lunes, diciembre 21, 2009

Primer día del escepticismo

El día de ayer se llevó a cabo el "día mundial del escepticismo y en contra del avance de las pseudociencias", la idea fue del autor del blog Proyecto Sandía. En la más reciente entrada de dicho blog aparece una lista con todos aquellos que participamos, la reproduzco a continuación.

Si usted desea saber de qué va esto del escepticismo, estos artículos le serán de utilidad:

Alerta Pseudociencias: Seis falacias típicas sobre el escepticismo.

Alerta Religión: Carl Sagan y su lucha por la racionalidad.

La Ciencia de la Vida: Biocabulario.

Ciencia en el XXI: El escepticismo como herramienta de demarcación.

Marcianitos Verdes: Comentario sobre la vaca abducida.

Últimas Noticias del Cosmos: Utilizando la lógica.

Wis Physics: Recomendando Lecturas Escépticas.

Ser Pensador: No se necesita un nivel muy avanzado para dominar los principios del Escepticismo.

Homínidos: La falta de escepticismo.

Los monos también curan: Ciencia y Religión.

Misterios al Descubierto: 13 años sin Carl Sagan.

BioTay: Peces en la oscuridad.. intelectual.

Tribulando ando: In memoriam de Carl Sagan.

Física en la Ciencia Ficción: Pseudocientíficos entre nosotros.

El viaje de Lonjho: El daño de las pseudociencias.

El libro de Arena: Comentando el Escepticismo.

Alerta Pseudociencias: Seis Falacias Típicas sobre el Escepticismo.

Apuntes Urbanos: ¡Feliz día!

MoonCity: Ciencia y Derecho.

Ravenneo: Comentario sobre los charlatanes.

txipi:blog: Recopilación de posts escépticos.

El día de la Vestia: Una sombra ya pronto serás.

Las patillas de Asimov: Reseña de artículo en Muy Interesante.

El Tachiblog: Breve reseña del día, y este blog.

Rabita Ruta: Breve reseña de la idea.

Blog Sin Dioses: A propósito del día del escepticismo, un extenso artículo.

Joaquin Sevilla: Reseña del día.

Qué de cosas: Reseña del día.

BrainSesudo: Frases interesantes de Carl Sagan.

Ateo Militante: Recuerdo a Carl Sagan.

Mundo Astronomía: Sobre el Escepticismo y las pseudociencias.

Crítica Social: Carl Sagan y el escepticismo.

Aldea Irreductible: Mejor espérate un poco, antes de gritar OVNI.

Fotosiqui: Corazón de vampiro en venta.

Etiopica: Reflexión sobre el escepticismo y los "día de..".

El Marplatense Escéptico: El dragón en el garage de Sagan.

Academia Cajander: La Iglesia de Cristo Científico (?).

Noticias Falsas: Nueva efeméride.

domingo, diciembre 20, 2009

Día del escepticismo
(Recordando a Carl Sagan)

Esta es mi contribución al “día mundial del escepticismo y en contra del avance de las pseudociencias” (después de todo es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad): una reseña (a falta de inspiración para escribir otra cosa) de un número especial sobre escepticismo publicado en el año 2000 por la revista Muy Interesante.


Me gustó mucho este número especial, la revista ya debería publicar otro.

Los colaboradores se documentaron bastante bien. El número lo abre Javier Armentia con un artículo titulado Ciencia y Creencia. Vicente Juan Ballester Olmos colaboró con un artículo sobre ovnis.

Hay un documento titulado “Expediente Escéptico”, éste abre con una entrevista a Paul Kurtz, presidente del CSI (en ese entonces CSICOP); que el esoterismo es un negocio se explica en el artículo “Dinero esotérico. Un negocio nada oculto”; que al ser humano le fascina la magia es cierto, pero ¿por qué es así?, de eso trata el artículo “Por qué nos gusta creer en cosas increíbles”; en “Engaños y fraudes, así nos tomaron el pelo...” leemos sobre los círculos en los cultivos, Uri Geller, Alternativa 3, Lobsang Rampa, la Sábana Santa, el “canalizador” creado por James Randi y el triángulo de las Bermudas... Todos estos “misterios” son explicados.

