaciones cada una de ellas cargada de enorme significado.”
Sin embargo, Hynek, en una entrevista realizada por Fernando J. Téllez y Ariel Rosales y publicada en marzo de 1977 en Contactos Extraterrestres, afirmaba que empezaba a tender a una explicación metafísica o parapsicológica del fenómeno OVNI: “Tengo la firme impresión de que si en este momento evaluara los hechos, habría más evidencias que apoyaran la explicación parafísica que la de la tecnología espacial. Me siento muy atraído por la idea de la interpretación paranormal.” De hecho, en esa entrevista, el Galileo de los OVNIs hablaba de la comunicación telepática con los ovninautas.
En 1976 la Asociación Humanista Americana organizó una reunión para examinar el avance de la pseudociencia. ¿Resultado? La formación del Committee for the Scientific Investigation of Claims of the Paranormal (CSICOP), que desde entonces ha sido presidido por el filósofo Paul Kurtz. ¿Quiénes fundaron el subcomité OVNI del CSICOP (ahora CSI)? Philip J. Klass, Daniel Cohen, Ernest H. Taves, James E. Oberg y Robert Scheaffer.
Pero los aficionados a los platillos voladores nunca consideraron a los miembros del subcomité OVNI del CSICOP como los representantes de la “ufología científica”. Más bien los consideraban debunkers o detractores. La parte científica de la ufología estaba conformada por J. Allen Hynek, Jaques Vallée y William Spaulding. Cabe mencionar que en los años setenta Pedro Ferriz siempre trató de estar en contacto con estos tres ufólogos.
Los "ufólogos científicos" de aquella época
En 1957 los hermanos Spaulding fundaron el Ground Saucer Watch (GSW), se trató del primer grupo dedicado al análisis por computadora de fotografías de OVNIs y de presuntos extraterrestres (además de yetis y otros seres “insólitos”). En 1973 J. Allen Hynek fundó el Center for UFO Studies (CUFOS).
En The New York Review of Books el escéptico Martín Gardner, miembro del CSICOP, escribió -tomando como base Encuentros Cercanos- su opinión sobre la ufología. Aquí algo al respecto.
Los responsables de Contactos Extraterrestres respondieron al artículo de Gardner, esto sucedió en el editorial del número 41 (correspondiente a julio de 1978).
En el editorial se afirmaba que Gardner usaba la película para atacar a Hynek, a Vallée y a la ufología en general, algo erróneo ya que “una cosa es una película comercial inspirada en los OVNIS y otra muy distinta la investigación científica de un fenómeno hasta ahora inexplicable (...) Dudamos mucho que la vanguardia del fenómeno OVNI deba recaer en películas comerciales, y esto, entiéndase, no es un ataque a Encuentros Cercanos... por lo que es: un espectáculo cinematográfico de muy alta calidad. Tampoco criticaremos aquí su contenido, que puede o no estar muy cerca de la verdad, sino esencialmente la manipulación de que ha sido objeto por parte de la propaganda. Y ante esto hay que reconocer que la película no se sostiene como el documento ufológico que sus publicistas pretenden que sea.”
Así, según el editorial, Gardner se quedaba en los ataques personales y no ofrecía argumentos científicos de peso para dudar de los estudios realizados por el padre de la ufología científica.
Como decía más arriba, el CSICOP se fundó con la pretensión de analizar objetiva, cuidadosa y científicamente temas como el de los OVNIs, pero los ufólogos no lo veían (no lo ven) de esa forma: “A lo que ha dado lugar esta situación (que la publicidad presentara la película como documento ufológico) ha sido precisamente a reacciones como la de Gardner, quien al igual que los otros detractores oficiales de todo aquello que huela a paranormal –Isaac Asimov, Paul Kurtz, etc.- sólo está esperando una oportunidad para lanzar sus ataques en la forma que lo ha hecho. Y lo grave del asunto es que esta gente no está dispuesta a entablar una discusión con la mente abierta; por el contrario: se niega rotundamente a aceptar que el fenómeno OVNI sea digno de una discusión científica. ¡Y más cerrazón que ésta es difícil encontrar! (...) Pero olvidando los vanos ataques de Gardner, es necesario tener presente que la ufología es algo más que una película y que una campaña publicitaria (...) Lo importante en este momento es tomar conciencia de que nos encontramos ante un fenómeno inexplicable que debe ser investigado sin ningún prejuicio.”
EN LA OPINIÓN DE BRADBURY
En el número 34 de Contactos Extraterrestres apareció un texto en el que Bradbury opinaba sobre Encuentros Cercanos: “Abriendo la hermosa puerta de la verdadera inmortalidad”.