Otros temas analizados en este número son: medicinas alternativas, fantasmas, milagros de la Biblia, apariciones de la Virgen y criptozoología.

Aparece una lista con libros escépticos,algunos son: ¿Qué es el esoterismo? de Pierre Riffard, El mundo y sus demonios de Carl Sagan, Fraudes Paranormales de James Randi, Los fenómenos paranormales de Henri Broch, Astrología. ¿Ciencia o creencia? de Manuel Toharia, La vida en otros mundos. A la búsqueda de inteligencia extraterrestre de Manuel Fonseca, Veredicto OVNI de Robert Scheaffer, Automedicación y medicinas alternativas de Mario Méndez Acosta y Cómo se construyeron las pirámides de Peter Hodges. Recomiendan también cuatro sitios en internet: La Fundación Anomalía, El escéptico digital, la Fundación Educativa James Randi y el Diccionario del escéptico.

Ahora vayamos a la práctica...


Ejercitemos el pensamiento crítico

Según leemos, no es tan difícil ejercitar el pensamiento crítico, basta con que nos hagamos las siguientes tres preguntas:

¿Dan demostraciones de lo que afirman? ¿De qué tipo?
Muchas pseudociencias afirman cosas extraordinarias (por ejemplo, que los ovnis son naves extraterrestres; que las diluciones infinitésimas de la homeopatía curan; que se puede torcer una cuchara con el pensamiento), pero raras veces demuestran esas afirmaciones. A lo más, recogen una serie de sucesos que parecen apoyar la tesis. Pero ¡ojo!, porque las recolecciones de anécdotas no tienen un valor de prueba. Las pruebas han de ser consistentes y ser aportadas por quien hace la afirmación.

¿No habrá una explicación alternativa más natural?
Invocar energías desconocidas, viajes superlumínicos, bucles espaciotemporales u olvidar el Segundo Principio de la Termodinámica se ha convertido en un deporte por parte de los defensores de las pseudociencias. Sin embargo, antes de tirar la ciencia actual porque no sirva, ¿no será conveniente analizar con cuidado por qué nos dicen que la tiremos? Como decía el monje inglés Guillermo de Occam, normalmente las explicaciones más sencillas suelen ser las más adecuadas.

¿Al final de todo, qué me venden?
Las motivaciones humanas son muy variadas, pero en el mundo de las pseudociencias a menudo se descubre que el motor del engaño es el dinero, conseguir dependencia psicológica o poder político (como en muchas otras actividades, ciertamente). Preguntémonos qué ganamos nosotros creyendo eso que nos cuentan, pero también qué ganan ellos al contárnoslo. O qué pretenden que les compremos.


Trucos para convencer

¿Qué trucos emplean los pseudocientíficos para convencer a su potencial público? Eso lo explican en un apartado.

Hipótesis ad hoc: Consiste en una hipótesis formulada exclusivamente para contrarrestar los datos que refutan nuestras teorías. Por ejemplo, cuando los parapsicólogos no obtienen resultados de sus poderes en un laboratorio elaboran la teoría de que “el escepticismo inhibe la pisque”, es decir, que los fenómenos paranormales tienden a desaparecer ante la presencia (e influencia) de un escéptico.

Lectura fría: Algunas personas manejan un conjunto de técnicas que permiten emitir juicios generalistas que parecen ajustarse a las pretensiones de sus interlocutores. Es muy habitual entre los futurólogos y astrólogos utilizar frases como “algunas aspiraciones personales son poco realistas” o “sientes que quisieras cambiar algunas cosas de tu vida, pero no sabes cómo”... Estas frases podrían aplicarse a cualquiera, pero en determinadas circunstancias tendemos a pensar que alguien ha adivinado nuestros pensamientos.

La fuerza del grupo: Una afirmación falsa puede convencer a un individuo a fuerza de ser repetida por muchos miembros de su grupo.

Falacia post hoc: Error en el que solemos caer cuando pensamos que, por el simple hecho de que una cosa sucede después de otra, la primera es causa de la segunda.


En la opinión de...

La entrevista al filósofo Paul Kurtz está muy buena. Para finalizar esta entrada leamos algunas de las respuestas de Kurtz.

-¿Señor Kurtz, realmente la ciencia es la medida de todas las cosas?
-No, por supuesto. Existen otros aspectos de la experiencia humana que han de ser tomados en cuenta y necesitan expresión: el arte, la filosofía, la moral... Pero si queremos avanzar en el conocimiento del mundo natural o del comportamiento humano, el mecanismo más efectivo es el método científico. Éste es el único que no depende de apreciaciones subjetivas o sesgos culturales, que no confía sólo en la intuición o en la fe.

-¿Qué opinión le merecen las asociaciones de escépticos que proliferan en el mundo occidental, los grupos de científicos que luchan para defender el método racional frente a la pseudociencia? ¿Son suficientemente combativas, influyen de verdad en la sociedad o son meras anécdotas románticas?
-El movimiento escéptico tiene un papel vital en la sociedad. Actuamos como un Pepe Grillo que duda ante cualquier afirmación extraña. Lo exótico o paranormal suele ser exagerado por los medios de comunicación, que se interesan más por las historias que más venden que por la realidad objetiva. La comunidad científica debe educar al público también a través de esos medios. Los movimientos escépticos cristalizan esa pretensión y se oponen a lo irracional.

-¿Y cree que ésta es una pretensión que cuenta cada vez con más adeptos?
-Sí. Hay en la actualidad unos 100 movimientos escépticos repartidos por 35 países. Casi la totalidad de las revistas científicas piden ayuda a algunas de esas asociaciones para clarificar afirmaciones pretendidamente paranormales que llegan a sus redacciones. En algunos países, nos sentimos como predicadores en el desierto, pero en la mayoría de los casos nuestra voz está ganando influencia en los medios.

-Por favor, pida un deseo para este milenio.
-Que los seres humanos reconozcan que todos somos miembros de una sociedad planetaria y que necesitamos trascender las fronteras étnicas, nacionales, religiosas y culturales. Me encantaría ser testigo de la formulación de una nueva carta de derechos planetarios que incluya la apreciación de que todo niño tiene derecho a saber. Esto exige el reconocimiento del método científico como herramienta de este conocimiento.

sábado, diciembre 19, 2009

SAGAN INTERPRETADO


La ciudad de la aflicción

En el capítulo 11 de El mundo y sus demonios, Carl Sagan explicaba que en la revista Parade se publicaron, a principios de marzo de 1993, sus reflexiones acerca de los ovnis y las “abducciones por extraterrestres”.

Sagan se sentía asombrado ante el enorme interés que había suscitado su texto, mismo que había sido interpretado bastante mal. En palabras del astrónomo: “Me sorprendió la cantidad de cartas que generó, lo apasionado de las respuestas y la agonía que se asociaba con esa extraña experiencia... sea cual sea su verdadera explicación. Los relatos de abducciones por extraterrestres proporcionan una ventana inesperada para ver las vidas de algunos compatriotas nuestros. Unos corresponsales razonaban, otros aseveraban, otros arengaban, otros estaban francamente perplejos, otros profundamente turbados.”

Sobre las malas interpretaciones leemos: “Muchos corresponsales llegaron a la conclusión de que, como yo había trabajado en la posibilidad de vida extraterrestre, debía de ‘creer’ en los ovnis; o, a la inversa, que si me mostraba escéptico ante los ovnis, debía suscribir la creencia absurda de que los humanos son los únicos seres inteligentes del universo.”