El autor de Crónicas Marcianas consideraba que la película de Spielberg era algo más que la película de ciencia ficción que todos habían estado esperando, era LA película. Y es que la cinta tiene el gran mérito de decirle sí a la vida:
“Encuentros Cercanos llega para salvarnos de los colectores de basura, las almas del cementerio, los destructores, los condenadores que, bien sea que hablen con el grito de enfermo maniaco de un Martin Scorsese o el soprano epiléptico de Ken Russell, nos invitan a cortarnos las muñecas, colgar nuestras pieles y rendirnos al Deseo de la Muerte. Steven Spielberg siente que hemos tenido suficiente de ese material; que basta ya de salir de los cines al medio día para encontrarnos con que es media noche, que basta de saltar desde altas ventanas sin red, y de saltar de la cama por la mañana, dar una mirada al mundo y desear volver a ella y cubrirnos las cabezas con los cobertores.”
Bradbury hacía una interpretación religiosa de la cinta: “esta es una película religiosa en todos los grandes y buenos sentidos de la palabra, los sentidos correctos de esa palabra tan mal tratada. Porque si consultamos nuestro diccionario sobre ciertas palabras radicales de las cuales surgió la palabra religión, encontraremos esto: Religar: volver a ligar, ligar más estrechamente; o bien, juntar, reunir. Hemos necesitado ser reunidos para el Universo, para el Cosmos. Hemos necesitado juntar nuestras almas, nuestros pensamientos, nuestra carne, todo en un solo paquete, para sentirnos un compuesto de la Tierra en la que vivimos, del Sol alrededor del cual circulamos, de la nebulosa que habitamos, y de las estrellas más allá de las estrellas. Somos, después de todo, los Hijos de las Estrellas.”
Más arriba vimos que Antonio Ribera prefería 2001 a Encuentros, ¿y Bradbury? “A diferencia de 2001 que casi supo lo que quiso decir, pero que falló en sus conclusiones, y a diferencia de Star Wars, que tuvo poco que decir pero que lo dijo con gran estilo técnico y pericia, Encuentros Cercanos sabe exactamente dónde está el centro del universo.”
¿Cuál es ese centro?, ¿qué encontró Bradbury en esta cinta?, ¿por qué le pareció extraordinaria? Bradbury dice que el encuentro entre ellos y nosotros -en realidad el encuentro entre dos humanidades- muestra que la larga pesadilla ha terminado. ¿A qué se refiere? A que la muerte ha dejado de ahogarnos con sus amenazas. Sí, ¡el encuentro asegura la existencia eterna!
Decir no a la exploración espacial equivale a dejarnos morir, para salvarnos, para continuar viviendo debemos lanzarnos a las estrellas. Tal es el mensaje, el gran mensaje que encuentra Bradbury en la cinta: “La gran verdad que enseña es que los seres humanos, no importa su forma, tamaño, color o país estelar de origen, están camino a llegar a ser, a decidir ser, decidiéndose a viajar a fin de permanecer, decidiendo vivir –más que condenarse a sí mismos a esas fosas de cementerios en mundos separados.”
Al final de su texto, Bradbury abunda en esta idea:
Encuentros Cercanos, finalmente, nos hace recordar la película de H. G. Wells Lo que vendrá (Things to Come), de 1936, que preparó a una loca multitud de niños para convertirse en astronautas y hacerlos llegar a la Luna y a Marte. En esa película, cabal, el héroe apuntó a las estrellas y el primer cohete fue lanzado a ellas.
“¿Cuál será?”, se preguntó. “¿Nos quedamos en la Tierra y morimos o nos desplazamos hacia Orión y Andrómeda?” “¿Cuál será?”, se repite.
La interrogación formulada en 1936, es contestada en 1977 por una fuerte, llena y gloriosa voz joven. Steven Spielberg, probablemente el hijo de H. G. Wells, y ciertamente el nieto de Julio Verne y el profeta de nuestro nuevo libro El Génesis, ha gritado su respuesta.
Es afirmativa.
Después de todo, nosotros, pequeños humanos; nosotros, paradójicos monstruos; nosotros, seres adorables, merecemos salvarnos.
Los ecos de su respuesta filmada resonarán a través de todas las generaciones por venir.
NUESTROS PROBLEMAS FILOSÓFICOS
¿Qué somos los seres humano?, ¿cómo definirnos a nosotros mismos?, ¿qué lugar ocupamos en el universo?, ¿tenemos alguna misión? De todo esto reflexiona Bradbury en su Libro para inspirar a Curas, Rabinos y Pastores Desanimados.
Veamos algunas de sus ideas.