Un periodista, en un programa de televisión, aseguró que Sagan creía en las visitas extraterrestres. Otro lector dijo que el científico aseguraba que había una abducción cada pocos segundos, “ignorando el tono irónico y la frase siguiente (‘Es sorprendente que no lo hayan notado más vecinos’)."

Ya hemos visto que Sagan se mostraba sumamente sensible ante la muerte de sus padres, de ahí que en ocasiones le pareciera escucharlos, esta experiencia la describía como “un recuerdo lúcido”. Pues Raymond Moody ha citado lo anterior como una evidencia de la existencia de vida después de la muerte. Al respecto escribió Sagan: “Si mi testimonio es digno de ser citado, creo que está claro que no ha encontrado gran cosa.”

De todo lo anterior concluye el astrónomo: “Hay algo en este tema que no parece propiciar la claridad de pensamiento.”


Sagan ¿el escéptico?

El viernes 16 de enero de 1998 Nino Canún organizó un debate sobre ovnis en su programa “¿Y usted qué opina?”.

En cierto momento Maussán presentó una entrevista a un militar de Estados Unidos, el militar aseguraba haber tenido en sus manos un documento secreto que hablaba de los extraterrestres en conserva. Después uno de los invitados quiso saber la opinión de los escépticos. Luis Ruiz Noguez dijo que él no le haría mucho caso a un militar sino a un científico, lo cual hizo que algunos de los otros panelistas le preguntarán: “¿a quién?”. Luis contestó que a Carl Sagan, entonces se dio el siguiente debate:

-¡Sagan lo dijo! –gritó Maussán.
-Sagan era escéptico. –Replicó el tal Noguez.
-No es cierto. –Dijo el titular de Tercer Milenio.
-No has leído su último libro... Él fundó el CSICOP.
-Yo lo sé... Pero quiero que sepas esto, yo vi, y esto no me puedes negar que lo vi, escuché de Carl Sagan –hace unos días que presentaron su biografía-, el señor hablaba de la posibilidad de que hubiera naves extraterrestres en la Tierra, y fue echado, echado de Harvard por hacerlo...

Después se pusieron a discutir acerca de lo que se investiga en ufología: testimonios, no extraterrestres. Bueno, eso lo decían los escépticos.

-Carl Sagan estaba estudiando minuciosamente las atmósferas de los planetas y de sus lunas -comentó el supuesto divulgador de la ciencia Rodolfo Garrido-, Carl Sagan tenía la idea de encontrar vida en las lunas de Júpiter, así que no era ningún escéptico, mi hermano.
-Estás hablando de un individuo que fue reprimido; -le dice Maussán a Ruiz Noguez- ¡Lo echaron de Harvard!
-¡Nombre! –Comenta Carlos Calderón, otro de los escépticos.
-¡Ah, cómo no! En 1968, ¿por qué me dice que no?

Calderón dijo que no era correcto desinformar sobre Sagan, que eso equivalía a insultarlo. “Quien lo está insultando es usted”, le respondió Maussán y continuó: “Ese mismo individuo que trató de decirnos la posibilidad de que existiera vida extraterrestre en la Tierra -en una entrevista de TV en 1968-, terminó haciendo proyecto SETI; hizo el libro Contact, sugiriéndonos, pero sin pasarse de esa línea que marcan tan estrictamente los científicos. Porque para el científico, si no piensas como ellos, estás mal.”

-Lo que es del Cesar al Cesar, lo que es de la ciencia ficción a la ciencia ficción. –Prosigue Luis el debate con Maussán.- Su libro Contacto es ciencia ficción... Lee sus otros libros.
-¡Los he leído todos!
-¿Leíste El mundo y sus demonios?
-Tenía tres días de haber salido.
-¿Qué dice?
-Dice que el ser humano puede entrar en una nueva era de oscurantismo porque no existe el mismo rigor entre los investigadores de este tipo de fenómenos que como entre los científicos, y por eso, entonces se iban a generar una serie de ideas que podrían ir en contra de los seres humanos del futuro.