A principios de 1950 Bradbury se encontraba escribiendo una historia que se desarrollaba en Marte, entonces sintió la necesidad de platicar de ello con un sacerdote católico. En el cuento, varios sacerdotes llegaban a Marte y observaban espíritus, luces o fuegos azules que revoloteaban por todos lados, se trataba de los marcianos. ¿Aquellas luces eran “humanas”? ¿Cómo saber si los extraterrestres son o no “humanos”? Pero ¿qué es el ser humano? De todo ello deseaba Bradbury hablar con el sacerdote.
Bradbury llegó a la siguiente conclusión:
Si una criatura conoce la diferencia entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, puede optar por el amor en vez del asesinato, puede evitar la violencia, puede extender la paz, puede juzgar, puede valorar, esa criatura es humana, no obstante su apariencia externa, sea de carne o fuego.
La humanidad, al fin de cuentas, es un concepto que sólo en modo indirecto tiene que ver con la forma, el tamaño, el color, la textura o la cantidad de dedos, miembros, cabezas, presencia o ausencia de branquias, colas o, al fin de cuentas, sexo.
Intuimos algo cercano a la humanidad en los delfines, las ballenas y otras criaturas en la Tierra. En mundos lejanos, enfrentados a arañas de seis pies, a distancia segura, evaluaríamos si son humanas juzgando por sus intenciones. No importa lo espantoso de sus máscaras, sus formas, su supuesta apariencia. Si el Espíritu de Cristo o Buda o Mahoma las instruyó, nos sentaríamos a compartir el pan con ellas, confiando en que no serían ni más ni menos paradójicas que nosotros mismos, sabiendo que la oscuridad y la luz existen en todos los que rechazamos el instinto de asesinar más a menudo de lo que lo ejercemos.
Sobre nuestro lugar en el universo y nuestra misión expresa:
¿Qué sentido tienen un billón de estrellas? ¿Qué propósito tienen nebulosas y cometas que pasan como novias pálidas, arrastrando sus velos espectrales camino de bodas cósmicas, si nadie las ve?
El universo se fabrica un ojo con el cual ver sus galaxias mudas y brillantes que esperan.
Crea manos con las cuales tocar texturas mudas de oscuridad y luz aún intocadas.
Crea oídos con los cuales convocar los sonidos de milagros en bruto, moliendo milagros.
La Creación necesita de una lengua con la cual probar el vino de este mundo y hablar de ese sabor salvaje, exaltada por el sonido de nuestras palabras pronunciadas en la larga noche de la historia.
Todo el espacio y el tiempo se inhalan a través de los orificios nasales del hombre, para oler el viento dulce de la vida trascendente en medio de tanta muerte.
Representamos la Fuerza Vital en el universo. Si ve, lo hace a través de nuestros ojos. Si oye, lo hace con nuestros oídos. Sus manos se extienden si nosotros extendemos nuestras manos. Sus dedos sólo tocan donde nosotros tocamos.
Sin duda, ésta no es una observación blasfema. Es un descubrimiento o redescubrimiento –como prefieran- revigorizante, triunfal, feliz, salvador.
Y la Creación no piensa poner en riesgo su sensibilidad, su conciencia, su posibilidad de eternidad, permaneciendo en un solo planeta.
Se cubre con piel metálica, se proyecta en fuegos y se prepara para atravesar el espacio.
Pero La Muerte hace acto de aparición e intenta seducirnos, Bradbury nos dice:
Nos preguntamos qué somos y no sabemos.
Deseamos la paz y se nos escapa, eludiéndonos en una persecución confusa.
Yo estoy convencido de que el espacio nos dará un nuevo propósito, acabará con la guerra y dará nueva forma a nuestro concepto de la creación.
Sin embargo, hay una oscuridad en nosotros que, a veces, nos hace sentir cansados y atormentados, no queremos ser buenos, no queremos preocuparnos, no queremos vivir.
Debemos resistir con todas nuestras fuerzas, con toda la luz y el calor en nuestra búsqueda para alejarnos de la guerra e ir hacia la paz.
¿Qué sustituto podemos encontrar para la guerra? Desde que Caín mató a Abel venimos buscando alguna canalización final de nuestra violencia hacia la creatividad, una paz tan poderosa, intoxicante, a veces tan satisfactoria para el alma como la guerra. ¿Es el espacio por fin nuestro sustituto pacífico del Argamedón?
Yo creo que lo es.
Pero hemos salido de la cama, hemos ido a la Luna, hemos extendido la mano para dejar nuestra huella dactilar en Marte. Y a quienes miran fotografías tomadas con telescopios y dicen “Marte está vacío, no hay vida allí”, les gritamos:
Hay vida en Marte, somosnosotros.
Nosotros somos los marcianos.
Hay que moldear el siguiente milenio del hombre en la Tierra. Hay que moldear diez mil años de hombres extraños en el espacio. Hay que moldear diez millones y diez mil millones de años.