Entonces Garrido tomó la palabra y muy seriamente dijo: “Carl Sagan narró en su ciencia ficción lo que la ciencia le censuró, simple y sencillamente así pasó. Carl Sagan tenía la convicción de un contacto, punto.”

Dicho lo anterior, el “divulgador de la ciencia” siguió hablando de Sagan y la sonda Galileo.

Luis respondió: “Eso no quiere decir, de todos modos, que Sagan no fuera un escéptico. También puedes leer sus textos en la revista del CSICOP.”

Carlos Calderón entonces comentó que el proyecto mencionado por Garrido no tenía como objetivo contactar una civilización extraterrestre sino encontrar vida microscópica.

Maussán continuó refiriéndose a la novela Contacto, dijo que Sagan hacía obras de ciencia ficción porque le tenía miedo a la represión de sus colegas científicos.

Bueno, esto fue parte del debate sobre Sagan, por cierto, a ese programa asistió como panelista el “estigmatizado” Giorgio Bongiovanni, quien afirmó haber leído con gusto El mundo y sus demonios.

miércoles, diciembre 16, 2009

En febrero de 1997 Revista de revistas publicó un número dedicado a Los que se hablan con las estrellas: Carl Sagan y Marcello Mastroianni.

Aparecieron diez artículos sobre Sagan; participaron, entre otros, Rafael Fernández, Mario Méndez Acosta y Ricardo Guzmán Wolffer.

El presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escéptica amablemente nos comparte el texto con el que colaboró.


El camino de Sagan
Mario Méndez Acosta

La convicción de que el ser humano, y sobre todo el ciudadano común y corriente deben estar informados de todo lo referente a los hallazgos científicos sobre el universo que nos rodea, constituyó la idea esencial que impulsó todo el trabajo de divulgación de Carl Sagan. El astrónomo brooklyniano, recién fallecido, concebía al conocimiento como una especie de riqueza que debía repartirse equitativamente entre todos los humanos.

Pero Sagan también le tenía asignada a nuestra especie un papel mucho más importante que la de ser un agente pasivo o una simple espectadora en la evolución y desarrollo del cosmos: consideraba que también ella, así como todas las formas de vida que pueda haber en el universo, estaban destinadas a convertirse en un factor activo muy importante en su eventual destino. También consideraba urgente que la humanidad se fuera haciendo a esa idea lo más pronto posible, y que esta convicción guiase la visión del mundo de todas las generaciones venideras, pero sobre todo, la de la juventud actual.

Dicha visión incluye desde luego adoptar la idea básica de que toda la especie humana constituye un único grupo indivisible; un solo bando ante cualquier controversia o problema de nivel planetario. Sagan reconocía que las diferencias políticas, ideológicas y religiosas entre los distintos sectores de la humanidad tenían que ser totalmente accidentales, temporales e intrascendentes ante el papel futuro de la especie y que, por lo tanto, había que combatir toda tendencia que surja y que distraiga a la humanidad de esa misión cósmica, que la ponga en peligro de extinguirse por culpa de conflictos tribales, o que la haga retornar a alguna especie de nueva edad media, que implique el olvido de la ciencia y la tecnología.


Una de las cosas sobre la que le gustaba especular era acerca de lo que hubiera ocurrido si no se hubiese interrumpido el surgimiento de la ciencia en la época de la Grecia clásica, y sobre todo, si la misma se hubiese acompañado de un desarrollo tecnológico el cual nunca dejó de ser incipiente. Sagan estaba seguro de que, de no haberse apagado este destello de sabiduría gracias al surgimiento del idealismo platónico, hoy ya surcaríamos el espacio con rumbo a las estrellas.

El interés sobre el papel del ser humano en el cosmos se reflejaba también en su deseo de comprender cabalmente el surgimiento de nuestra especie, y de la vida en particular, así como conocer cómo ocurrió la evolución de nuestro cerebro y la aparición de la autoconciencia. Completaba este esquema el interés de Sagan por tratar de investigar sobre la existencia de vida extraterrestre, y sobre todo de civilizaciones tecnológicamente avanzadas. Tal vez en un futuro muy remoto sea por esta faceta de su trabajo por la que más se le recuerde.

Gracias a Sagan, y sobre todo a su prestigio y apoyo, se han llevado a cabo los programas de búsqueda intensiva de señales radiales de vida inteligente desde el espacio. Tales investigaciones son a veces tachadas de no científicas, o de ser un desperdicio de dinero por parte de legisladores estadunidenses que tienen que apoyar los presupuestos de la NASA; pero no se necesita mucha perspicacia para darse cuenta de que el hallazgo de evidencia incontrastable de la existencia de al menos otra civilización implicaría un impacto histórico notable para nuestra tribalizada sociedad global.

La tarea científica de Carl Sagan se centró en la investigación de los planetas de nuestro sistema solar, y fue él el cerebro detrás del ambicioso programa de exploración planetaria que aun hoy lleva adelante la NASA. No es ningún misterio que uno de los objetivos de cada una de las misiones no tripuladas que se han lanzado es investigar si existen, en cada planeta o luna, las condiciones para que surja ahí la vida.

Por lo anterior, Carl Sagan resulta muy distinto a todos los demás divulgadores de la ciencia –sean ellos científicos o no-. Sagan en realidad tenía un gran proyecto o designio profesional, y poseía los conocimientos y hasta el poder personal para llevarlo a cabo e impulsarlo en forma realista. Sagan intentaba que el hombre iniciase cuanto antes el camino hacia las estrellas y consideraba que la historia futura tendría lugar esencialmente en las profundidades del espacio exterior.

El especial humanismo de Sagan era de tal vigor que consideraba suficiente esta misión de nuestra especie como para hacer que valiese la pena nuestra aparición en el planeta, y para que cada miembro de la misma hallase una justificación de su misma existencia.

Sagan era un gran comunicador y escritor, y estaba en posibilidad de transmitir ese sentimiento a sus lectores o televidentes. Demostraba así que el conocimiento real, la emoción del hallazgo y el pasmo ante la comprensión real de los misterios más profundos del cosmos, podían satisfacer con creces esa necesidad de trascendencia que tienen los seres humanos. Es claro que para muchos de los que seguimos con detenimiento y expectación a lo largo de su carrera tal oferta sí se cumplía.

En ese sentido será difícil encontrar a alguien que se convierta en su sucesor auténtico. Existen multitud de jóvenes científicos, amantes de hacer la divulgación bien escrita de sus búsquedas, y quizá de entre ellos aparezca pronto alguien con tanta visión histórica y social.

Sagan comprendía muy bien cómo nuestros instintos básicos, que incluyen el de la territorialidad y la agresión, pueden echar a pique la labor que le asignaba a nuestra especie. Aun entre científicos de su talla dichas tendencias controlan su visión de la vida. Sagan debatió contra Edward Teller, físico insigne, quien aseguraba, a principios de los ochenta, que valía la pena lanzarse a una guerra atómica contra la URRSS, ya que, según él, dicho conflicto se podía ganar sin causarle daños serios al planeta.

El último libro de Sagan fue una advertencia en contra del retorno a la barbarie y a la superstición paralizante. En un mundo asolado por demonios, advierte de la fragilidad de la ciencia, a la que compara con un candil en la más negra oscuridad. Las fuerzas de la sinrazón, ciegas y estúpidas, como los monstruos primigenios de H.P. Lovecraft, siguen esperando un descuido para sumirnos de nuevo en la oscura caverna de la ignorancia y de una segura extinción. El camino de Sagan, por el contrario, va hacia las estrellas... La cuestión es: ¿Podremos seguirlo?

lunes, diciembre 14, 2009

Revisando el blog de Andrés Tonini, me encontré con la siguiente imágen:


El autor del blog proyecto sandía explica:

Una neumonía impidió que Sagan continuara su lucha personal contra las mentiras y la ignorancia el 20 de diciembre de 1996. Por eso me parece importante que continuemos esa lucha, y todos aquellos que seamos autores de algún blog, o cualquier otro medio de divulgación, dediquemos cada 20 de diciembre una artículo que hable sobre este tema. Puede llamarse "Día del Escepticismo" o "Día mundial contra el avance de las Pseudociencias". Sería muy interesante inundar la blogósfera por un día con artículos sobre: qué es el escepticismo, qué son las pseudociencias, cuáles son las consecuencias de una sociedad crédula, qué disciplinas se basan en engaños y malinterpretaciones del método científico, qué es y cómo funciona el método científico

La idea me parece muy buena, así que hoy comienzo a subir entradas sobre Sagan. Después de todo, si estoy en esto del "escepticismo militante", en parte se debe a él. Ann Druyan dice que muchas personas le escribieron cartas en las que lloraban la pérdida de Sagan: “Algunas afirman que el ejemplo de Carl las indujo a trabajar por la ciencia y la razón contra las fuerzas de la superstición y el integrismo. Esos pensamientos me consuelan y alivian mi angustia. Me permiten sentir, sin recurrir a lo sobrenatural, que Carl aún vive.”


Un ejercicio de autocrítica


La llama de la vela parpadea.
Tiembla su pequeña fuente de luz.
Aumenta la oscuridad.
Los demonios empiezan a agitarse.


El autor del blog En la fraternidad de babel escribió lo siguiente acerca del escritor de ciencia ficción Thomas M. Disch:

Los ateos (él lo era) no podemos recurrir al consuelo de la oración, pero existen muchas formas de rezar. A fin de cuentas, leer no es más que pensar los pensamientos de otra persona, de forma que cuando leemos el texto de un autor fallecido estamos resucitando una parte de su mente. Yo rezaré por Thomas Disch releyendo alguno de sus libros; Campo de concentración o, quizá, 334 (...) Os sugiero, amigos míos, que también recéis por él leyéndole (...) Sea como sea, leedle; no por él, sino por vosotros.

Las líneas dedicadas a Disch, las aplico al autor de Los dragones del Edén.

Existen muchas formas de rezar. Sagan vive en sus obras. Leámoslo no por él, sino por nosotros.

Mi hermana me regaló El mundo y sus demonios. Sagan, en el prefacio, cuenta una anécdota de su niñez. El niño aseguraba ser capaz de ver algo (unas pequeñas figuras humanas peleando en el horizonte lejano). Su madre negaba contundentemente que tal cosa fuera posible.

Escribió Sagan: “¿Cómo podía saber ella si yo los veía o no?, me pregunté (...) Pero quizá tuviera razón. Quizá se trataba sólo de mi imaginación; como los monstruos de medianoche que, en ocasiones, todavía me despiertan de un sueño profundo, con el pijama empapándome en sudor y el corazón palpitante.”

Ciencia y pseudociencia. ¿Cómo podemos distinguir entre lo que es real y lo que simplemente imaginamos o deseamos? Autocrítica. No hay tal ejercicio en la pseudociencia. Al respecto el autor de El cerebro de Broca escribió: “La pseudociencia es más fácil de inventar que la ciencia, porque hay una mayor disposición a evitar confrontaciones perturbadoras con la realidad que no permiten controlar el resultado de la comparación. Los niveles de argumentación, lo que pasa por pruebas, son mucho más relajados.”

Practiquemos la autocrítica. Examinemos cuidadosamente nuestras creencias. ¿Qué tan buenos son los argumentos a favor de la vida después de la muerte, la reencarnación o la homeopatía?, ¿qué pruebas hay a favor de estos temas?, ¿hay evidencia suficiente?

Otras entradas sobre el astrónomo:

Sagan: Dios y la vida después de la muerte
En Lo sagrado en la ciencia ficción escribí sobre su novela Contacto.